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El saqueo comenzó: 11 buques de Chevron se dirigen rumbo a Venezuela

La petrolera estadounidense consolida su rol como único exportador autorizado del crudo venezolano tras la invasión militar. Trump prometió que las compañías petroleras de EE.UU. «entrarán, gastarán miles de millones y arreglarán la infraestructura».

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El saqueo comenzó: 11 buques de Chevron se dirigen rumbo a Venezuela

— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ Una flotilla compuesta por al menos once buques fletados por Chevron se dirige este mes a Venezuela, consolidando a la petrolera estadounidense como el único exportador autorizado del crudo del país sudamericano apenas días después de la invasión militar que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro. La operación marca el inicio del saqueo sistemático de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, objetivo que Donald Trump expresó sin tapujos al mencionar «petróleo» 22 veces en su discurso sin usar nunca la palabra «democracia».

Según datos preliminares recopilados por Bloomberg, los barcos tienen previsto arribar a los puertos de José y Bajo Grande, ambos en el noroeste del país, incrementando la actividad respecto a diciembre, cuando nueve buques realizaron operaciones similares. El volumen de cargas programadas alcanza el mayor nivel desde octubre, cuando se registró la llegada de doce petroleros.

Chevron: el único canal autorizado del saqueo

Chevron, con sede en Houston, opera bajo una licencia especial otorgada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que le permite producir y exportar petróleo venezolano pese a las sanciones impuestas por Washington, según trascendió. La petrolera se convirtió en el único canal legal para extraer el crudo venezolano tras la invasión militar.

«Chevron sigue centrada en la seguridad y bienestar de nuestros empleados, así como la integridad de nuestros activos. Seguimos operando en total cumplimiento con las leyes y regulaciones relevantes», señaló la compañía en un comunicado citado por las agencias Bloomberg y EFE. La declaración omite cualquier referencia a la soberanía venezolana sobre sus propios recursos naturales.

De los once buques programados por Chevron, uno ya cargó petróleo y otros dos permanecen atracados en los puertos venezolanos, según el seguimiento de movimientos portuarios realizado por Bloomberg. El petrolero Ionic Anax, fletado por Chevron, fue fotografiado cerca del puerto de Bajo Grande en el lago de Maracaibo el 13 de diciembre de 2025, según imágenes de Reuters.

Destino: refinerías estadounidenses

Todo el crudo extraído por Chevron en Venezuela se destina a refinerías estadounidenses, incluyendo a Valero Energy Corp, Phillips 66 y Marathon Petroleum Corp, según reportó Banca y Negocios citando a Bloomberg. El esquema confirma que el objetivo de la invasión no es la «democracia» ni la «lucha contra el narcotráfico», sino el control directo de los recursos energéticos venezolanos para abastecer al mercado estadounidense.

El gobierno de Donald Trump apuesta a que las compañías petroleras estadounidenses reactiven la producción en Venezuela, tras años de caída provocada en gran medida por las propias sanciones estadounidenses que causaron pérdidas de 226 mil millones de dólares, aunque los productores aún actúan con cautela, según Bloomberg.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, tiene previsto reunirse esta semana con ejecutivos del sector petrolero para coordinar la estrategia de explotación, según la misma fuente.

El bloqueo naval que precedió al saqueo

A pesar del refuerzo militar estadounidense en el Caribe, que derivó en que al menos doce buques cisterna con destino a Venezuela tuvieran que cambiar de ruta, Chevron mantuvo el flujo de cargas marítimas, según reportó Investing.com citando a Bloomberg. Dos petroleros empleados previamente en el transporte de crudo sancionado fueron interceptados durante el bloqueo naval estadounidense, mientras que un tercer navío, identificado como Marinera o Bella 1, sigue bajo persecución, informó CBS News.

Las exportaciones petroleras venezolanas, medidas por operaciones de carga, tocaron en diciembre un mínimo de diecisiete meses, reflejando el impacto del bloqueo naval estadounidense para cortar el comercio «ilícito» de hidrocarburos, de acuerdo con estimaciones de Bloomberg. La caracterización como «ilícita» de la venta de petróleo venezolano a países distintos de Estados Unidos revela la lógica colonial de la operación: Washington se arroga el derecho de decidir a quién puede vender Venezuela sus propios recursos.

Trump: «Vamos a controlar Venezuela»

Trump declaró sin ambigüedades que Estados Unidos «controlará» Venezuela hasta que se concrete una «transición segura» y advirtió sobre la posibilidad de nuevos ataques si el nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez «no se porta bien», según recogió Bloomberg.

En su conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, Trump fue explícito sobre el objetivo petrolero. «Vamos a tener nuestras muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes en cualquier parte del mundo, que entrarán, gastarán miles de millones de dólares, arreglarán la infraestructura gravemente dañada, la infraestructura petrolera», declaró el mandatario.

Trump argumentó que el régimen chavista «robó» la industria petrolera construida con talento estadounidense. «Construimos la industria petrolera de Venezuela con talento, impulso y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó», afirmó, según reportó Fox Business.

Sin embargo, como señaló Slate, «las firmas estadounidenses nunca fueron dueñas de la tierra donde perforaron en busca de las riquezas petroleras de Venezuela». La retórica de Trump reproduce la lógica colonial del siglo XIX que consideraba los recursos naturales de América Latina como propiedad de facto de Estados Unidos.

El precedente de Chevron: apostando al largo plazo

La presencia de Chevron en Venezuela anticipó el escenario actual. El director ejecutivo de la petrolera, Mike Wirth, había declarado en noviembre de 2025, apenas semanas antes del ataque militar, que la compañía «juega a largo plazo» en Venezuela, según reportó Bloomberg.

«Venezuela tiene una gran riqueza geológica y recursos abundantes. Estamos comprometidos con el pueblo del país y queremos ser parte de la reconstrucción de la economía venezolana cuando las circunstancias cambien», declaró Wirth durante el Foro de Inversión EE.UU.-Arabia Saudita.

La declaración revela que las grandes petroleras estadounidenses anticipaban el cambio de «circunstancias» que Trump materializó mediante la fuerza militar. Chevron lleva más de un siglo operando en Venezuela y produce actualmente alrededor de una cuarta parte del petróleo del país, según múltiples fuentes.

El colapso de la «flota oscura»

Bloomberg tituló su reporte como «Chevron alinea 11 barcos petroleros mientras la flota oscura de Venezuela desaparece», en referencia a los buques que Venezuela utilizaba para evadir las sanciones estadounidenses y vender su petróleo a China y otros países.

El bloqueo naval estadounidense eliminó efectivamente la capacidad de Venezuela de comerciar su petróleo con otros países, dejando a Chevron como el único canal de exportación. Esta situación convierte a la petrolera estadounidense en el administrador de facto de los recursos petroleros venezolanos, un arreglo que Trump busca consolidar mediante el control militar del territorio.

303 mil millones de barriles: el botín

Venezuela posee más de 303.000 millones de barriles de petróleo, el 17 por ciento de las reservas conocidas del mundo, según el Oil & Gas Journal. Para dimensionar esta cifra, Estados Unidos, el mayor productor de petróleo del mundo, dispone de reservas probadas estimadas en 81.000 millones de barriles, menos de una cuarta parte de las reservas venezolanas.

El control de este tesoro energético es el objetivo central de la operación militar estadounidense, objetivo que Trump expresó con inusual franqueza al exigir «acceso total» a Venezuela. «Necesitamos acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo», declaró Trump a bordo del Air Force One.

El precedente histórico: de la Doctrina Monroe al «Corolario Trump»

La operación militar en Venezuela y el subsiguiente saqueo petrolero marcan el retorno de la política del «Gran Garrote» que Estados Unidos aplicó en América Latina durante el siglo XX. Trump vinculó explícitamente su acción con la Doctrina Monroe, llegando a bautizar su versión como el «Corolario Donroe», jugando con su propio nombre.

«Estamos reafirmando el poder estadounidense de una manera muy poderosa en nuestra región de origen», declaró Trump, según Slate. El mandatario estadounidense dejó claro que considera a América Latina como «su región», territorio sobre el cual Washington puede ejercer control militar directo cuando lo considere conveniente para sus intereses económicos.

La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner vinculó la operación actual con esa historia de intervenciones. «La aplicación de la política del Gran Garrote (Big Stick) del corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, especialmente en América Latina, justificando intervenciones militares directas o apoyos desembozados, a través de sus agencias de seguridad, a golpes de estado y la consecuente instalación de dictaduras militares sangrientas, lejos de favorecer a EEUU generó en la región un sentimiento adverso hacia ese país», escribió Cristina en su cuenta de X.

Condena internacional y silencio cómplice

La operación de Chevron se desarrolla en un marco de crecientes condenas internacionales a la invasión militar estadounidense. El ex canciller argentino Jorge Taiana calificó la intervención como «una violación del derecho internacional y de la integridad de los Estados» y advirtió que «nunca Estados Unidos había atacado militarmente a un país sudamericano».

La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) afirmó que «la intervención militar unilateral de Estados Unidos para remover al dictador Nicolás Maduro viola el derecho internacional y sienta un peligroso precedente para la región».

Sin embargo, ninguna condena internacional ha detenido el inicio del saqueo sistemático. Los buques de Chevron navegan hacia los puertos venezolanos mientras Washington mantiene el control militar sobre el país y amenaza con nuevos ataques si Delcy Rodríguez «no se porta bien».

La llegada de los once petroleros marca apenas el comienzo de un saqueo que, según las propias declaraciones de Trump, será ejecutado por las «muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos» que invertirán «miles de millones de dólares» para «arreglar la infraestructura» y cobrar esa inversión directamente con el petróleo extraído.

América Latina asiste a la materialización de una nueva doctrina imperial: la apropiación directa de recursos naturales mediante invasiones militares justificadas con acusaciones de narcotráfico, sin siquiera el pretexto de la «promoción democrática». Los buques de Chevron navegando hacia Venezuela son la prueba tangible de que, para Washington, el derecho internacional y la soberanía de los Estados solo existen cuando no contradicen sus intereses económicos.

Puntos clave:

• Once buques fletados por Chevron navegan hacia Venezuela para cargar petróleo, consolidando a la empresa como único exportador autorizado

• Todo el crudo extraído se destina a refinerías estadounidenses: Valero Energy Corp, Phillips 66 y Marathon Petroleum Corp

• El volumen de buques programados es el mayor desde octubre, marcando un repunte tras el bloqueo naval estadounidense

• Trump exigió «acceso total» al petróleo venezolano y advirtió que atacará de nuevo si Delcy Rodríguez «no se porta bien»

• Venezuela posee 303.000 millones de barriles de petróleo, el 17% de las reservas mundiales, cuatro veces más que Estados Unidos

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El caso Apablaza y el nuevo Plan Cóndor: el trasfondo del encuentro entre Milei y Kast

El Gobierno argentino reactivó el pedido de captura del ex guerrillero chileno tras un fallo judicial que revocó su refugio, en medio de la visita oficial de la ultraderecha trasandina.

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​★ En un movimiento que coincide con la inminente llegada al país del presidente chileno José Antonio Kast, la justicia argentina y las fuerzas de seguridad aceleraron el proceso de extradición de Galvarino Apablaza. El exlíder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), quien residió en Argentina durante más de veinte años bajo el estatus de refugiado político, no fue hallado en su domicilio de Moreno durante un operativo de la Policía Federal. La orden de detención, emitida por la jueza federal María Servini, busca cumplir con el requerimiento de la justicia de Chile por el asesinato del senador Jaime Guzmán en 1991.

​El refugio como frontera democrática

​La situación de Apablaza, de 75 años, representa un punto de inflexión en la política de derechos humanos de la región. En 2010, bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) otorgó al ciudadano chileno el asilo político, al considerar que en su país de origen no estaban garantizadas las condiciones para un juicio justo debido a la persistencia de enclaves del pinochetismo en el Poder Judicial. Aquella decisión bloqueó la entrega de Apablaza, a pesar de que la Corte Suprema de Justicia había autorizado la extradición previamente.

​Con el ascenso de Javier Milei al Ejecutivo y el retorno de la derecha dura en Chile, el escenario legal giró drásticamente. En febrero de 2026, una cámara federal confirmó la revocación del refugio, una medida que la defensa de Apablaza calificó como ilegal. Los abogados del exdirigente sostienen que la medida no está firme y que aún rigen las protecciones de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, que impiden la devolución de una persona a un Estado donde su vida o libertad corran peligro por causas políticas.

​Una agenda de impunidad y coordinación represiva

​La visita de José Antonio Kast a Buenos Aires, programada para este domingo, tiene como eje central la seguridad y la cooperación ideológica entre ambas administraciones. Según fuentes diplomáticas consultadas, el «caso Apablaza» figuraba como un punto prioritario en la agenda bilateral. La sincronía entre el fallido operativo policial en Moreno y el arribo del mandatario chileno sugiere una coordinación política que busca saldar una deuda histórica de la derecha trasandina con el legado de Jaime Guzmán, ideólogo de la constitución de la dictadura de Augusto Pinochet.

​El plan coordinado, según informaron autoridades chilenas, contemplaba el traslado inmediato de Apablaza en un vuelo de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) para recluirlo en la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago. Tras el fracaso de la captura, el Ministerio del Interior de Chile solicitó formalmente informes a Buenos Aires, mientras que el gobierno de Milei ratificó que la búsqueda continúa para garantizar la entrega del militante.

​Antecedentes de una causa politizada

​El asesinato de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards son los cargos que la justicia chilena imputa a Apablaza como presunto autor mediato. Sin embargo, la trayectoria del exguerrillero está marcada por su resistencia activa contra la dictadura de Pinochet, lo que le valió el reconocimiento de diversos organismos sociales y políticos que ven en este proceso una persecución política tardía. Durante el gobierno de Mauricio Macri, ya se realizaron intentos para quitarle el estatus de refugiado, pero las presentaciones judiciales de la defensa lograron postergar la definición hasta el actual contexto de alineamiento total entre la Casa Rosada y el Palacio de La Moneda bajo el signo de la ultraderecha.

​Puntos clave

  • ​La jueza federal María Servini ordenó la detención de Galvarino Apablaza para hacer efectiva su extradición.
  • ​El operativo de la Policía Federal en el partido de Moreno resultó fallido y el exdirigente es buscado como prófugo.
  • ​La defensa sostiene que la revocación de su estatus de refugiado no es una decisión firme.
  • ​El operativo coincide con la visita oficial del presidente chileno José Antonio Kast a la Argentina.
  • ​Apablaza contaba con protección política en el país desde el año 2010. ★
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