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Denuncia

Contrabando de Macri a la dictadura de Áñez: declaran los que llevaron las armas

Se trata de los gendarmes que viajaron a Bolivia a bordo de un avión Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, que llevaba en su carga municiones anti-tumulto, granadas de gas lacrimógeno y otros pertrechos represivos.

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Los gendarmes argentinos que integraron el primer comando Alacrán desplegado en Bolivia en 2019 tras el golpe de Estado contra Evo Morales comenzarán a declarar como testigos la semana próxima en la causa en la que se investiga el supuesto contrabando agravado de municiones desde Buenos Aires hacia La Paz en noviembre de 2019.

Se trata de los gendarmes que viajaron a Bolivia a bordo de un avión Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, que llevaba en su carga municiones anti-tumulto, granadas de gas lacrimógeno y otros pertrechos represivos que fueron a parar a manos de la policía y la Fuerza Aérea de ese país, según surge de la denuncia que dio origen a la causa judicial.

La ronda de testimoniales dispuesta por el juez en lo Penal Económico Alejandro Catania comenzará el martes y se extenderá hasta el 20 de mayo, según surge de la resolución en la que se dispuso la convocatoria a diez gendarmes.

El magistrado citó, concretamente, a «prestar declaración testimonial al personal que integró la misión de la Gendarmería Nacional que fuera desplegada en el Estado Plurinacional de Bolivia entre el 12 de noviembre de 2019 y el 12 de enero de 2020», según surge de la resolución a la que accedió Télam.

El jueza Catania citó a 10 de los 11 gendarmes que integraron aquella primera misión que se desplazó a Bolivia: quedó afuera de la nómina el comandante del contingente, Martín Hidalgo, quien declaró en un sumario interno del Ministerio de Seguridad que no se hicieron trámites aduaneros al llegar al aeropuerto boliviano de El Alto.

En este expediente ya declararon los gendarmes que cumplieron funciones en La Paz entre el 10 de enero y el 1° de marzo del 2020, como también aquellos que integraron el contingente apostado en suelo boliviano entre el 28 de febrero y el 20 de junio del mismo año.

En esta investigación se busca reconstruir el destino de las municiones anti-tumulto que salieron de la Argentina con el supuesto propósito de ser utilizadas en la defensa de la sede de la embajada argentina en La Paz y de la residencia del embajador, pero que se habrían desviado hacia otras manos para ser usadas en la represión a los manifestantes del Movimiento al Socialismo que se oponían al golpe.

¿QUÉ DIJERON?

En la primeras dos rondas testimoniales los gendarmes confirmaron que no utilizaron las municiones trasladadas a Bolivia y que no realizaron prácticas de tiro, por lo que desacreditaron la hipótesis de que ese podría haber sido el motivo por el cual el material represivo no regresó a la Argentina, informaron fuentes con acceso al expediente.

En la primera tanda de testimoniales, los gendarmes de lo que fue el tercer contingente declararon que se trasladaron a Bolivia en vuelos comerciales, que no llevaron armas y que las que portaron en ese país -que les fueron entregadas allá- estaban almacenadas en un lugar de guardado de no más de dos metros cuadrados, por lo que allí no hubieran entrado, por ejemplo, las 70.000 balas de goma cuyo destino se investiga.

A partir de una investigación interna de la propia Gendarmería se pudo saber que las municiones transportadas a Bolivia no fueron utilizadas por los gendarmes que fueron desplazados a ese país, por lo que se presume que ahora el juez llegará a la misma información, pero en el marco del expediente judicial.

La Justicia busca determinar qué material fue descargado de aquel vuelo de noviembre de 2019, quién lo descargó, a dónde fue llevado y qué documentación existe al respecto; por lo que aún espera recibir desde Bolivia la documentación respaldatoria de los papeles incriminatorios que ya se encuentran en el expediente, porque fueron aportados por los denunciantes.

LA DENUNCIA

Los hechos que dieron origen a esta investigación fueron denunciados el 12 de julio pasado a través de una presentación que llevaba la firma del ministro de Justicia, Martín Soria; la entonces ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y la titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Mercedes Marcó del Pont.

En el expediente se encuentran imputados el expresidente Mauricio Macri; sus ministros de Seguridad y Defensa, Patricia Bullrich y Oscar Aguad; el entonces embajador en Bolivia, Normando Álvarez García; al exdirector general de la Gendarmería Gerardo José Otero; y los entonces directores de Logística y Operaciones de esa fuerza, Rubén Carlos Yavorski y Carlos Miguel Recalde, respectivamente.

El fiscal del fuero Penal Económico Claudio Navas Rial imputó también a los exfuncionarios de la administración Cambiemos Marcos Peña (jefe de Gabinete), Jorge Faurie (canciller) y Fulvio Pompeo (secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación).

En el expediente fue asimismo imputado el comandante de Gendarmería Adolfo Héctor Caliba, señalado como quien coordinó con la Policía boliviana el envío de elementos represivos durante los días en los que se produjo el golpe de Estado contra Morales.

En la investigación paralela que lleva adelante la Justicia boliviana, el 30 de marzo declaró ante el Ministerio Público Fiscal un ciudadano de ese país que durante los últimos 20 años trabajó en la embajada argentina en La Paz y que para la fecha de los hechos investigados se desempeñaba como jefe de Seguridad de la representación diplomática; información que fue revelada por el diario Página/12.

En calidad de testigo, Jorge Bernardo Salinas Berros contó cómo fue la descarga de aquel avión de la Fuerza Aérea Argentina en el que fueron trasportadas las municiones.

«Me llamó la atención que varias personas, cuatro o seis, alzaban las cajas que aparentemente no eran grandes. Curiosamente pregunté qué es lo que hay adentro para que pesen tanto y me dijeron los policías que estaban cargando que los gases y las municiones eran pesados», relató.

Salinas Berros detalló también que, para bajar todas las municiones, se debió recurrir a montacargas y que una parte de aquel cargamento se lo llevó la policía de Bolivia y otro la Fuerza Aérea de ese país, información que coincide con la denuncia.

Denuncia

Marcha por Camilo Nuin: casi un año sin imputados y la Justicia que no avanza

Familia, amigos y vecinos marcharon este viernes desde la Clínica Espora de Adrogué hasta la Fiscalía de Lomas de Zamora para exigir que avance la investigación por la muerte del joven futbolista de 18 años, ocurrida en junio de 2025 durante una operación de ligamentos cruzados considerada de rutina. La causa no tiene imputados.

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Marcha por Camilo Nuin: mala praxis, un anestesista con antecedentes y silencio institucional

★ Este viernes, desde las 10 de la mañana, familiares y amigos de Camilo Nuin se concentraron frente a la Clínica Espora de Adrogué y marcharon luego hasta la Fiscalía de Lomas de Zamora, donde tramita la causa a cargo del fiscal Carlos Pérsico. La consigna que guió la movilización fue directa y contundente: «No hay imputados. No hay respuestas. La Justicia no avanza.»

La convocatoria también se canalizó a través de la cuenta de Instagram @JusticiaxCamiloNuin, desde donde los organizadores convocaron a sumar voces: «Que lo injusto no nos sea indiferente. Que la lucha sea colectiva. Sumar voces también es Justicia.»

Quién era Camilo Nuin

Camilo Nuin tenía 18 años y era el capitán de la reserva del club San Telmo, que milita en la Primera Nacional. Oriundo de San Antonio de Padua, zurdo y con cuatro años de trayectoria en el club de la Isla Maciel, había pasado previamente por las inferiores de Boca Juniors e Independiente. Tenía todos los estudios médicos al día y no registraba antecedentes clínicos que justificaran el desenlace de la operación.

El 25 de junio de 2025, Nuin ingresó a la Clínica Espora para una cirugía de ligamentos cruzados y meniscos, considerada de bajo riesgo en pacientes jóvenes y deportistas. Días antes había completado todos los estudios prequirúrgicos sin observaciones. Sin embargo, en medio de la intervención, los médicos informaron a los padres que el joven había fallecido.

«Era un chico sano, que tenía estudios previos todos los años, cuatro años jugando en San Telmo, era el capitán de la reserva, tenía todos los estudios correspondientes. Un chico joven, deportista, de salud espectacular y no tenemos respuesta», declaró Ana, la madre de Camilo, en diálogo con el programa Hablemos de Esto por TN.

Como informó este medio el 22 de abril de 2026, la familia sostuvo desde el principio que el desenlace fue consecuencia de una mala praxis por parte del cirujano y el anestesista que intervinieron en la operación.

La causa judicial, trabada

La investigación tramita en la UFI 10 de Lomas de Zamora, aún caratulada como «averiguación de causales de muerte», una calificación que la familia rechaza por considerar que no refleja la gravedad de los hechos. La familia exige que la causa sea recalificada hacia homicidio culposo, que contemple la responsabilidad penal de los profesionales que intervinieron.

La junta pericial realizada el 17 de marzo en la Asesoría Pericial de Lomas de Zamora determinó que la causa de muerte fue un «paro cardiorrespiratorio no traumático», una definición que Ana rechazó públicamente. «Eso lo sabemos desde que salió el cirujano. Eso no es una respuesta», afirmó. Según trascendidos judiciales, los resultados preliminares de la autopsia indicaron que Nuin falleció a raíz de un infarto ocurrido durante la operación, aunque esa determinación tampoco avanzó hacia una imputación concreta.

A casi un año de la muerte del joven, el fiscal Pérsico no imputó a ninguno de los profesionales que estuvieron en el quirófano. Mientras tanto, se siguen tomando declaraciones testimoniales y aguardan los resultados de nuevos peritajes.

El anestesista: antecedentes y dudas sobre su habilitación

Uno de los datos más graves que aportó la madre en sus declaraciones públicas es la situación procesal previa del anestesista que intervino en la operación. Según reveló Ana, el profesional registra una causa anterior por mala praxis en la misma Clínica Espora y recibió una condena que ya cumplió. Pero más llamativo aún: la madre afirmó que el médico no cuenta con la especialidad formal en anestesiología.

La información no fue desmentida públicamente ni por la clínica ni por el profesional mencionado. De confirmarse, abriría un interrogante serio sobre los mecanismos de habilitación y control para el ejercicio de especialidades médicas de alto riesgo en el sistema de salud del conurbano bonaerense. El Diario Conurbano consignó además que la Clínica Espora acumula otras denuncias por casos similares, aunque sin precisar el estado procesal de cada una.

«Hay una cantidad de cosas que fueron evitables al resultado que tuvimos. Hay una cadena de responsabilidades que inicia en el club y termina en la fiscalía», afirmó Ana.

Un año de silencio institucional

Desde que el cirujano salió del quirófano a informar que «algo se había complicado» sin poder explicar qué, y el anestesista comunicó la muerte mirando a los ojos a la madre, nadie de la Clínica Espora volvió a comunicarse con la familia. Diez meses de silencio institucional, burocracia judicial y un dolor que se transforma en bronca ante la ausencia de respuestas.

El caso de Camilo Nuin expone una realidad que excede al fútbol: la vulnerabilidad de los pacientes frente a operaciones consideradas de bajo riesgo, la opacidad de algunas clínicas del conurbano ante eventos adversos y la lentitud de una justicia que demasiadas veces termina desactivando el dolor de las familias antes de que llegue la verdad.

Puntos clave

  • Camilo Nuin, de 18 años y capitán de la reserva de San Telmo, murió el 25 de junio de 2025 durante una cirugía de ligamentos cruzados en la Clínica Espora de Adrogué.
  • La causa tramita en la UFI 10 de Lomas de Zamora como «averiguación de causales de muerte»; la familia exige que avance hacia homicidio culposo.
  • La junta pericial del 17 de marzo determinó «paro cardiorrespiratorio no traumático», sin precisar causas ni responsables.
  • El anestesista que intervino en la operación tendría antecedentes de mala praxis en la misma clínica y, según la familia, no contaría con la especialidad formal.
  • Este viernes, familiares y amigos marcharon desde la Clínica Espora hasta la Fiscalía de Lomas de Zamora para exigir que la investigación avance.

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