Geopolítica 🌎
Minnesota: sigue la «cacería» de latinos del ICE y crecen las protestas
“Nosotros somos los nuevos judíos, los nuevos afroamericanos, los nuevos japoneses. Nos están persiguiendo”, afirmó Sergio Amezcúa, pastor y referente de la comunidad hispana, al describir una situación que equiparó con procesos históricos de segregación y limpieza social.
El endurecimiento de los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas sumió a amplios sectores de la comunidad latina de Minnesota en un clima de miedo persistente. Redadas, detenciones exprés y el uso de fuerza letal por parte de agentes federales paralizaron la vida cotidiana de miles de personas, especialmente en Minneapolis, donde referentes comunitarios denuncian una persecución sistemática por motivos étnicos.
“Nosotros somos los nuevos judíos, los nuevos afroamericanos, los nuevos japoneses. Nos están persiguiendo”, afirmó Sergio Amezcúa, pastor y referente de la comunidad hispana, al describir una situación que equiparó con procesos históricos de segregación y limpieza social. Sus palabras condensan el sentimiento dominante en barrios enteros: puertas cerradas, calles vacías y familias que evitan hospitales, escuelas y trabajos por temor a ser detenidas.
Ocho semanas de encierro
Según Amezcúa, los operativos federales se intensificaron durante las últimas ocho semanas, transformando la región en un escenario de asedio. “La gente está desesperada. No puede ir a trabajar, no puede ir al hospital. Hay niños arrestados. Esto es una cacería de latinos”, sostuvo. La denuncia no se limita a personas sin papeles: residentes permanentes y trabajadores con permisos vigentes también quedaron atrapados en el barrido.
El método, denuncian organizaciones locales, incluye traslados acelerados: detenidos que en menos de doce horas son enviados a Texas, lo que vuelve casi imposible la intervención legal de sus familias y abogados. La velocidad del proceso, advierten, erosiona garantías básicas del debido proceso.
Violencia federal y choque político
La tensión escaló tras dos asesinatos recientes durante operativos del ICE en Minneapolis, hechos que agudizaron el conflicto entre el gobierno federal y las autoridades locales. Para Amezcúa, el trasfondo es una “guerra política” entre Gobierno federal de Estados Unidos y el estado de Minnesota, con la comunidad latina convertida en daño colateral.
En ese contexto, habló el padre del enfermero asesinado por agentes federales, quien relató que su hijo estaba “preocupado por lo que pasa en Estados Unidos”. El testimonio sumó una dimensión humana a un debate que suele reducirse a estadísticas y consignas de seguridad.
Un patrón que se repite
Activistas y líderes religiosos describen un patrón que recuerda a otras etapas oscuras de la historia estadounidense: detenciones por perfilamiento racial, estigmatización pública y uso de la fuerza para disciplinar comunidades enteras. “No están yendo por todos los migrantes. El foco es el pueblo hispano”, advirtió Amezcúa, señalando una selectividad que refuerza la idea de persecución étnica.
Las autoridades federales sostienen que los operativos apuntan al combate del crimen y a la aplicación de la ley migratoria. Pero la ausencia de transparencia, la letalidad de algunas intervenciones y el impacto indiscriminado sobre personas con estatus legal debilitan esa narrativa.
Vidas en pausa
En los barrios latinos de Minneapolis, la vida quedó en suspenso. Comercios cerrados, consultas médicas postergadas y escuelas con ausencias persistentes dibujan un mapa de miedo que no aparece en los partes oficiales. “Estamos viviendo una exclusión extrema”, resume Amezcúa. “La gente se encierra porque salir puede significar no volver”.
Mientras crecen las protestas y los pedidos de frenar las redadas, Minnesota se convierte en un laboratorio de una política migratoria que, según sus críticos, cruza la línea entre la aplicación de la ley y la persecución. La pregunta que queda flotando, y que resuena en cada testimonio, es cuánto tiempo puede sostenerse un orden que normaliza el terror como herramienta de gobierno.
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El caso Apablaza y el nuevo Plan Cóndor: el trasfondo del encuentro entre Milei y Kast
El Gobierno argentino reactivó el pedido de captura del ex guerrillero chileno tras un fallo judicial que revocó su refugio, en medio de la visita oficial de la ultraderecha trasandina.
★ En un movimiento que coincide con la inminente llegada al país del presidente chileno José Antonio Kast, la justicia argentina y las fuerzas de seguridad aceleraron el proceso de extradición de Galvarino Apablaza. El exlíder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), quien residió en Argentina durante más de veinte años bajo el estatus de refugiado político, no fue hallado en su domicilio de Moreno durante un operativo de la Policía Federal. La orden de detención, emitida por la jueza federal María Servini, busca cumplir con el requerimiento de la justicia de Chile por el asesinato del senador Jaime Guzmán en 1991.
El refugio como frontera democrática
La situación de Apablaza, de 75 años, representa un punto de inflexión en la política de derechos humanos de la región. En 2010, bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE) otorgó al ciudadano chileno el asilo político, al considerar que en su país de origen no estaban garantizadas las condiciones para un juicio justo debido a la persistencia de enclaves del pinochetismo en el Poder Judicial. Aquella decisión bloqueó la entrega de Apablaza, a pesar de que la Corte Suprema de Justicia había autorizado la extradición previamente.
Con el ascenso de Javier Milei al Ejecutivo y el retorno de la derecha dura en Chile, el escenario legal giró drásticamente. En febrero de 2026, una cámara federal confirmó la revocación del refugio, una medida que la defensa de Apablaza calificó como ilegal. Los abogados del exdirigente sostienen que la medida no está firme y que aún rigen las protecciones de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, que impiden la devolución de una persona a un Estado donde su vida o libertad corran peligro por causas políticas.
Una agenda de impunidad y coordinación represiva
La visita de José Antonio Kast a Buenos Aires, programada para este domingo, tiene como eje central la seguridad y la cooperación ideológica entre ambas administraciones. Según fuentes diplomáticas consultadas, el «caso Apablaza» figuraba como un punto prioritario en la agenda bilateral. La sincronía entre el fallido operativo policial en Moreno y el arribo del mandatario chileno sugiere una coordinación política que busca saldar una deuda histórica de la derecha trasandina con el legado de Jaime Guzmán, ideólogo de la constitución de la dictadura de Augusto Pinochet.
El plan coordinado, según informaron autoridades chilenas, contemplaba el traslado inmediato de Apablaza en un vuelo de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) para recluirlo en la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago. Tras el fracaso de la captura, el Ministerio del Interior de Chile solicitó formalmente informes a Buenos Aires, mientras que el gobierno de Milei ratificó que la búsqueda continúa para garantizar la entrega del militante.
Antecedentes de una causa politizada
El asesinato de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards son los cargos que la justicia chilena imputa a Apablaza como presunto autor mediato. Sin embargo, la trayectoria del exguerrillero está marcada por su resistencia activa contra la dictadura de Pinochet, lo que le valió el reconocimiento de diversos organismos sociales y políticos que ven en este proceso una persecución política tardía. Durante el gobierno de Mauricio Macri, ya se realizaron intentos para quitarle el estatus de refugiado, pero las presentaciones judiciales de la defensa lograron postergar la definición hasta el actual contexto de alineamiento total entre la Casa Rosada y el Palacio de La Moneda bajo el signo de la ultraderecha.
Puntos clave
- La jueza federal María Servini ordenó la detención de Galvarino Apablaza para hacer efectiva su extradición.
- El operativo de la Policía Federal en el partido de Moreno resultó fallido y el exdirigente es buscado como prófugo.
- La defensa sostiene que la revocación de su estatus de refugiado no es una decisión firme.
- El operativo coincide con la visita oficial del presidente chileno José Antonio Kast a la Argentina.
- Apablaza contaba con protección política en el país desde el año 2010. ★
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