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Crisis en el sector panadero: ventas desplomadas y cierre masivo de locales
La fuerte suba de la materia prima afecta los precios del pan dulce, que podría costar entre $20.000 y $40.000.
Lo que tenés que saber:
- El consumo de pan y productos relacionados cayó un 53% este año.
- Casi 400 panaderías y locales de venta de pan cerraron.
- La fuerte suba de la materia prima afecta los precios del pan dulce, que podría costar entre $20.000 y $40.000.
- En algunos productos como galletas y tortas la caída de ventas supera el 70%.
- El precio de las materias primas, como el cajú y las almendras, ha alcanzado niveles nunca vistos.
El impacto de la crisis en los panaderos
El sector panadero atraviesa una de las peores crisis de su historia, según lo señalado por los panaderos de la Federación Provincial CIPAM. En lo que va del año, las ventas de pan y productos de pastelería han experimentado una caída del 53%. La situación es aún más grave para otros productos como galletas, sanguchería y tortas, donde la baja en las ventas supera el 70%. “Los panaderos de la provincia de Buenos Aires, agrupados dentro de la Federación Provincial CIPAM, vemos con total preocupación la caída histórica del consumo del pan. Tenemos un 53% menos de venta en lo que va del año. Tenemos entre un 78% y un 80% menos de venta en lo que es galletería, sanguchería, tortas, todo lo que es pastelería cayó terriblemente. Es algo histórico, nunca pasamos esto, ni siquiera en el estallido social del 2001”, señaló Martin Pinto, secretario de CIPAM.
La difícil situación de las panaderías
Además de la drástica caída en las ventas, el sector enfrenta otro desafío: el cierre de establecimientos. “Casi 400 panaderías, entre panadería y despacho de pan, cerraron este año”, comentó Pinto, con gran preocupación. A pesar de las señales de mejora en otros sectores de la economía, los panaderos no ven una recuperación cercana. “No vemos una mejora, como dice el gobierno nacional, que hay rubros que se están remontando. Y todos los días vemos una pyme que cierra”, agregó.
El aumento de precios del pan dulce
Con la llegada de las fiestas de fin de año, el precio del pan dulce, uno de los productos más demandados en diciembre, ha aumentado significativamente. Según los referentes del sector, se espera que el precio del kilo de pan dulce artesanal ronde entre los $20.000 y $25.000, e incluso podría superar los $40.000 dependiendo de la zona y los ingredientes utilizados. “Se está hablando de 17 mil pesos un kilo de cajú, se habla de 20 mil pesos el kilo de almendra, de 13 mil pesos el de nuez. A partir de ahí, fíjense el panorama en el que estamos”, explicó Gastón Mora, referente de la Cámara de Panaderos, en una entrevista con AM750.
Precios y calidad del pan dulce
En cuanto a la calidad del producto, la diferencia entre un pan dulce económico y uno elaborado con materias primas de calidad es notoria. El año pasado, un pan dulce bien elaborado costaba alrededor de $2.500. Hoy, un pan dulce económico tiene un precio de aproximadamente $2.500, pero con una calidad mucho más baja, y algunos incluso carecen de fruta. “Es muy preocupante, porque sabemos que es un momento muy sensible. Hoy parece estar cada vez más lejos de la mesa. El año pasado teníamos un pan dulce de 2500 pesos, algo bien elaborado. Hoy se está hablando de 2500 pesos uno económico, sin nada. El que encuentra la fruta lava los platos”, comentó Mora.
Por su parte, Raul Santoandre, presidente de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires, detalló que, en confiterías, el kilo de pan dulce alcanza los $25.000. La baja demanda ha llevado a algunos comercios a vender pan dulce en rodajas. “Muchas de las materias primas utilizadas, al no haber ventas, están bajando y hoy un pan dulce elaborado fresco artesanal se consigue entre 20.000 a 25.000 pesos el kilo”, explicó Santoandre.
Economía 💲
Está cara la nafta: Caputo hace fiesta por el Superávit que se logra con rutas rotas y el saqueo del impuesto al combustible
El Ministerio de Economía anunció un resultado financiero positivo de $268.103 millones en abril. Pero detrás de los números que el Gobierno festeja como «disciplina fiscal», se esconde un mecanismo regresivo: el Impuesto a los Combustibles Líquidos, que los consumidores pagan cada vez que cargan nafta, financia el equilibrio de las cuentas mientras las rutas nacionales se desmoronan y la inversión en obras públicas acumula un derrumbe del 86% desde diciembre de 2023.
Caputo festeja el superávit de abril gracias al saqueo USD 3.000 M del impuesto al combustible que por ley se debe destinar a rutas
★ El Ministerio de Economía informó este lunes que el Sector Público Nacional (SPN) registró en abril un resultado financiero superavitario de $268.103 millones, producto de un resultado primario de $632.844 millones y un pago neto de intereses de deuda pública de $364.741 millones. El acumulado del primer cuatrimestre alcanzó el 0,2% del PIB (con un superávit primario de 0,5%).
«El superávit fiscal es consistente con una estricta administración del gasto público, que permite asegurar el orden en las cuentas públicas mientras se continúan devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos», afirmó el ministro Luis Caputo.
Los ingresos totales del SPN crecieron un 29,6% interanual, impulsados principalmente por Débitos y Créditos (+35,1% i.a.), Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social (+28,4% i.a.) e IVA neto (+28,1% i.a.). En el otro extremo, los Derechos de Exportación cayeron un 17,4% interanual, lo que significa que los grandes exportadores aportaron menos al fisco mientras los consumidores, a través de impuestos indirectos, sostuvieron la recaudación.
El impuesto que pagan todos pero no vuelve a las rutas
Entre los ingresos que alimentan el equilibrio fiscal se encuentra el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), un tributo que cada ciudadano abona cada vez que carga nafta o gasoil. La Ley 23.966 establece que una porción significativa de lo recaudado, el 28,58%, debe destinarse al Fideicomiso de Infraestructura de Transporte para financiar Vialidad Nacional y obras de infraestructura. Sin embargo, en la práctica del gobierno de Javier Milei, ese mandato legal se incumple sistemáticamente.
Según datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), entre enero y noviembre de 2025 la recaudación del ICL y el Impuesto al Dióxido de Carbono alcanzó los $4.231.130 millones de pesos, equivalentes a casi USD 3.000 millones, un incremento del 104% respecto al mismo período de 2024. Pese a esa recaudación récord, el Gobierno ejecutó menos del 25% del presupuesto asignado para obras públicas, según el Informe número 141 presentado por la Jefatura de Gabinete ante el Congreso.
El ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Katopodis, denunció en abril de 2026 que el Ministerio de Economía recaudó 6 billones de pesos a través del impuesto a los combustibles en dos años de gestión libertaria, sin volcar un solo centavo a las rutas e infraestructura hídrica que ese tributo debe financiar por ley.
Un mecanismo que sostiene el ajuste
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó que el 24,2% del ajuste fiscal acumulado durante la gestión de Milei se explica directamente por la poda del gasto en obra pública. El dato no es menor: según el informe del Foro Economía y Trabajo publicado el 4 de mayo de 2026, el gasto de capital del Estado nacional registró una caída real acumulada del 86% desde diciembre de 2023.
Ricardo Lasca, referente del Comité Nacional de Defensa del Usuario Vial (COPNADUV), advirtió a fines de abril de 2026 que el gobierno nacional «busca disolver la Dirección Nacional de Vialidad» mientras continúa desviando los fondos del ICL, «unos 3.000 millones de dólares por año que se recaudan y deberían asignarse a la reparación y mantenimiento de las rutas nacionales».
Los gremios viales denunciaron en documentos presentados ante la Defensoría del Pueblo de Formosa que esos fondos «son retenidos indebidamente por el Ministerio de Economía» para engrosar el superávit fiscal. El deterioro progresivo de la red vial, advierten, «no solo genera un incremento de la siniestralidad, sino que perjudica la actividad comercial y turística de todo el país».
La estructura regresiva detrás del equilibrio
El cuadro se completa con la lógica distributiva del ajuste. Mientras los Derechos de Exportación cayeron un 17,4% interanual en abril, beneficiando a los grandes exportadores agropecuarios, los impuestos indirectos que paga el conjunto de la población sostuvieron la recaudación. El IVA creció un 28,1% interanual, los impuestos a Débitos y Créditos un 35,1%.
Este esquema se enmarca en lo que el Foro Economía y Trabajo describió como un sistema tributario «regresivo por diseño»: aproximadamente el 70% de la recaudación argentina proviene de impuestos indirectos que recaen proporcionalmente con más fuerza sobre los sectores de menores ingresos. El ICL es parte de ese universo: todos pagan lo mismo por litro, pero quienes más distancia recorren por necesidad laboral o quienes no tienen acceso al transporte público soportan una carga efectiva mayor.
Desde diciembre de 2023, la canasta de servicios y transporte público acumuló una suba superior al 525%, con el transporte liderando los aumentos con casi el 912%, según informes del IIEP (UBA-CONICET). La paradoja es brutal: los argentinos pagan más por el combustible, más por el transporte, y el dinero recaudado no regresa en la forma de rutas seguras ni infraestructura reparada, sino en el equilibrio contable que Caputo festeja.
«Un hecho inédito» que no cierra para todos
Caputo celebró la posibilidad de «alcanzar en 2026 tres años consecutivos de superávit financiero disminuyendo impuestos y honrando la totalidad de los compromisos del Sector Público Nacional, un hecho inédito en la historia argentina».
Lo que el ministro omitió es el costo concreto de ese equilibrio: transferencias a provincias recortadas un 66% en términos reales, programas sociales podados un 61%, salarios públicos erosionados un 29% y un gasto de capital desplomado un 86%, todo desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo. Las rutas deterioradas, los hospitales sin mantenimiento y las universidades desfinanciadas son la otra cara del número que el oficialismo muestra como trofeo.
Puntos clave:
- El Gobierno anunció un superávit financiero de $268.103 millones en abril de 2026, con un acumulado cuatrimestral de 0,2% del PIB.
- El ICL recaudó casi USD 3.000 millones entre enero y noviembre de 2025, pero el Gobierno ejecutó menos del 25% del presupuesto vial asignado.
- La Ley 23.966 obliga a destinar el 28,58% del ICL a infraestructura vial; el mandato se incumple sistemáticamente según denuncias de gremios y funcionarios provinciales.
- Los Derechos de Exportación cayeron 17,4% interanual en abril, mientras el IVA (consumidores) creció 28,1%.
- El gasto de capital acumula una caída real del 86% desde diciembre de 2023, según el Foro Economía y Trabajo.
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