Mundo 🌐
Triste aniversario: hace un año MURió la primera víctima a causa del virus que cambió el mundo
Este sábado se cumple un año de la primera muerte por coronavirus a nivel global, un hombre de 61 años y asiduo comprador del mercado de Huanan. De esta manera arrancó el derrotero que desconcertó al mundo por su mortalidad y su rápida transmisión.
Este sábado se cumple un año de la primera muerte por coronavirus a nivel global, un hombre de 61 años y asiduo comprador del mercado de Huanan. De esta manera arrancó el derrotero que desconcertó al mundo por su mortalidad y su rápida transmisión.
Por Florencia Fazio
Este sábado se cumple un año de la primera muerte en el mundo como consecuencia del nuevo coronavirus, un hito sucedido en China apenas nueve días después de que el país reportara a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que en su ciudad de Wuhan casi una treintena de personas padecía una extraña neumonía de origen desconocido.
«Un hombre de 61 años murió de neumonía en la ciudad central china de Wuhan en un brote de un virus aún no identificado, mientras que otros siete se encuentran en estado crítico», había informado la Comisión de Salud Municipal de Wuhan el 11 de enero, dos días después del deceso, y replicaban los principales medios del mundo.
Esta primera víctima fatal era uno de los miles de compradores que recorrían habitualmente el mercado mayorista de Huanan, el establecimiento más importante de venta de mariscos, pero donde también era posible conseguir animales exóticos que los propios comerciantes sacrificaban en el momento.
Entre esos 50.000 metros cuadrados atiborrados de puestos, una vendedora de mariscos, Wei Guixian, de 57 años, ya había empezado a sentirse mal casi un mes antes, el 10 de diciembre de 2019, y seis días después de visitar varios hospitales sin diagnóstico certero y al límite de su energía, decidió acudir al Wuhan Union, uno de los más grandes centros de salud de la ciudad.
Allí descubrieron que la mayoría de los enfermos que presentaban síntomas similares estaban vinculados con el mercado de Huanan, donde los expertos creen que empezó a circular el virus al transmitirse de un animal a un ser humano.
El 31 de diciembre de 2019, las autoridades chinas habían reportado a la OMS 27 casos de neumonía viral con origen desconocido y, para el 9 de enero, cuando el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades divisó que la causa provenía de un nuevo tipo de coronavirus, los casos confirmados ya habían ascendido a unos 40 y se declaró la primera muerte con el virus ya identificado.
El hombre, de 61 años, uno de los 27 pacientes reportados, que previamente había sido diagnosticado con tumores abdominales y enfermedad hepática crónica, falleció de una insuficiencia respiratoria a raíz de una neumonía severa, luego de pasar varios días internado, sin que los médicos dieran con el tratamiento indicado.
El origen de la enfermedad no era Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) o Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS), y los investigadores chinos, tras secuenciar el genoma del virus, el 12 de enero, también descartaban influenza, influenza aviar, adenovirus y otros patógenos respiratorios comunes.
Para ese momento, y de cara a las vacaciones del Año Nuevo chino, que supone anualmente la migración interna más grande del país, con unos 500 millones de viajes, todavía se desconocía el estado actual y la epidemiología del brote, el cuadro clínico, la fuente, los modos de transmisión, el alcance de la infección y las contramedidas implementadas.
La enfermedad desconcertó a los médicos por su mortalidad y su rápida transmisión y se generó un estado de alarma que se expandió rápidamente por todo el mundo, a la par de especulaciones frente la escasez de rigor científico
El 30 de enero de 2020, con más de 9.700 casos confirmados en China y 130 decesos, y 106 casos confirmados en otros 19 países, la OMS declaró que el brote era una emergencia de salud pública de interés internacional y el 11 de marzo, finalmente, la calificó como una pandemia.
Durante las primeras semanas el mundo siguió funcionando sin alteraciones y las medidas de seguridad fueron detrás de los casos que iban surgiendo.
Si bien el primer día de 2020 China clausuró el mercado de Huanan, recién a finales de enero empezaron a cerrarse las fronteras del mundo y a aplicar cuarentenas, la primera de ellas el 22 en Wuhan, donde decenas de obreros instalaban a contra reloj un hospital de campaña para dar batalla.
Ante el alarmante aumento de casos, dos días más tarde se reforzaron las restricciones: se suspendió el transporte público en diez ciudades, se decretó el cierre de templos y sitios turísticos, se cancelaron actividades grupales y actos multitudinarios, se instalaron controles de tráfico, de detección del virus en la vía pública y se implementó el lavado de billetes.
Los otros países, por su parte, comenzaron a repatriar a sus ciudadanos y Estados Unidos prohibió la entrada de extranjeros que habían estado en China 14 días antes, una medida que cosechó varias críticas, pero que fue adoptada rápidamente por otros Gobiernos.
Para ese momento, ya se habían detectado casos el 14 de enero en Tailandia, el 16 en Japón, el 21 en Estados Unidos, el 24 en Francia y un día después Canadá, mientras que el primer deceso fuera del gigante asiático se reportó el 2 de febrero en Filipinas.
A un año de haber reportado en territorio local la primera muerte del mundo por coronavirus y mientras en gran parte del mundo los Gobiernos enfrentan con muchas dificultades una segunda o hasta tercera ola de la pandemia, China parece tener bajo control su propagación.
No obstante, la ciencia aún intenta responder incógnitas sobre el inicio de una enfermedad que continúa desarrollando mutaciones y que ya se cobró casi 2 millones de vidas.
Geopolítica 🌎
El eje que desafía al orden global: Xi y Putin sellan su alianza más ambiciosa
Los presidentes de China y Rusia firmaron una declaración conjunta y 20 acuerdos de cooperación en la 25ª visita de Putin a China. El encuentro refuerza la coordinación estratégica bilateral en un contexto de tensiones globales y disputa por el orden internacional.
Xi y Putin renuevan su alianza estratégica en Pekín con un mensaje al mundo multipolar
★ Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Rusia, Vladimir Putin, se reunieron este miércoles en el Gran Salón del Pueblo de Pekín para renovar el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa entre ambas naciones, sellar una declaración conjunta y firmar 20 acuerdos de cooperación en áreas que abarcan economía, comercio, energía, educación y ciencia y tecnología, según informó la agencia Xinhua.
La visita, la número 25 de Putin a territorio chino, fue recibida con una ceremonia de bienvenida frente al Gran Salón del Pueblo que incluyó actuaciones de bandas militares, una salva de 21 cañonazos y un desfile de la guardia de honor, subrayando el peso protocolario y político del encuentro.
Una asociación que se eleva a «nivel sin precedentes»
Xi Jinping abrió las conversaciones con un diagnóstico categórico: las relaciones entre China y Rusia «entraron en una nueva etapa de mayores logros y un desarrollo más rápido». El mandatario chino describió el vínculo bilateral como una «asociación estratégica integral de coordinación para una nueva era», basada en «igualdad, respeto mutuo, buena fe y cooperación mutuamente beneficiosa».
Putin, por su parte, coincidió en que la relación bilateral «alcanzó un nivel sin precedentes» y resaltó que la cooperación entre ambos países «constituye un importante factor estabilizador en la volátil situación internacional». El presidente ruso también subrayó que «la cooperación bilateral no está dirigida contra ningún tercero ni se ve afectada por cambios geopolíticos», en una frase leída por los analistas como un mensaje directo a Washington.
La agenda: del comercio a la gobernanza global
Más allá de los protocolos, el encuentro tuvo una agenda de fondo que combina intereses económicos concretos con una visión compartida del orden mundial. Xi instó a profundizar la cooperación en comercio e inversión, energía y recursos, transporte e innovación científica, y a «explorar activamente la cooperación en áreas de vanguardia» para crear «nuevos motores de crecimiento».
Xi también convocó a ambas partes a alinear el XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) con la estrategia de desarrollo de Rusia hasta 2030, en una señal de coordinación de largo plazo que trasciende el ciclo político inmediato.
En el plano multilateral, los dos mandatarios acordaron fortalecer la coordinación en el marco de la ONU, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), los BRICS y la APEC, organismos que en los últimos años se convirtieron en plataformas de articulación del llamado Sur Global frente a la hegemonía occidental.
El mundo que imaginan Xi y Putin
La declaración conjunta emitida tras las conversaciones lleva el nombre de «Promoción de un mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales», un título que condensa la visión geopolítica compartida por ambos gobiernos: cuestionar el orden unipolar liderado por Estados Unidos y construir un sistema de gobernanza global que sea, según sus propias palabras, «más justo y razonable».
Xi subrayó que China y Rusia, como «miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y países importantes del mundo», deben trabajar para salvaguardar «el orden internacional de la posguerra y la autoridad del derecho internacional». La referencia al orden de posguerra, fundado en 1945, es también una defensa implícita del derecho de veto en el Consejo de Seguridad y de la arquitectura institucional que garantiza el peso de Moscú y Pekín en la escena global.
Los mandatarios también intercambiaron perspectivas sobre la situación en Oriente Medio, aunque no se difundieron posiciones detalladas al respecto.
El contexto que el comunicado no dice
La visita de Putin a Pekín ocurre en un momento en que Rusia sostiene su ofensiva militar en Ucrania y el aislamiento diplomático occidental sobre Moscú se mantiene, aunque con fisuras crecientes. Para China, la profundización del vínculo con Rusia es al mismo tiempo una carta de negociación con Occidente y una afirmación de su rol como potencia global con agenda propia.
El fortalecimiento de este eje, reforzado con acuerdos concretos y un tratado renovado, confirma que la reconfiguración del orden internacional no es solo retórica: es una construcción política, económica y diplomática que avanza con cada reunión de este tipo, independientemente de las turbulencias geopolíticas del momento.
Puntos clave:
- Xi Jinping y Vladimir Putin renovaron el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa en Pekín el 20 de mayo de 2026.
- Firmaron una declaración conjunta sobre «promoción de un mundo multipolar» y 20 acuerdos de cooperación en diversas áreas.
- Putin realizó su 25.ª visita a China, señalada como evidencia del «alto nivel» de la relación bilateral.
- Ambos mandatarios reforzaron la coordinación en la ONU, OCS, BRICS y APEC para impulsar el Sur Global.
- La cooperación bilateral incluye la alineación de los planes de desarrollo estratégico de ambos países hasta 2030.
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