Política 📢
Es oficial: el Gobierno promulgó la baja de imputabilidad a los 14 años sin garantías de implementación
Mediante el Decreto 138/2026 publicado en el Boletín Oficial, el Ejecutivo oficializó la Ley 27.801 de Régimen Penal Juvenil. El Senado la aprobó el 27 de febrero con 44 votos positivos y 27 negativos, pese al rechazo de organizaciones de derechos humanos, jueces y especialistas.
★ El Gobierno de Javier Milei promulgó la Ley 27.801, conocida como el nuevo Régimen Penal Juvenil, mediante Decreto 138/2026 publicado en el Boletín Oficial esta madrugada. La norma establece la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años y crea un régimen de penas graduadas que contempla tanto la edad del menor como las particularidades del contexto en el que se cometió el delito.
Entre las modificaciones principales se destaca la reducción de la edad punible, una medida que fue rechazada por las iglesias católica y evangélica, todos los defensores públicos del país, la Red de jueces penales de la Provincia de Buenos Aires, UNICEF, la Sociedad Argentina de Pediatría, el colegio de psicólogos, académicos y juristas que advirtieron sobre la ineficacia del punitivismo para reducir la violencia juvenil.
El Senado aprobó la norma con resistencias
Durante el periodo de sesiones extraordinarias del 27 de febrero, el Senado aprobó la iniciativa con 44 votos positivos y 27 negativos. Así, La Libertad Avanza (LLA) logró un nuevo triunfo legislativo, consolidando su apuesta al punitivismo como eje de la política de seguridad.
La votación reflejó la estrategia de acuerdos del oficialismo con bloques dialoguistas que permitió avanzar con una reforma cuestionada por especialistas que señalaron la ausencia de políticas integrales de prevención, contención social y tratamiento de adicciones que aborden las causas estructurales de la violencia juvenil.
De los 13 a los 14 años: la negociación política de una edad arbitraria
Originalmente, el oficialismo había impulsado el proyecto que fijaba la edad de imputabilidad en los 13 años. Sin embargo, en el marco de una compleja «negociación parlamentaria» con los bloques dialoguistas, el Ejecutivo aceptó elevar el piso a los 14 años con el objetivo de destrabar el consenso político y garantizar los votos necesarios para la media sanción en la Cámara de Diputados.
Con esta modificación, el Gobierno se aseguró el respaldo de aliados estratégicos como el PRO y la UCR. Desde estos espacios señalaban que el límite de los 14 años representaba un «punto de equilibrio» más sólido, alineando la legislación local con los estándares de la mayoría de los países de la región.
Sin embargo, como señaló la abogada Claudia Cesaroni del Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC), «sin ninguna justificación, hasta hace dos días el proyecto del gobierno era de 13. Hace unos años, el proyecto de Bullrich, cuando era ministra de Mauricio Macri, era de 15 años. No hay ninguna razonabilidad, ni explicación basada en datos, estadísticas o casos que explique por qué saltan a 15, 14 y 13, alternativamente». La arbitrariedad de la edad elegida evidencia que la decisión responde más a cálculos políticos que a fundamentos técnicos o evidencia empírica.
La comparación regional que oculta las tasas de homicidios
El oficialismo justificó la reforma comparándola con otros países de la región. Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Venezuela y República Dominicana tienen fijada la edad de imputabilidad en 14 años, mientras que Brasil, Ecuador, Costa Rica, El Salvador y Panamá la inician en los 12 años. En ambos casos, el tratamiento de los niños y jóvenes que cometen delitos se basa en impartir medidas socioeducativas que priorizan su reinserción en la sociedad.
Lo que el Gobierno prefiere no mencionar es que, como señaló el juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca Rodrigo Morabito, «en América Latina sólo dos países tienen la edad de 16 años para poder castigar: la Argentina y Cuba. Sorpresivamente, son los países que tienen las tasas de homicidios más bajas; 3,8 cada 100 mil habitantes Argentina y 3,2 o 3,4 Cuba«.
En contraste, Brasil, con edad de imputabilidad de 12 años, tiene una tasa de 20 homicidios cada 100 mil habitantes, y Uruguay, con 13 años, registra 10,3 cada 100 mil habitantes. Ecuador, con edad de punibilidad de 12 años desde hace más de tres décadas, tiene hoy la tasa más alta de homicidios de la región. Los datos contradicen el argumento oficial de que bajar la edad de imputabilidad reduce la violencia.
Una ley sin garantías de implementación
La promulgación de la Ley 27.801 no garantiza su implementación efectiva. El proyecto no incluye un mecanismo directo de financiamiento para la construcción de centros de detención diferenciados ni para los programas socioeducativos que promete la norma. El oficialismo rechazó en Diputados la propuesta del legislador Maximiliano Ferraro de establecer una asignación presupuestaria específica y optó por un sistema de convenios entre Nación y provincias que históricamente demostró ser ineficaz.
Como señaló la exdefensora nacional Marisa Graham, «estamos discutiendo bajar la edad penal cuando más del 99% de los chicos no tiene ningún conflicto con la ley«. Los datos oficiales de 2024 en la provincia de Buenos Aires muestran que apenas el 0,3% de los adolescentes de 16 y 17 años estuvo involucrado en una investigación penal.
La promulgación de esta ley consolida una apuesta punitiva que ignora la evidencia empírica y las advertencias de especialistas, en un contexto donde el Gobierno desfinancia la educación pública (el presupuesto 2026 ajustó 48% a Educación y Cultura respecto a 2023) y recorta programas sociales que podrían prevenir la marginalidad que empuja a los jóvenes hacia el delito.
Puntos clave:
• El Gobierno promulgó la Ley 27.801 de Régimen Penal Juvenil mediante Decreto 138/2026 publicado en el Boletín Oficial
• La norma baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, pese al rechazo de organizaciones de derechos humanos, jueces y especialistas
• El Senado aprobó la iniciativa el 27 de febrero con 44 votos positivos y 27 negativos
• Argentina y Cuba, con edad de 16 años, tienen las tasas de homicidios más bajas de América Latina (3,8 y 3,2 cada 100 mil habitantes)
• El proyecto no garantiza financiamiento directo para centros diferenciados ni programas socioeducativos ★
CABA
Basura porteña: la Ciudad descarta pagar indemnizaciones a recolectores y Moyano amenaza con la calle
La administración porteña confirmó en audiencia pública que los nuevos pliegos de recolección de residuos (2028-2038) no contemplarán indemnizaciones para los trabajadores del sector. El monto en disputa asciende a 200 millones de dólares para unos 6.000 recolectores y barrenderos. Pablo Moyano respondió con una movilización y dejó una advertencia sin matices: irán hasta las últimas consecuencias.
Doscientos millones de dólares en indemnizaciones quedarán afuera de los nuevos contratos de recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. La administración de Jorge Macri lo confirmó este lunes en una audiencia pública, poniendo en blanco sobre negro lo que el Sindicato de Camioneros venía advirtiendo desde hace semanas: que el gobierno porteño no tiene intenciones de incluir las compensaciones económicas para los aproximadamente 6.000 trabajadores del sector cuando finalicen las concesiones vigentes.
El secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, respondió con una movilización callejera antes de que la audiencia comenzara y dejó en claro la postura del gremio: no habrá marcha atrás. Los contratos actuales del servicio de recolección y barrido, prorrogados hasta septiembre de 2028, contemplan expresamente en su Régimen de Personal Operativo el ítem «Indemnizaciones Finales», que establece que al término del contrato el Gobierno de la Ciudad abonará a las empresas adjudicatarias los montos auditados para que estas indemnicen al personal. La gestión macrista pretende que ese ítem desaparezca en los pliegos que cubrirán el período 2028-2038.
«Nadie nos regaló nada»: la advertencia de Moyano
La semana pasada, en una asamblea del gremio, Pablo Moyano fue explícito respecto del nivel de conflicto que está dispuesto a escalar. «Nadie nos regaló nada. Todo lo que conseguimos fue en la calle y luchando. Con el pago de las indemnizaciones no vamos a retroceder un paso. Lo vamos a ganar nuevamente en la calle, que manden a la policía, que manden a los medios de comunicación», sostuvo ante los trabajadores. La advertencia no fue una figura retórica: este lunes la movilización se concretó frente al lugar donde se realizó la audiencia pública, anticipándose a la decisión oficial.
El reclamo del gremio tiene un sustento contractual concreto. El pliego licitatorio vigente, cuyo vencimiento fue prorrogado hasta septiembre de 2028, establece textualmente que «al terminar este contrato, el adjudicatario calculará las indemnizaciones del personal; una vez auditadas, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires abonará dichos montos a la empresa para que ésta indemnice a los trabajadores». La pregunta que Camioneros lleva a la Legislatura porteña es si el presupuesto 2027, que Jorge Macri deberá presentar próximamente, incluirá las partidas necesarias para honrar ese compromiso.
El nuevo pliego: tecnología como respuesta política
Desde la administración porteña, la respuesta al conflicto gremial llegó envuelta en modernización tecnológica. La propuesta que la Ciudad puso sobre la mesa en la audiencia pública contempla que parte del pago a las empresas dependa del cumplimiento efectivo del servicio y de la evaluación de los vecinos. Entre las innovaciones previstas figuran seguimiento satelital de los camiones, sensores en contenedores, procesamiento de imágenes con inteligencia artificial y ajustes en los recorridos, el barrido y la recolección diferenciada. Ninguna de esas mejoras operativas, sin embargo, responde a la pregunta central del conflicto: quién pagará los 200 millones de dólares que los trabajadores consideran su derecho adquirido.
La tensión tiene una lógica política que va más allá del pliego técnico. Con vistas a las elecciones de 2027, el gobierno de Jorge Macri enfrenta la presión de mantener equilibradas las cuentas de la Ciudad sin comprometer partidas millonarias a futuro, mientras Camioneros, uno de los sindicatos con mayor capacidad de movilización del país, no está dispuesto a resignar conquistas contractuales bajo el argumento del ajuste. El resultado de esa ecuación se dirimirá, según todo indica, en la calle y en la Legislatura, antes de que los nuevos pliegos queden firmes.
Lo que tenés que saber:
- La Ciudad confirmó en audiencia pública que los nuevos contratos de recolección (2028-2038) no incluirán el pago de indemnizaciones a los trabajadores del sector.
- El monto en disputa asciende a aproximadamente 200 millones de dólares para unos 6.000 recolectores y barrenderos.
- Pablo Moyano encabezó una movilización y advirtió que Camioneros hará «lo imposible» para que las indemnizaciones se efectivicen.
- El pliego vigente, prorrogado hasta septiembre de 2028, establece expresamente la obligación del Gobierno porteño de financiar esas indemnizaciones al vencimiento de los contratos.
- La propuesta oficial incorpora tecnología (GPS, sensores, IA) en el servicio pero no aborda el conflicto económico con el gremio.
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