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Crece el misterio de los «OVNI» derribados por EEUU, y la tensión con China por el globo

Las afirmaciones llegaron un día después de que un caza estadounidense derribara un «objeto no identificado» sobre un lago cerca de la frontera con Canadá, la cuarta acción de ese tipo en ocho días, luego del derribo de un globo chino.

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Estados Unidos dijo hoy que no identificó los tres misteriosos objetos voladores que derribó en los últimos días, algo sin precedentes en años, y que ha desatado todo tipo de especulaciones, y negó que espíe a China con globos, como denunció Beijing.

Las afirmaciones llegaron un día después de que un caza estadounidense derribara un «objeto no identificado» sobre un lago cerca de la frontera con Canadá, la cuarta acción de ese tipo en ocho días, luego del derribo de un globo chino.

El Pentágono digo ayer que tal encadenamiento de operativos militares aéreos de ese tipo no tenía precedente en tiempos de paz en Estados Unidos, y agregó que no descartaba que los hechos se relacionaran con actividad extraterrestre.

En medio de febriles especulaciones ante la incertidumbre, la vocera de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, consideró necesario aclarar hoy al comienzo de su rueda de prensa diaria que no había «indicios de extraterrestres o actividades extraterrestres».

Por lo demás, el Gobierno del presidente Joe Biden informó, a través de John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, que por ahora no era mucho lo que se sabía.

«No estamos seguros de si tenían o no capacidad de vigilancia, pero no podemos descartarlo», dijo sobre los «objetos» derribados el viernes sobre Alaska, el sábado sobre el Yukón, en el noroeste de Canadá, y ayer sobre el norteño lago Hurón.

Estas acciones llegaron días después de que, el 4 de febrero Estados Unidos derribara sobre el océano Atlántico, cerca de sus costas, un globo chino que había sobrevolado su territorio a gran altitud.

Estados Unidos acusó a China, uno de sus principales rivales políticos y comerciales, de usar el globo para espiarlo y de tener una auténtica «flota» de naves espía en todo el mundo.

Con este trasfondo , los objetos no identificados derribados en los últimos días por Estados Unidos han alimentado también especulaciones sobre una operación de vigilancia china.

«Una de las razones por las que vemos más es que los buscamos más», dijo Kirby, quien explicó que después del incidente del globo chino, que tenía el tamaño de tres colectivos, Estados Unidos había perfeccionado su capacidad radar.

Porque «es difícil detectar objetos que se mueven lentamente a gran altura», dijo, y señaló que los derribados en los últimos días parecían moverse con el viento, sin sistema de propulsión ni pilotaje.

Según el portavoz, tras ser destruidos por misiles de aviones de combate, los restos cayeron en aguas heladas de Alaska, en zonas remotas de Canadá o a un lago, lo que dificulta recuperarlos, informó la agencia de noticias AFP.

Kirby también repitió que estos misteriosos objetos no presentan una «amenaza» militar, pero que podían poner en peligro el tráfico aéreo civil, lo que llevó a Biden a ordenar su derribo.

Canadá dijo que los dos primeros «objetos» volaban a 12.000 metros y tenían el tamaño de un automóvil pequeño. El destruido en Yukón tenía una forma «cilíndrica», agregó.

El Pentágono describió como «octogonal» el del domingo y dijo que se desplazaba lentamente a una altura de 6.000 metros.

Kirby no comparó estos «objetos» y el globo chino derribado.

«Sabíamos exactamente lo que era. Lo vimos reducir la velocidad, maniobrar, tratando de observar lo que creemos que eran instalaciones militares delicadas», dijo sobre el globo chino.

China reconoció ser dueño del globo, pero asegura que se trata de un dispositivo meteorológico que se desvió involuntariamente de su trayectoria y acusó a Estados Unidos de sobreactuar, de uso innecesario de la fuerza armada.

China dijo que otro globo que sobrevolaba América Latina también era suyo, y que también era para estudios meteorológicos y se había desviado.

Hoy, el Gobierno chino devolvió a Estados Unidos la acusación de espionaje.

«Solo en el último año, globos estadounidenses han sobrevolado China más de diez veces sin autorización alguna», aseguró el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, chino Wang Wenbin.

Kirby lo negó.

«¡Eso no es cierto! ¡No hacemos eso!», declaró hoy a la cadena MSNBC.

Medios de comunicación chinos informaron ayer que un objeto volador no identificado había sido visto frente a la costa este de China y que el ejército se disponía a derribarlo.

Esta situación podría complicar las relaciones entre China y Estados Unidos, que compiten por el liderazgo económico, tecnológico y estratégico.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, canceló un viaje a China el 3 de febrero luego del derribo del globo chino, y después, Beijing rechazó una llamada entre el ministro de Defensa estadounidense y su homólogo chino.

«No hay que deducir que todas las comunicaciones están cortadas y que China y Estados Unidos ya no se hablan. Seguimos teniendo una embajada allí, la posibilidad de hablar con altos cargos chinos», aseguró hoy Kirby.

Deuda externa

Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».

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Ser un "fenómeno barrial" tiene precio: Bessent confirmó que Argentina es el ejemplo del poder financiero de EEUU sobre sus "clientes".

Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.

Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».

El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente

Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.

Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.

El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria

Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.

La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.

Geopolítica financiera y soberanía en disputa

Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.

La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.

Puntos clave

  • El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
  • Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
  • En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
  • Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
  • El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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