Elecciones
Elecciones 2023: tripolaridad y cibermanipulación de masas
Los candidatos y candidatas se muestran enojados en Twitter, felices en Instagram y divertidos en Tik tok. La locura de las campañas en tiempos de redes sociales.
En un año electoral donde aún no se definieron las fórmulas, las redes sociales de los precandidatos se volvieron espacios cotidianos de opinión, comunicación y también plataformas de campaña para permanecer en la agenda, con un formato específico para cada una de ellas, en particular Twitter, Facebook, Instagram y Tik Tok, analizaron especialistas en comunicación política consultados por Télam.
El director de PolíticosEnRedes.com y asesor de comunicación digital durante la campaña presidencial de Juntos por el Cambio (JxC) de 2015, Guillermo Vagni, afirmó que las redes de los candidatos «pueden considerarse como parte de su campaña política» y agregó que lo que diferencia a estos mensajes de una campaña tradicional es que «pueden estar dirigidos a un segmento específico de la población».
También el investigador del Conicet y docente de la UBA Martin Becerra sostuvo que «todo lo que hacen los políticos en el espacio público y las redes socio-digitales merece ser considerado como parte de una campaña, incluso si ese político no es candidato».
Ambos coincidieron en que el uso que los postulantes hacen de las redes sociales no tiene como objetivo la difusión de un mismo «spot» en diferentes plataformas -como se hacía hasta algunos años-, sino que cada mensaje se adapta a las lógicas y formatos que se requieren para cada red social.
Todos los referentes políticos que expresaron su voluntad de competir en las PASO presidenciales de este año tienen perfiles verificados y con frecuente actividad en Twitter e Instagram.
Twitter es la red social más usada por los dirigentes para reaccionar de primera mano a declaraciones y noticias, así como para instalar en los medios sus opiniones.
Asimismo, sus cuentas de Instagram son utilizadas como canal de comunicación rápida para anunciar eventos y mantener contacto con los demás usuarios de esa red.
Algunos abrieron también cuentas en Tik Tok y, aunque con mucha menos actividad que las mencionadas, resisten en Facebook los perfiles de todos los candidatos, que suelen usarse como difusión de mensajes de las demás redes.
Para Juan Courel, consultor político y director de comunicación de las últimas dos campañas presidenciales del Frente de Todos (FdT), «en Twitter los políticos expresan mensajes de agenda o discusión política clásica, en Instagram se hace una cobertura visual de la agenda y en Tik Tok buscan dar un mensaje más ‘dinámico’ que respete el formato de la plataforma».
Adaptar el mensaje al estilo y propuesta que prolifera en cada red social permite la coincidencia con el discurso de cierto público, tal como lo resumió Vagni con una definición que marca el contraste de los distintos formatos: «Los políticos suelen mostrarse enojados en Twitter, felices en Instagram y divertidos en Tiktok», sintetizó.
Para lograr mayor visibilidad, los equipos de campaña hacen foco en las redes sociales con «más profesionalismo» que hace algunos años, señaló Courel al contar su experiencia en la campaña presidencial 2015: «Hoy casi todos los partidos se han adaptado a los nuevos instrumentos que brindan las redes para analizar datos, armar comunidades y producir contenidos virales».
Courel afirmó que si bien muchas campañas «apuntan al votante joven, la realidad es que hoy todos los estratos sociales y segmentos etarios usan plataformas digitales», y agregó que en los segmentos más adultos de la población «quizás se utilice menos Tik Tok y más Facebook».
De todas formas, añadió Courel, las redes constituyen hoy «sin dudas el camino más directo» que tiene un candidato en campaña para establecer «contacto» con un grupo potencial de votantes.
Vagni destacó la posibilidad «de acercarse a los segmentos jóvenes del electorado que no están interesados en la política y pasan gran parte del día en esas plataformas», pero reconoció que la cantidad de seguidores que tenga un candidato en esas redes no representan «un parámetro de mayor o menor intención de voto, ni un signo de afinidad».
Frente a este debate, Becerra advirtió que el llamado «consumo irónico» en las redes en ocasiones «resulta un búmeran porque las comunidades suelen creer que sólo hablan con personas convencidas» y es necesario entender que «cada una de las redes tiene sus propios códigos y reglas en relación al uso de la ironía».
Las diferencias entre las redes requieren que los equipos de prensa que intentan posicionar un candidato para competir en las elecciones adapten la estrategia general a cada plataforma en la que el candidato difunde mensajes, trabajando en «su entonación, interpelación, la elección de actores y propuestas que realiza, si confronta o no, con quiénes y cómo lo hace», profundizó Becerra.
Si bien Twitter cambió algunas de sus lógicas al permitir más cantidad de caracteres y la posibilidad de introducir videos y espacios de «transmisión en vivo», sigue siendo principalmente una red social regida por la palabra escrita.
Eso explica por qué, en el plano político, Twitter se mantiene como el foro virtual en el que se discuten la mayor parte de los temas en agenda.
Por su parte, en Instagram y Tik Tok, al ser plataformas donde predominan los videos cortos, las cuentas de los candidatos buscan mostrar un aire «desestructurado», distinto al perfil que muestra el mismo dirigente en sus intervenciones en medios de comunicación tradicionales, como la TV o la radio, o al protagonizar actos de campaña o presentaciones oficiales.
Al respecto, Courel sostuvo que un discurso desestructurado exitoso dependerá de «lo genuino que parezca un candidato» al adoptar ese estilo, y en la medida en que «el tono sea coherente con el mensaje político que trata de representar».
«Hay candidatos que en entrevistas televisivas tienen un discurso muy denso o abordan discusiones muy serias, pero después en sus redes sociales parecen otra persona», describió Courel y agregó que esa distancia que se crea perjudica el efecto deseado de «acercar al candidato» cuando el discurso menos formal no tiene una buena base para sostenerse.
Asimismo, Vagni coincidió en que el contenido «supuestamente divertido» que predomina en las cuentas de Instagram y Tik Tok de ciertos candidatos puede ser perjudicial porque «pone en evidencia la desconexión que tiene el candidato con la actualidad».
«La gente está enojada y nadie necesita que los políticos generen ese tipo de contenidos», consideró.
Pese a estos riesgos, los analistas coincidieron en que las redes sociales son hoy una parte central de la estrategia de campaña de cualquier partido o coalición con chances de competir en los próximos comicios, tanto presidenciales como provinciales.
«Hoy día no incluir a Instagram y Tik Tok como canales de comunicación de la campaña sería auto-limitarse» de la carrera electoral, observó Vagni.
Asimismo, como acotó Courel, encarar la campaña de un candidato por fuera de las redes implicaría «perder la oportunidad de contactar a gente que quizás use a esas redes el como el principal medio de comunicación para informarse», tras lo cual remarcó que «las campañas políticas se tienen que hacer donde está la gente».
«Si hay gente en esos medios y esa gente vota, lo ideal es tener alguna manera de hablarles», subrayó Courel.
Elecciones
Chile define su futuro en balotaje: Jara o Kast rumbo a La Moneda
El país vecino vota en segunda vuelta entre dos candidatos por fuera del centro tradicional, con voto obligatorio y un escenario electoral abierto.
Lo que tenés que saber
- Chile vota en balotaje entre Jeannette Jara y José Antonio Kast
- Ambos lideraron la primera vuelta del 16 de noviembre
- La elección define el período presidencial 2026-2030
- El voto es obligatorio y hay casi 16 millones de personas habilitadas
- La comunidad chilena en Buenos Aires también participa del comicio
Balotaje presidencial en Chile
Chile elegirá este domingo a su próximo presidente o presidenta en una segunda vuelta que enfrenta a Jeannette Jara, candidata del oficialismo, con José Antonio Kast, referente opositor y fundador del Partido Republicano. Ambos se ubicaron en primer y segundo lugar en la primera vuelta, respectivamente.
La elección marca un escenario político distinto al de las últimas décadas, ya que ninguno de los postulantes proviene de los partidos del centro tradicional que gobernaron el país durante los últimos veinte años.
Resultados de la primera vuelta
En la primera vuelta realizada el 16 de noviembre, Jara obtuvo el 26,8 % de los votos, mientras que Kast alcanzó el 23,9 % de las preferencias. Con esos resultados, ambos avanzaron al balotaje que definirá al jefe de Estado para el período 2026-2030.
Según los sondeos de opinión previos a la votación, Kast aparece como el candidato con mayor intención de voto, en una elección que cuenta con carácter obligatorio.
El cierre de campaña
José Antonio Kast cerró su campaña en Temuco, capital de la región de La Araucanía, uno de sus principales bastiones electorales. El acto se realizó con el candidato protegido por un vidrio antibalas, en línea con su discurso de mano dura frente al conflicto mapuche.
Durante su discurso, apuntó contra la gestión del presidente Gabriel Boric y afirmó: “Lo más increíble es que este Gobierno lo tuvo todo para hacer las cosas bien; no le faltó nada, no tuvo pandemia, no tuvo estallido, prometió solucionar todo”.
Jeannette Jara, por su parte, realizó su acto de cierre en la ciudad de Coquimbo. Allí repasó su gestión como ministra de Trabajo, destacando el aumento del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral, y prometió “medidas concretas” para enfrentar la inseguridad y mejorar la situación económica de los hogares.
Debate y propuestas en tensión
La última semana de campaña incluyó el debate organizado por la Asociación Nacional de Televisión de Chile (Anatel), el último intercambio público entre los candidatos antes de la votación.
El cruce estuvo marcado por los cuestionamientos de Jara a propuestas de Kast como la expulsión de 300.000 migrantes irregulares o un ajuste fiscal de 6.000 millones de dólares.
El factor Parisi y los indecisos
El desarrollo hacia la segunda vuelta tuvo como protagonista a Franco Parisi, del Partido de la Gente, quien sorprendió al ubicarse tercero en la primera vuelta con el 19,71 % de los votos. Parisi evitó respaldar de manera directa a alguno de los candidatos y definió a su espacio como “ni facho ni comunacho”.
A través de una consulta virtual, el 78 % de sus votantes optó por el voto blanco o nulo. Analistas señalaron que este electorado, junto con los indecisos y quienes no participaron en la primera vuelta, puede resultar determinante.
Voto chileno en la Argentina
La comunidad chilena residente en la Ciudad de Buenos Aires podrá votar este domingo en la Escuela Primaria N° 6, ubicada en Basavilbaso 1295, esquina Juncal, en el barrio de Retiro.
El operativo contará con la participación de distintas áreas del Gobierno porteño y funcionará entre las 8 y las 12, con una docena de mesas habilitadas para los ciudadanos chilenos.
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