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Mujeres

Mayoría de mujeres afganas sufren ansiedad, aislamiento y depresión, alerta la ONU

Según el trabajo, la situación de las mujeres empeoró significativamente en los últimos meses en términos de salud mental y economía, debido a las crecientes restricciones de sus libertades, la crisis económica y la pobreza.

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El 69% de las mujeres en Afganistán presenta problemas de ansiedad, aislamiento y depresión, una tendencia que fue en aumento desde que los talibanes tomaron el poder, hace dos años, según expuso hoy un informe de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el país (Unama).

Según el trabajo, la situación de las mujeres empeoró significativamente en los últimos meses en términos de salud mental y economía, debido a las crecientes restricciones de sus libertades, la crisis económica y la pobreza.

El informe de la Unama, que se hizo con consultas a 529 mujeres en 22 de las 34 provincias de Afganistán, destaca que hubo una fuerte caída en el poder de influencia de las mujeres a la hora de la toma decisiones en el hogar, que descendió del 90 % en enero de 2023 al 16% en junio pasado.

Los hogares encabezados por mujeres y las mujeres jóvenes fueron señalados sistemáticamente como los que se encuentran en situaciones más vulnerables y los más afectados por las actuales restricciones dirigidas a mujeres y niñas.

Las consultadas describen con frecuencia su vida como la de «prisioneras que viven en la oscuridad, confinadas en el hogar sin esperanza de futuro», según dice el informe del organismo.

El 62% de las mujeres consideró que los decretos talibanes se aplican «cada vez con mayor severidad y sin excepciones, lo que conduce a un mayor repliegue en la esfera privada».

La aplicación es especialmente dura en la región oriental, donde el 91% de las mujeres afirmaron que la aplicación es «muy estricta (aplicada sin excepciones)»; mientras que el 89% observó un aumento de la severidad con el paso del tiempo.

Asimismo, el 80 % de las afganas también notó que su capacidad de emprender actividades que puedan generar ingresos disminuyó sustancialmente en los últimos meses, de acuerdo con los datos de la Unama.

Desde la toma de Kabul, hace dos años, los talibanes restringieron severamente los derechos de las mujeres y las han apartado casi por completo de la vida pública, impidiéndoles que accedan a la educación secundaria y universitaria.

A esta situación se le agrega una larga lista de prohibiciones, como trabajar en ONG, la obligación de salir de casa con el rostro tapado, la segregación por sexos, ir acompañadas de un miembro masculino familiar para realizar trayectos largos.

Incluso se les ha prohibido concurrir a los centros de estética y a parques nacionales, y tampoco pueden practicar deporte o salir en películas.

El acoso, la intimidación y la violencia en la calle, tanto por parte de los talibanes como de los hombres en general, es una realidad cada vez más común para las mujeres que son vistas como desafiantes a los decretos.

Esta vigilancia social se ve reforzada por la presión que ejerce el Gobierno talibán sobre la población masculina para que haga cumplir sus normas, incluso en la esfera privada. Por ejemplo, les impide a los taxistas que transporten a mujeres que no cumplan los requisitos gubernamentales sobre el uso del hiyab.

Poner sobre los hombres la obligación del cumplimiento de los decretos profundiza el empoderamiento masculino fomentado por el decreto de mayo de 2022, que responsabiliza a los miembros varones de la familia de las violaciones del decreto sobre el hiyab por parte de las mujeres.

En este clima de normas patriarcales cada vez más omnipresentes y sistematizadas, unido al miedo al castigo, las mujeres consultadas coinciden unánimemente en que no tienen otra opción que seguir las normas.

La realidad que viven las afganas se asemeja cada vez más a la época del primer régimen de los talibanes, entre 1996 y 2001, cuando quedaron recluidas en su casa, de acuerdo con una rígida interpretación del Islam y el estricto código social de la etnia pastún (mayoritaria en Afganistán).

Mujeres

Condenan a una cantante iraní a 74 latigazos por actuar sin hiyab en un concierto transmitido por internet

La artista recibió una sentencia que incluye castigo corporal, restricciones para viajar y la imposibilidad de desarrollar actividades vinculadas a la música. El caso volvió a poner el foco sobre las normas que regulan la vestimenta y las expresiones culturales en el país.

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Puntos clave

  • La cantante iraní Parastoo Ahmadi fue condenada a 74 latigazos.
  • También recibió una prohibición para viajar y ejercer actividades artísticas durante dos años.
  • La sentencia alcanzó además a ocho integrantes de su banda y equipo de producción.
  • La Justicia sostuvo que difundieron “contenido vulgar e inmoral”.
  • El caso se originó tras un concierto transmitido por YouTube en diciembre de 2024.
  • La artista actuó sin hiyab y con el cabello descubierto.
  • La grabación acumula cerca de 3 millones de visualizaciones.
  • Ahmadi fue detenida tras el recital y posteriormente recuperó la libertad bajo fianza.

Una condena vinculada a un concierto transmitido por internet

La cantante iraní Parastoo Ahmadi, de 29 años, fue condenada a 74 latigazos y a una prohibición para salir del país y desarrollar actividades artísticas durante dos años.

La sentencia fue dictada por un tribunal penal de la provincia de Qom y también alcanzó a ocho integrantes de su banda y equipo de producción.

Según el fallo judicial, el grupo difundió “contenido vulgar e inmoral” a través de internet.

El recital que derivó en la sanción

El episodio que motivó la causa ocurrió en diciembre de 2024, cuando Ahmadi realizó una presentación musical junto a su banda desde un caravasar, una antigua posada tradicional.

La actuación fue transmitida en vivo mediante YouTube y posteriormente quedó disponible en la plataforma.

Durante el concierto, la cantante apareció sin hiyab, con el cabello descubierto y vistiendo un vestido negro de hombros descubiertos. Además, la presentación incluyó una interpretación vocal pública, una práctica que enfrenta restricciones dentro de la República Islámica de Irán.

Actualmente, la grabación del espectáculo registra cerca de 3 millones de visualizaciones.

Quién es Parastoo Ahmadi

Parastoo Ahmadi nació el 21 de marzo de 1997 en Nowshahr.

Desarrolló su carrera musical interpretando canciones en persa y mazandarani. Además de su actividad artística, cursó estudios de dirección cinematográfica en la Universidad Internacional Soureh.

Su popularidad creció especialmente tras la difusión del llamado Concierto del Caravasar, que alcanzó repercusión tanto dentro como fuera de Irán.

La detención y posterior liberación

Después de la transmisión del recital, las autoridades iraníes detuvieron a la cantante.

Días más tarde recuperó la libertad bajo fianza mientras avanzaba el proceso judicial que concluyó con la reciente condena.

La decisión judicial incluye tanto el castigo corporal como restricciones para viajar al exterior y continuar con actividades relacionadas con su profesión artística.

El contexto de las protestas por las normas de vestimenta

Durante los últimos años, numerosas mujeres iraníes impulsaron protestas contra las normas vinculadas al uso obligatorio del hiyab y otras regulaciones de carácter religioso.

En 2022 se registraron movilizaciones masivas bajo el lema Mujer, Vida, Libertad, que se extendieron por distintas ciudades del país.

Las manifestaciones reclamaron cambios en las políticas vinculadas a los derechos de las mujeres y a las restricciones sobre la vestimenta. Con el paso del tiempo, muchas mujeres continuaron expresando su desacuerdo mediante distintas formas de protesta y visibilización pública.

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