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Política 📢

Alfredo Casero estalló en furia contra Luis Majul, abandonó el estudio y fue tendencia en redes

El actor, opositor al kirchnerismo, se enojó con los periodistas del piso y los acusó de ser cómplices de la situción del país.

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El actor Alfredo Casero, conocido opositor al kirchnerismo, se enojó con el periodista Luis Majul en su programa de televisión y dejó el piso exaltado entre gritos y amenazas. «Los periodistas y los políticos se están llevando todo», dijo.

Estás molesto conmigo y no me molesta, pero yo se los tengo que decir», arrancó el creador de Cha, cha, cha, que había sido invitado para hablar del discurso de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en Chaco y los cruces dentro del Frente de Todos. Mientras que Majul minimizaba la cuestión, el actor pedía pedir continuar hablando, hasta que al periodista se le ocurrió la fatal idea de imitarlo en vivo.

Casero inmediatamente golpeó la mesa y se levantó enojado, totalmente fuera de sí: «Ustedes son una manga, todos ustedes, todo lo que están haciendo en este país. Lo están haciendo absolutamente sabiéndolo, los periodistas, los políticos, saben lo que están haciendo y se están llevando todo».

«Y no me tomés por pelotudo, porque después te cagás en las patas y empezás a ver Mandelas por todos lados», le dijo a Majul. «Ustedes periodistas que les va bien y lo primero que hacen es ponerse pantalones chupines y ganar plata. La gente está en la calle y siguen viendo si está bien o no está mal que esa persona esté ahí. Ustedes también tendrían que sacar a esa gente de ahí porque los políticos no pueden», lanzó a los gritos.

Ahí, Majul intentó agradecerle su presencia y Casero le retrucó: «Sí, echame, echame, no hay ningún problema». «Vos te estás yendo solo», continuó Majul y alcanzó a decir: «Che, Alfredo…».

«A mí no me digás, che», continuó el actor mientras se iba, sacándose el micrófono. «Yo no te tengo miedo», agregó Majul, cuando Casero ya estaba lejos.

Ante esto, el hombre volvió sobre sus pasos. «Mirá, vos que leés a los psicópatas, cuando alguien te dice ‘no te tengo miedo’ es porque está cagado en las patas. Buscá a Mandela», cerró antes de marcharse definitivamente. ¿Volverá la paz entre opositores, o será este el comienzo de una nueva grieta?

Salud 🩺

Lesa humanidad: la era Milei y la tasa de suicidios más alta de la historia argentina

Argentina registra 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la cifra más elevada desde que existen registros en el país y por encima del promedio mundial estimado por la OMS. Por primera vez, esa tasa supera las muertes provocadas por otros hechos violentos, mientras los adolescentes se consolidaron como el grupo de mayor incidencia y la Asociación Argentina de Salud Mental exige respuestas urgentes, sostenidas e integrales.

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El Argentino Diario-Javier Milei en Wall Street.
La tasa de suicidios más alta de la historia, en el país de la motosierra, que más ajustó salud y gasto social.

En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Argentina llega a la fecha con una marca que ningún funcionario del gobierno de Javier Milei se apresura a exhibir: una tasa de suicidios de 11,8 cada 100.000 habitantes, la más alta de la historia del país. Los datos provienen del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud de la Nación, y confirman una tendencia que se aceleró en los últimos dos años, en paralelo con el deterioro de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables y el desmantelamiento de programas de salud mental pública.

La Asociación Argentina de Salud Mental calificó la situación como alarmante y demandó que el Estado asuma una respuesta estructural y no meramente discursiva. El dato que golpea con más fuerza es su dimensión comparada: por primera vez en la historia registrada del país, la tasa de suicidios supera la de muertes producidas por otros hechos violentos. No es un indicador más. Es una señal de que algo profundo está fallando en el tejido social argentino.

Un problema colectivo que el ajuste profundiza

El contexto no es ajeno a la crisis. La gestión libertaria acumuló desde diciembre de 2023 recortes reales que golpearon con especial dureza a las áreas vinculadas a la salud y la protección social: los programas sociales cayeron un 61%, las transferencias a universidades un 20% y el gasto primario total un 31%. En ese marco, los sistemas de atención en salud mental, que en Argentina ya arrastraban déficits estructurales, enfrentaron un deterioro adicional en su capacidad de respuesta.

Desde la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires, la Magister Soledad Dawson, psicóloga y directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural, planteó una lectura que excede la dimensión clínica individual. «Tenemos delante un problema colectivo, de salud mental, salud física y también de políticas públicas. Su abordaje es multifactorial y requiere corresponsabilidad», sostuvo. Y agregó: «Lejos de la culpa, que paraliza y busca un responsable único allí donde no lo hay, la responsabilidad compartida permite pensar qué podemos transformar, en tanto familias, escuelas, instituciones, sistemas de salud, comunidad y Estado.»

Los adolescentes en el centro de la crisis

El dato que más inquieta a los especialistas es que el fenómeno alcanza edades cada vez más tempranas. Los adolescentes son hoy el grupo etario con mayor incidencia de suicidios en Argentina, una inversión respecto de patrones históricos que concentraban el riesgo en adultos mayores y varones de mediana edad.

La explicación no es unívoca. Los y las adolescentes de 2026 crecen en una sociedad que les exige rendimiento permanente, visibilidad constante y una identidad sólida en una etapa donde todavía están construyendo quiénes son. Las redes sociales los someten a modelos de belleza, éxito y vínculos que resultan inalcanzables para la mayoría, mientras que los espacios presenciales de encuentro con pares se achicaron. La escuela, que debería ser un territorio de contención, puede convertirse también en un ámbito de sufrimiento cuando la discriminación, la exclusión o la violencia entre pares no encuentran respuesta institucional.

Dawson advirtió sobre una tendencia que observa en la práctica clínica y en la formación de profesionales: la tendencia adulta a resolver los problemas de los adolescentes en lugar de acompañarlos. «Muchas veces, frente al sufrimiento de un adolescente, buscamos resolver el problema por él, cuando también es necesario acompañarlo para que pueda aprender a transitar las dificultades», señaló. «También es importante establecer límites claros y conversados, que ayuden a comprender que existen reglas, responsabilidades y consecuencias, y que una frustración puede ser parte de la vida sin convertirse en una situación sin salida.»

Adultos disponibles y Estado presente: las dos ausencias

Desde el Hospital Italiano subrayaron que la prevención no es un manual de instrucciones sino una construcción cotidiana de vínculos. «Se necesitan adultos disponibles, familias que puedan pedir ayuda, escuelas capaces de intervenir e instituciones que puedan acompañar. Fortalecer los vínculos y generar espacios de encuentro permite construir redes de apoyo para que los adolescentes no tengan que atravesar solos los momentos de mayor sufrimiento.»

La declaración lleva implícita una interpelación al Estado. Porque esas instituciones, esas escuelas y esos sistemas de salud que deberían estar disponibles son exactamente los que la gestión de Javier Milei desfinanció con más intensidad. No es una interpretación: es la consecuencia directa de los números del ajuste.

El Día Mundial de la Prevención del Suicidio fue instaurado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y la OMS para instalar el tema en la agenda pública. En Argentina, este 10 de septiembre de 2026, la agenda pública recibe la fecha con un récord histórico que ninguna campaña de concientización puede compensar si no va acompañada de política pública real, financiamiento concreto y una decisión de Estado que, por ahora, brilla por su ausencia.

Puntos clave

  • Argentina registra una tasa de suicidios de 11,8 cada 100.000 habitantes, la más alta de su historia y superior al promedio mundial de la OMS.
  • Por primera vez, esa cifra supera las muertes producidas por otros hechos violentos en el país.
  • Los adolescentes son actualmente el grupo etario con mayor incidencia, una inversión respecto de patrones históricos.
  • La Asociación Argentina de Salud Mental calificó la situación como alarmante y exigió respuestas urgentes, sostenidas e integrales.
  • Bajo la gestión Milei, los programas sociales cayeron un 61% y el gasto primario total un 31%, deteriorando la capacidad de respuesta del sistema de salud mental público.
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