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Consumo

Caputo admite que la economía se frena, mientras JP Morgan advierte recesión técnica

El ministro de Economía reconoció ante inversores en París que la actividad crece más lento y atribuyó la suba del riesgo país al ciclo electoral. Pero los datos no son tan amables: JP Morgan recortó su proyección de crecimiento al 1,5% y advirtió que el tercer trimestre podría consagrar una recesión técnica, la peor caída mensual desde la pandemia.

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La actividad económica cayó 2,9% en julio, su peor desempeño mensual desde la pandemia de 2020, según el INDEC.

La actividad económica argentina registró en julio de 2026 su peor desempeño mensual desde el confinamiento de abril de 2020: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC cayó 2,9% respecto de junio en términos desestacionalizados y retrocedió 1,4% frente a julio de 2025. El dato derrumbó las proyecciones del banco JP Morgan, que en apenas cuatro días recortó su estimación de crecimiento para la Argentina de 2,7% a 1,5% y anticipó una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre, lo que podría derivar en una recesión técnica si los datos de agosto y septiembre confirman una nueva caída.

En ese contexto, Luis Caputo, ministro de Economía de la Nación, eligió el escenario de la Argentina Week en París, a fines de septiembre, para admitir ante inversores extranjeros que la economía «crece a un ritmo más lento» y para atribuir la escalada del riesgo país a la incertidumbre generada por el ciclo electoral de 2027. La lectura oficial contrasta con la magnitud del deterioro que los propios datos del organismo oficial reflejan.

El relato de París y los números de Buenos Aires

Caputo descartó ante inversores que la economía esté en recesión. «No hay recesión, hay una desaceleración», fue la misma fórmula que Javier Milei repitió días después, cuestionando incluso la forma en que se interpretan los indicadores: «Están arrojando cualquier cosa», sostuvo el Presidente. Pero JP Morgan fue terminante: el desempeño de julio fue «el peor mensual desde el confinamiento de abril de 2020» y superó ampliamente las propias previsiones negativas del banco, que esperaba una contracción de alrededor del 1% mensual.

El nivel de actividad de julio quedó 4,5% por debajo del máximo alcanzado en marzo de este año. El crecimiento acumulado entre enero y julio se redujo al 1,7%, cuando hasta junio sumaba 2,2%. La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia catalogó la caída de julio como el cuarto mayor retroceso mensual de la serie 2004-2026, excluyendo la pandemia, comparable solo a períodos de devaluaciones y crisis internacionales.

El riesgo país, por encima de los 650 puntos

Mientras Caputo hablaba en París, el riesgo país ya superaba los 600 puntos básicos al cierre de septiembre, alcanzando 607 puntos. En los primeros días de octubre escaló hasta 650 puntos básicos, su nivel más alto desde noviembre de 2025. El riesgo país acumula una suba de más del 50% desde julio, lo que implica que la tasa que debería pagar la Argentina para emitir deuda en el mercado internacional ya supera el 11% anual, un nivel que hace inviable cualquier colocación de deuda externa a corto plazo. Caputo reconoció esa tensión pero la convirtió en argumento de campaña encubierta: sostuvo que el riesgo para los inversores no está en las elecciones, sino en «perderse la oportunidad de invertir en Argentina».

El Gobierno apuesta a llegar a los comicios de 2027 con una inflación anual en torno al 20% y el tipo de cambio bajo control, y descartó medidas expansivas preelectorales. Pero el propio programa financiero presentado en los últimos meses reconoce que la Argentina no puede ir a Wall Street a buscar financiamiento porque la tasa de interés que debería pagar superaría la tasa de crecimiento del PBI, una combinación que vuelve la deuda insostenible en el largo plazo.

Inflación: desaceleración que no llega a los bolsillos

El IPC de agosto de 2026, publicado por el INDEC el 10 de septiembre, fue de 1,7% mensual, el más bajo del año. El acumulado en 2026 llegó así al 21,3%, con una variación interanual del 33,5%. El dato fue celebrado por el oficialismo, pero el propio INDEC registró que las Canastas Básicas Alimentaria y Total subieron en agosto un 2,6% mensual, casi un punto por encima del IPC general, con una variación interanual del 39,6% y 38,3% respectivamente. La inflación oficial desacelera en el número agregado, pero los precios de los alimentos, que son los que determinan si las familias de menores ingresos comen o no, siguen corriendo mucho más rápido que el índice.

Para septiembre, las consultoras privadas proyectaron una leve reaceleración: Analytica y Eco Go estimaron un 2% mensual, Equilibra llegó hasta 2,3% y Fundación Libertad y Progreso midió 2,4%. El IPC oficial de septiembre se publicará el martes 13 de octubre. De confirmarse esas proyecciones, la inflación interanual cerraría el noveno mes del año en torno al 33,3%, lo que dejaría el acumulado 2026 en aproximadamente el 23%, bien por encima de la meta del 18% proyectada en el Presupuesto 2027.

La promesa de los «18 mejores meses» bajo presión

El 14 de abril de 2026, ante 1.500 empresarios en el AmCham Summit de Buenos Aires, Caputo había prometido que «los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas». El plazo vence en octubre de 2027. A 138 días de ese anuncio, el balance es dispar: las reservas mejoraron, el RIGI acumuló compromisos de inversión por casi 47.000 millones de dólares y el riesgo país es menor que un año atrás. Pero el crecimiento perdió velocidad, el consumo interno se derrumba, la industria y las pymes atraviesan dificultades, y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA estimó que la pobreza alcanzó al 30% de la población durante el primer trimestre de 2026.

El Presupuesto 2027 proyectó un crecimiento del PBI del 3% para 2026. JP Morgan lo recortó a la mitad. La brecha entre el relato oficial y los datos de la economía real es la misma grieta que, en cada ciclo de la historia argentina reciente, anticipa las turbulencias que vienen.

Lo que tenés que saber

  • La actividad económica cayó 2,9% en julio, su peor desempeño mensual desde la pandemia de 2020, según el INDEC.
  • JP Morgan recortó su proyección de crecimiento para 2026 de 2,7% a 1,5% y advirtió que la Argentina podría entrar en recesión técnica si el tercer trimestre confirma otra contracción.
  • El riesgo país superó los 650 puntos básicos en los primeros días de octubre, acumulando más del 50% de suba desde julio.
  • La inflación de agosto fue de 1,7%, pero las Canastas Básicas subieron 2,6%, con una variación interanual del 39,6% en el caso de la alimentaria.
  • El Presupuesto 2027 proyecta un crecimiento del 3% y una inflación anual del 18%, metas que los datos actuales ya ponen en duda.

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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