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Evitan ataque bomba de bolsonaristas en el show de Lady Gaga en Copacabana

La policía brasileña neutralizó un intento de atentado con explosivos caseros en el recital de Lady Gaga ante dos millones de personas en la mítica playa carioca.

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Lo que tenés que saber

  • Dos personas fueron detenidas: un adulto y un adolescente.
  • Planeaban usar cócteles molotov y explosivos caseros para el ataque.
  • El evento convocó a más de dos millones de asistentes.
  • Operativo policial desmanteló una red que difundía odio en redes.
  • El plan buscaba notoriedad aprovechando la masiva convocatoria.

Intentaron atentar con explosivos durante show de Lady Gaga en Río

La Policía de Río de Janeiro desbarató un plan para realizar un atentado con bomba durante el recital de Lady Gaga en la playa de Copacabana. El evento, que tuvo lugar el sábado por la noche, reunió a cerca de dos millones de personas. Las autoridades informaron la detención de dos personas vinculadas al caso: un adulto considerado el principal responsable y un adolescente. Las identidades permanecieron en reserva.

Ataque frustrado por inteligencia policial

Según un comunicado oficial divulgado en la red social X, los detenidos «fueron identificados como personas que reclutaban virtualmente a participantes para realizar ataques utilizando explosivos improvisados y cócteles molotov para ganar notoriedad en las redes sociales». La información surgió a partir de una alerta emitida por la Subsecretaría de Inteligencia de la Policía Civil (Ssinte), lo que activó una operación coordinada.

Operativo ‘Fake Monster’ y dispositivos de seguridad

El procedimiento fue bautizado como ‘Fake Monster’, en alusión al primer álbum de la artista. Participaron múltiples cuerpos policiales, entre ellos la DCAV, DRCI, la 19ª Comisaría de Tijuca y el equipo táctico de CORE. Se ejecutaron 15 órdenes de allanamiento e incautación en Río de Janeiro, Sao Paulo y Mato Grosso, apuntando a nueve objetivos diferentes.

Durante el evento, el despliegue de seguridad incluyó más de 5.000 agentes, drones y cámaras con tecnología de reconocimiento facial. La Policía Militar además instaló 18 puntos de control con detectores de metales y confiscó más de 200 cuchillos. Las autoridades aclararon que estos objetos incautados no están relacionados con la Operación Fake Monster.

Perfil de los detenidos y discurso violento

El principal implicado fue detenido en Rio Grande do Sul por posesión ilegal de arma de fuego. De acuerdo a la investigación, «difundía discursos de odio y preparaba un plan principalmente contra niños, niñas, adolescentes y comunidad LGBTQIA+». Por su parte, el adolescente fue detenido en Río de Janeiro acusado de almacenamiento de pornografía infantil.

Autoridades continúan investigando la red

Rodney da Silva, director de la Diopi del Ministerio de Justicia, expresó al medio UOL: “Este operativo es un ejemplo de la capacidad de respuesta integrada de la policía civil. Actuamos quirúrgicamente para desmantelar una red que cooptaba a jóvenes para prácticas violentas en el entorno digital. Nuestro principal objetivo es proteger a los adolescentes y evitar que la violencia simbólica migre a la realidad”.

La Policía Civil sigue con las tareas de investigación para identificar a más implicados y determinar si existían vínculos con grupos extremistas. Las fuerzas de seguridad señalaron que la actuación preventiva fue clave para evitar una tragedia en un evento de tal magnitud.

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Otro argentino detenido en Brasil por racismo: esta vez, sin retorno a la vista

Un hombre de 67 años fue aprehendido en flagrancia en Copacabana tras insultar racialmente a una joven repartidora en la fila de un supermercado. A diferencia del caso Páez, el acusado es residente en Brasil y enfrenta condiciones procesales más duras.

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Otro argentino preso en Brasil: el racismo como patrón que se repite

★ A poco más de tres meses del escándalo que protagonizó la abogada argentina Agostina Páez, detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas frente a empleados de un bar de Ipanema, Brasil vuelve a ser escenario de un incidente protagonizado por un ciudadano argentino. Esta vez, el acusado es José Luis Haile, de 67 años, residente en el país vecino desde hace dos años, detenido en flagrancia el lunes en una sucursal del supermercado sobre la calle Siqueira Campos, a metros de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.

«Negra puta»: el insulto que derivó en prisión preventiva

Según consta en la denuncia policial, la víctima es Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, trabajadora de una aplicación de repartos. Samara se había ubicado frente a una caja que estaba por abrir en ese local para ganar tiempo con sus pedidos. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender.

Durante esa espera, Haile comenzó a quejarse en voz alta por la demora. Cuando Samara intervino para explicar que la tardanza correspondía al proceso de apertura de caja y que no era responsabilidad de la empleada, el hombre le exigió que se callara. Al negarse, Haile le dirigió el insulto «negra puta» en dos oportunidades.

La escena fue presenciada por otro ciudadano argentino que también realizaba compras en el local. Ese testigo, indignado, alertó a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del supermercado. Los agentes detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía Civil de Copacabana, donde quedó detenido en flagrancia por injuria racial.

Residente, no turista: una distinción clave

Un elemento diferencia este caso del de Agostina Páez y condiciona el proceso judicial de Haile: el acusado no está de vacaciones en Brasil. Según declaró ante la policía, vive en el país desde hace dos años y cuenta con residencia. Esa condición aceleró su derivación directa a una cárcel común en el barrio de Benfica, en lugar del arresto domiciliario con tobillera electrónica que tuvo Páez en sus primeras semanas, situación asociada a su estatus de turista.

La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente la detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al delito de racismo por vía legislativa, lo que lo convierte en un delito imprescriptible, inafianzable en instancia policial y con una pena de entre dos y cinco años de reclusión.

Para Haile, las posibilidades de obtener autorización para abandonar el país durante el proceso son significativamente menores que las que tuvo Páez: al ser residente y no turista, los fundamentos procesales para una eventual morigeración de la pena o salida anticipada se reducen considerablemente.

El caso Páez: un antecedente que no cerró

El episodio de este lunes ocurre mientras el caso Páez aún no tiene sentencia firme. La abogada santiagueña fue filmada en enero de este año realizando gestos de imitación de mono frente a empleados de un bar de Ipanema. Estuvo más de 70 días bajo medidas cautelares y tobillera electrónica en Río, y solo pudo regresar a la Argentina luego del pago de una caución de aproximadamente 20.000 dólares.

Como informó este medio, el regreso de Páez al país no estuvo exento de nuevas polémicas: días después de su arribo, su padre Mariano Páez fue filmado repitiendo los mismos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. El hombre reconoció luego haber «reaccionado muy mal» ante lo que describió como una situación de provocación, aunque la retractación llegó después de haber intentado desmentir el video tildándolo de «trucado». La causa de Agostina Páez sigue abierta a la espera de la sentencia definitiva del juez brasileño.

El caso también tuvo derivaciones políticas en Argentina: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con Páez en un café, en un gesto interpretado por analistas como una reivindicación implícita de la acusada que generó críticas dentro y fuera del oficialismo.

Una pauta que se instala

La acumulación de casos de argentinos detenidos o investigados en Brasil por injurias raciales o actos de discriminación comenzó a instalarse como pauta periodística recurrente. Más allá de las circunstancias individuales de cada episodio, el fenómeno refleja la brecha entre la legislación antirracista brasileña, que desde 2023 no distingue entre injuria racial y racismo, y la percepción que algunos viajantes o residentes argentinos tienen sobre sus propias conductas en el exterior. En Brasil, ese tipo de actos no quedan en una disputa interpersonal: son delitos graves, de acción pública, imprescriptibles y con penas de prisión efectiva.

Puntos clave:

  • José Luis Haile, argentino de 67 años residente en Brasil, fue detenido en flagrancia por insultar racialmente a una joven repartidora en un supermercado de Copacabana, Río de Janeiro.
  • El incidente ocurrió en la fila de una caja y fue presenciado por otro ciudadano argentino que alertó a la Guardia Municipal.
  • La Justicia de Río convirtió la detención en prisión preventiva; Haile quedó alojado en una cárcel del barrio de Benfica.
  • A diferencia de Agostina Páez, que era turista, Haile es residente en Brasil desde hace dos años, lo que reduce sus posibilidades de obtener autorización para salir del país.
  • Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al racismo: el delito es imprescriptible, inafianzable y contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión.
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