Legislativo
Grabois no se disculpa y acusa a Milei de ejercer “terrorismo psicológico”
El diputado de Unión por la Patria justificó su reacción en el plenario sobre soberanía, donde hubo insultos de ambos lados, mientras LLA y un diputado de Provincias Unidas piden excluirlo. Además, definió el proyecto oficial como «un caballo de Troya».
Juan Grabois no pidió perdón. Mientras La Libertad Avanza y un diputado de Provincias Unidas buscan echarlo de la Cámara baja por el escándalo del plenario sobre soberanía, el dirigente redobló la apuesta y devolvió la acusación: «Estos sinvergüenzas que se dedicaron a degradar todo el mundo y ahora andan llorando modales, ahí está el efecto revelación». Y resumió su postura en una frase: «A cada acción hay una reacción». Para Grabois, el problema no son sus modales sino la violencia verbal que se ejerce desde la cima del poder.
El diputado nacional de Unión por la Patria y líder de Patria Grande habló en declaraciones periodísticas difundidas este martes, una semana después del plenario de las comisiones de Defensa Nacional, Relaciones Exteriores y Culto y Legislación Penal que empezó a tratar el proyecto de ley de «Defensa de la Soberanía Nacional» y que terminó levantado en medio de gritos.
Un escándalo con varios protagonistas
Aquel 30 de septiembre, según las crónicas de la jornada, el libertario santacruceño Jairo Guzmán interrumpió varias veces a la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman. Grabois cruzó la sala para encararlo y hubo forcejeos. El diputado de Unión por la Patria le gritó a la bancada oficialista «manga de chorros, sorete de mierda, vende patria», y el libertario tucumano Gerardo Huesen le respondió con «enano» y «cagón». Más tarde, Grabois descalificó a la diputada libertaria Juliana Santillán, se negó a disculparse y, cuando el presidente de la comisión de Defensa, Carlos Zapata (LLA), le apagó el micrófono, lo trató de «facho de mierda». Zapata levantó la reunión.
Desde entonces, la ofensiva apuntó a un solo nombre. El rionegrino Sergio Capozzi (Provincias Unidas) presentó un proyecto para abrir el procedimiento de exclusión previsto en el artículo 66 de la Constitución, y el bloque de LLA, con la firma de Silvana Giudici, presentó otro con el mismo objetivo. Para prosperar, cualquiera de los dos necesita dos tercios de los votos, una cuenta que el peronismo puede bloquear. En paralelo, la diputada libertaria Mercedes Llano propuso suspender un mes la dieta a quien insulte en la Cámara, y dos meses en caso de reincidencia, amenazas o agresión física.
«Subido al caballo del comisario»
Grabois puso el foco en el Presidente. Lamentó que «se haya naturalizado que tiene derecho a prepotear todos los días, subido al caballo del comisario, es decir, desde la cúspide del poder en la Argentina, a cuanto periodista, artista, opositor se le ponga enfrente de la manera más brutal». Y explicó así su reacción: «Entonces, frente a eso llega un punto que ese nivel de terrorismo psicológico que ejerce sobre todo la población, creo que se rompe con una confrontación abierta».
El diagnóstico tiene respaldo en hechos del mismo día. Este martes, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) rechazó una nueva serie de agravios de Milei en la red social X contra nueve periodistas, entre ellos Luis Novaresio, a quien el mandatario había llamado «MIERDA HUMANA» el día anterior. El oficialismo que pide sancionar a Grabois por insultar responde a un Presidente que insulta a periodistas desde sus redes, como acaba de denunciar la entidad que agrupa a los editores.
«Un caballo de Troya»
El diputado también apuntó contra el proyecto que se debatía cuando estalló el escándalo. La iniciativa del Gobierno tiene 133 artículos: endurece las sanciones penales y económicas contra quienes exploten sin autorización recursos naturales en Malvinas, pero también rediseña las áreas de defensa, inteligencia y seguridad, y crea un Consejo de Seguridad Nacional encabezado por el Presidente. Grabois la caracterizó como «un caballo de Troya» y advirtió: «Tenés un montón de capítulos donde, por ejemplo, si vos sos parte de una campaña de desinformación, según el Ejecutivo, vas preso, con penas de hasta ocho años, una barbaridad. Delitos de opinión, una dictadura, crean una agencia de seguridad nacional para perseguir personas».
El texto oficial, en rigor, es todavía más duro de lo que describió el diputado. Propone incorporar al Código Penal penas de 5 a 12 años de prisión para quien, «actuando por cuenta, orden o financiamiento total o parcial de un Estado extranjero, organización o agente extranjero», realice actividades que «procuren alterar procesos electorales o manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva». La escala sube de 8 a 15 años si hay amenazas, sobornos, coerción o uso de estructuras criminales. El Gobierno sostiene que la figura solo alcanza a acciones coordinadas vinculadas con actores extranjeros, pero constitucionalistas, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y la OEA advirtieron que conceptos como «manipular la opinión pública» son ambiguos y pueden afectar la libertad de expresión. Y lo que el proyecto crea no es una agencia, sino el Consejo de Seguridad Nacional, con facultades para disponer medidas urgentes como bloquear fondos o restringir operaciones cambiarias ante una amenaza grave e inminente.
«Entonces es una ley hecha para seguir debilitando las instituciones democráticas. Hay umbrales que se fueron corriendo en el pacto democrático. Entonces, para restablecer el pacto democrático tiene que haber un contrapoder», sostuvo Grabois. En el plenario de este martes, organismos como el CELS y el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) también cuestionaron la iniciativa. La estrategia de Unión por la Patria es que el oficialismo acepte reducir el proyecto a los artículos con sanciones por Malvinas y deje afuera todo lo demás, mientras LLA apura los dictámenes para la semana próxima con la expectativa de llevarlo al recinto el 21 de octubre.
Una «batalla existencial»
Grabois cerró con una definición de alto voltaje sobre lo que está en juego. Habló de una «batalla existencial» contra el «sistema de valores que representa Milei» y fue tajante: «Ese sistema de valores debe ser derrotado, Milei debe ser derrotado y con él todo ese andamiaje de maldad que representa la deshumanización. Desde luego, dentro de la ley, pero también poniéndole un freno para que no rompa las reglas de juego».
La pelea por los modales en el Congreso tapa una discusión más profunda: una ley que, bajo la bandera de Malvinas, amplía el poder del Ejecutivo sobre la seguridad, la inteligencia y la opinión pública.
Lo que tenés que saber:
- Juan Grabois justificó su reacción en el plenario del 30 de septiembre: «A cada acción hay una reacción».
- En aquel cruce hubo insultos de ambos lados: Grabois insultó a la bancada oficialista y a Carlos Zapata, y el libertario Gerardo Huesen le gritó «enano» y «cagón».
- LLA y Sergio Capozzi (Provincias Unidas) piden excluirlo, algo que requiere dos tercios de la Cámara.
- Grabois acusó a Milei de ejercer «terrorismo psicológico» y calificó el proyecto de soberanía como «un caballo de Troya».
- El proyecto oficial prevé de 5 a 12 años de prisión por campañas de desinformación hechas por cuenta o con financiamiento extranjero.
Legislativo
Soberanía territorial en la mira: por qué el 15 de octubre puede ser la sesión más importante del año
A una semana de la sesión especial del 15 de octubre, la oposición todavía no tiene los 129 diputados necesarios para rechazar el megadecreto que Milei firmó en diciembre de 2023. El destino de la Ley de Tierras, la emergencia en discapacidad y el endeudamiento familiar queda en manos de los bloques provinciales cuyos gobernadores negocian con la Casa Rosada.
La cuenta regresiva para la sesión del 15 de octubre avanza y la oposición se enfrenta a un problema aritmético que, a esta altura, ya es también político: faltan entre 14 y 20 votos para garantizar el quórum de 129 diputados que permita rechazar el DNU 70/2023, el megadecreto que Javier Milei firmó el 20 de diciembre de 2023 y que, entre sus centenas de artículos, eliminó los límites a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros, desreguló el mercado de alquileres y las prepagas, y habilitó tasas de interés a criterio de los bancos.
La sesión especial fue formalizada por 32 diputados de ocho bloques: Unión por la Patria, Provincias Unidas, Frente de Izquierda, Coalición Cívica, Encuentro Federal, Primero San Luis, Defendamos Córdoba y Coherencia. El temario incluye, además del rechazo al DNU 70/23, la prórroga de la Emergencia Nacional en Discapacidad hasta 2027 y un proyecto sobre endeudamiento familiar. Si Diputados aprueba el rechazo, la suma de las decisiones de ambas cámaras derivaría en la derogación del decreto en su conjunto: el Senado ya lo había rechazado el 14 de marzo de 2024.
El detonante: un fallo polémico de la Corte Suprema
La convocatoria se precipitó luego de que la Corte Suprema de Justicia, con los votos de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, revocara un fallo de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/23, la disposición que derogó la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras Rurales. Esa ley, sancionada en 2011, limitaba al 15% el porcentaje de suelo rural que podía estar en manos extranjeras a nivel nacional. Con la decisión del máximo tribunal, volvió a quedar vigente la derogación de esa restricción, habilitando la extranjerización sin límites del territorio argentino.
La Corte aclaró, en un comunicado inédito, que su fallo en la causa del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) se circunscribió a una cuestión procesal: rechazó la demanda por falta de legitimación de los demandantes, sin pronunciarse sobre la constitucionalidad del artículo en cuestión. Sin embargo, el efecto práctico fue inmediato. Paralelamente, el máximo tribunal convocó a dos conjueces para integrar el tribunal en una nueva causa (FGR 20213/23), impulsada por la Asociación Civil Árbol de Pie, donde sí se debatirá de fondo la validez constitucional del artículo 154.
Los números que definen el escenario
El mapa de adhesiones es precario. Según fuentes parlamentarias, con el apoyo de Unión por la Patria y los bloques aliados más un puñado de radicales que no acatan la conducción de Rodrigo De Loredo, la oposición llegaría a alrededor de 113 voluntades; aún lejos de los 129 necesarios para abrir el recinto. Los votos que faltan están concentrados en los bloques provinciales cuyos gobernadores mantienen distintos grados de acuerdo con la Casa Rosada. En la mira de los impulsores de la sesión figuran los diputados que responden a los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Martín Llaryora (Córdoba), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones) y Raúl Jalil (Catamarca).
Entre las señales que alimentan el optimismo opositor, la diputada Natalia de la Sota, de Defendamos Córdoba, confirmó que participará de la sesión y votará por el rechazo del decreto. «El próximo 15 de octubre, en la Cámara de Diputados, trataremos la vigencia del DNU 70/2023», sostuvo la legisladora. Por el contrario, el bloque de la UCR conducido por De Loredo ya anticipó que no acompañará la convocatoria, alineado con la directiva de gobernadores radicales que priorizan no tensar la relación con la Casa Rosada en medio de las negociaciones por el Presupuesto 2027.
El Gobierno juega sus cartas para tumbar la sesión
El oficialismo no improvisa: desplegó un operativo político de máxima presión para evitar que la sesión llegue a realizarse. Según fuentes del bloque de La Libertad Avanza, el objetivo no es solo garantizar que el DNU no sea rechazado si se trata, sino directamente impedir que haya quórum. La estrategia contempla al menos tres frentes: presión directa sobre gobernadores aliados para disciplinar a sus bancadas; ofrecimientos de concesiones en coparticipación, deuda provincial o infraestructura a cambio de abstenciones; y la posibilidad de que el propio oficialismo convoque una sesión paralela que incluya los temas de discapacidad y endeudamiento pero excluya el DNU, buscando dividir a la oposición y capturar a los legisladores que solo quieren avanzar sobre esas agendas. «Creemos que tenemos los votos para que la oposición no voltee el DNU en el caso de que se trate, pero no queremos que exista la posibilidad siquiera de que se trate», afirmó una fuente del bloque oficialista.
El argumento judicial también figura en el tablero: el oficialismo especula con que la nueva causa sobre la Ley de Tierras ante la Corte Suprema, con conjueces incorporados, podría generar un escenario de expectativa judicial que sirva de excusa para que algunos diputados vacilantes no den quórum, bajo el razonamiento de que la discusión de fondo ya está en manos de la justicia. La táctica tiene antecedentes: en ocasiones anteriores, el Gobierno logró postergar sesiones opositoras apelando exactamente a esa combinación de presión política y argumentación jurídica.
Lo que está en juego más allá de los votos
La sesión del 15 de octubre concentra varias disputas al mismo tiempo. La derogación del DNU 70/23 no solo implicaría restablecer la Ley de Tierras y sus límites a la extranjerización del suelo rural; también volvería a tener vigencia la Ley de Góndolas, que garantizaba espacio para productores pyme en los grandes supermercados, y quedarían sin efecto las modificaciones que habilitaron tasas de interés libres para bancos y billeteras digitales. En términos concretos, si el rechazo prospera, el Ejecutivo perdería el principal instrumento de desregulación con el que rediseñó la economía argentina en el primer año de gestión.
Además, la jornada del 15 coincide con la quinta Marcha Federal Universitaria, convocada bajo la consigna «Por la educación, la soberanía y la democracia». Organizaciones políticas, gremiales, ambientalistas y sociales ya confirmaron su presencia. El secretario general de la CTA de las y los Trabajadores, Hugo Yasky, ratificó la marcha e impulsó el reclamo de quórum parlamentario como parte de la misma jornada de movilización popular.
Lo que tenés que saber:
- La oposición convocó para el jueves 15 de octubre a las 14 una sesión especial en Diputados para rechazar el DNU 70/2023, con la firma de 32 legisladores de ocho bloques.
- Si la Cámara rechaza el decreto, se sumarían los votos del Senado (que ya lo rechazó en marzo de 2024) y el DNU quedaría derogado en su conjunto.
- El detonante fue un fallo de la Corte Suprema que dejó vigente la derogación de la Ley de Tierras, eliminando el tope del 15% a la compra de suelo rural por extranjeros.
- La oposición necesita entre 14 y 20 votos adicionales para alcanzar quórum; la clave está en los bloques provinciales cuyos gobernadores negocian con la Casa Rosada.
- El Gobierno desplegó un operativo para impedir que se alcance el quórum y evalúa convocar su propia sesión que incluya discapacidad y endeudamiento, pero excluya el DNU.
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