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El desplome de Milei y el fracaso del ajuste libertario

Los números de la consultora Zentrix confirman un escenario de crisis social aguda; mientras la imagen presidencial se hunde, la percepción negativa de la economía ya roza el 60 por ciento.

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El-Argentino-Javier Milei.

​★ El experimento libertario parece haber chocado de frente con la realidad del bolsillo. Según el último relevamiento de la consultora Zentrix, realizado entre el 10 y el 19 de marzo con 1.198 casos, la imagen positiva de Javier Milei sufrió una estrepitosa caída de siete puntos en apenas un mes, pasando del 47 por ciento en febrero a un escuálido 40,3 por ciento en marzo. Este retroceso no es un dato aislado sino el reflejo de un descontento social que se profundiza al calor de la recesión y la pérdida del poder adquisitivo.

​Bullrich supera al Presidente en el podio oficialista

​En un giro político significativo para la interna del Gobierno, el sondeo reveló que Milei ya no es el dirigente mejor valorado dentro de su propio espacio. Ese lugar lo ocupa ahora la senadora nacional y ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien registró una imagen positiva del 42,7 por ciento.

​El desgaste de la figura presidencial se evidencia también en el aumento de su imagen negativa, que escaló cinco puntos hasta alcanzar el 51 por ciento. Por su parte, Bullrich mantiene una negativa ligeramente inferior, situada en el 50,3 por ciento. Este desplazamiento en las preferencias sugiere que el núcleo duro del electorado oficialista comienza a refugiarse en figuras con un perfil más tradicional de la derecha ante la falta de resultados económicos del Ejecutivo.

​Un salario que no llega a fin de mes

​El dato más alarmante para la gestión de La Libertad Avanza es la percepción sobre la situación económica. Un contundente 59,7 por ciento de los encuestados calificó el panorama actual como negativo, lo que representa un salto de 13 puntos respecto al mes anterior. La sensación de deterioro es generalizada y se apoya en una realidad irrefutable: el 83,9 por ciento de los argentinos aseguró que su salario no le gana a la inflación.

​La desaprobación general del Gobierno también entró en zona de alerta roja al subir al 53 por ciento, mientras que la aprobación cayó al 38,5 por ciento. Estos números marcan el fin del veranito estadístico que el oficialismo ostentaba en febrero, cuando todavía lograba un diferencial positivo en sus mediciones.

​El escenario de la oposición

​Respecto a los dirigentes del peronismo y el campo popular, el sondeo de Zentrix midió a Axel Kicillof y Juan Grabois. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, que articula su armado político a través del Movimiento Derecho al Futuro, obtuvo un 33,8 por ciento de imagen positiva frente a una negativa del 57,3 por ciento. Por otro lado, el diputado nacional de Patria Grande registró un 33,2 por ciento de aceptación y un 57 por ciento de rechazo.

​Aunque los números de la oposición se mantienen estables, la acelerada caída de los indicadores oficiales marca un cambio de ciclo en el humor social, donde el discurso de la confrontación constante empieza a perder eficacia frente al hambre y la falta de soberanía económica.

Puntos clave:

  • ​La imagen positiva de Javier Milei cayó al 40,3 por ciento, perdiendo siete puntos en un mes.
  • ​El 59,7 por ciento de la población considera negativa la situación económica del país.
  • ​Patricia Bullrich superó a Milei como la figura con mejor imagen dentro del oficialismo.
  • ​Casi el 84 por ciento de los consultados afirma que sus ingresos pierden frente a la inflación.
  • ​La desaprobación de la gestión de La Libertad Avanza ascendió al 53 por ciento. ★

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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