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Legislativo

Pichetto acusa a Milei de ejecutar un plan para destruir la industria nacional

El diputado de Encuentro Federal calificó de «disparatados» los ataques presidenciales al empresariado y advirtió que la apertura comercial indiscriminada responde a una «mirada que atrasa 200 años». Cuestionó duramente la gestión económica y el rumbo productivo del Gobierno.

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El Argentino Diario-Miguel Ángel Pichetto.

★ El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto fue contundente al cuestionar la política industrial del Gobierno de Javier Milei. En declaraciones por Splendid AM 990, el legislador de Encuentro Federal denunció que el Ejecutivo lleva adelante un «proceso de destrucción de la industria nacional» bajo premisas ideológicas que considera anacrónicas y contrarias al interés del país.

«Es totalmente disparatado y poco conveniente en los intereses de la nación que el presidente ataque al principal empresario de la Argentina, esto marca una línea hacia la destrucción de la industria», afirmó Pichetto en referencia a las críticas de Milei hacia Paolo Rocca y otros referentes del sector productivo.

Una estrategia deliberada, no exabruptos aislados

Según el análisis del diputado, los embates presidenciales contra el empresariado local no son declaraciones ocasionales sino parte de una estrategia coherente orientada a desmantelar el entramado productivo argentino. Pichetto vinculó esta tendencia a asesores oficiales que, según sostuvo, buscan transformar al país en un productor primario destinado a una población reducida, ignorando la realidad demográfica de 50 millones de habitantes.

El legislador apuntó directamente contra la visión económica del funcionario Federico Sturzenegger, a quien responsabilizó de impulsar una apertura comercial que calificó como «una mirada estúpida de libre mercado» que no se condice con las políticas proteccionistas que hoy aplican las principales potencias mundiales.

Contradicciones en el alineamiento con Trump

Pichetto destacó una paradoja en la política exterior del Gobierno: mientras Milei proclama su alineamiento con Donald Trump, no replica las medidas proteccionistas que el mandatario estadounidense aplica a su propia industria. «El acero y el aluminio nacional siguen sufriendo aranceles del 50%», denunció el diputado, al tiempo que señaló que el mercado interno es «devastado» por productos chinos sin que exista una defensa efectiva de la producción local.

«La mirada de Sturzenegger atrasa 200 años. El mundo hoy protege a sus empresas y cuida sus empleos, China entra a un mercado y lo deja devastado, y acá tenemos una mirada de libre comercio de la época de Adam Smith», cuestionó el legislador, estableciendo una comparación histórica para graficar lo que considera un desajuste entre la política oficial y la realidad económica global.

Críticas institucionales: INDEC y hostigamiento al periodismo

En el plano institucional, Pichetto calificó la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC como «un golpe a la confianza internacional», sugiriendo que la salida del estadístico afecta la credibilidad de los datos oficiales argentinos ante organismos y mercados externos.

El diputado también rechazó enfáticamente la creación de oficinas gubernamentales destinadas a cuestionar el trabajo periodístico, práctica que definió como «propia de modelos altamente autoritarios». Esta referencia alude a la Oficina del Vocero Presidencial para monitorear medios y periodistas críticos.

Advertencia sobre la reforma laboral

Respecto de las iniciativas legislativas en materia laboral, Pichetto se mostró escéptico sobre su efectividad en el contexto económico actual. Advirtió que cualquier reforma laboral carecerá de impacto real si se mantienen la recesión y los «salarios de miseria», condiciones que considera incompatibles con la reactivación productiva.

Mensaje hacia el peronismo: modernización y autocrítica

En un tramo final de sus declaraciones, el legislador dirigió un mensaje hacia el espacio político del que proviene, el peronismo, instándolo a modernizarse y revisar banderas que considera agotadas en la opinión pública. «El Estado presente, los planeros y el género son banderas que están viejas y liquidadas en la opinión pública», sostuvo Pichetto.

El diputado planteó que el peronismo debe «recuperar la previsibilidad, el mundo del trabajo y el capitalismo productivo» si aspira a constituirse nuevamente en alternativa de poder, marcando así una línea de renovación programática para su espacio político.

Puntos clave:

• Pichetto acusó al Gobierno de ejecutar un plan deliberado para destruir la industria nacional bajo premisas ideológicas anacrónicas

• Criticó los ataques presidenciales a Paolo Rocca y al sector textil como parte de una estrategia coherente, no exabruptos aislados

• Cuestionó la contradicción entre el alineamiento con Trump y la falta de protección a la producción local frente a productos chinos

• Calificó la salida de Marco Lavagna del INDEC como un golpe a la confianza institucional internacional

• Instó al peronismo a modernizarse y recuperar banderas vinculadas al trabajo y la producción ★

Desregulación

La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos

Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.

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★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.

Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.

El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga

El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».

La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.

Una lógica ideológica, no técnica

El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».

Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.

Lo que se llama «hojarasca» y no lo es

Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.

También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.

Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.

Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan

El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.

Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.

Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.

El Congreso como obstáculo a sortear

El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.

La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.

Puntos clave:

  • El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
  • Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
  • Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
  • También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
  • El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.

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