Análisis
Una pandilla llamada OTAN
Cuál es la verdadera misión de la organización a nivel mundial.
Por Christian Lamesa*
Desde su creación, el 4 de abril de 1949, la Organización del Tratado del Atlántico Norte tuvo por misión hostigar y amenazar a la Unión Soviética; y a partir del colapso de ésta, la alianza atlántica prosiguió con la misma política dirigida en contra de la Federación Rusa; y esto es lo que trataremos de analizar, a lo largo del presente artículo.
Pero antes, es necesario tener en cuenta el contexto previo al nacimiento de la OTAN.Del 4 al 11 de febrero de 1945 se desarrolló la Conferencia de Yalta, donde se reunieron los líderes de las tres potencias mundiales que estaban a punto de derrotar a la Alemania nazi.
La finalidad de las conversaciones entre Iósif Stalin, Franklin Roosevelt y Winston Churchill era acordar como serían los aspectos más importantes de la postguerra; como garantizar la paz mundial y las políticas que se iban a aplicar al país derrotado.
Los puntos más relevantes de lo decidido en Yalta fueron, la creación de la Organización de las Naciones Unidas, con un Consejo de Seguridad integrado por siete miembros, cinco de ellos permanentes, entre éstos últimos estarían los países representados en la conferencia, la URSS, los EEUU y el Reino Unido, a los que se sumarian Francia y China.
Esto se determinó de esta manera, a instancias del líder soviético, quien sostuvo que el diseño de la ONU debía hacerse de forma tal, para evitar que cualquier potencia pudiera en el futuro, obtener el dominio mundial.
Sobre los países recientemente liberados del yugo nazi, se determinó el derecho de los pueblos a elegir su propia forma de gobernarse, en cada caso y se alentaría la constitución de gobiernos democráticos con la participación de partidos políticos antifascistas, lo cual excluía a sectores de las derechas nacionalistas que en muchos países habían sido colaboracionistas de los alemanes.
El último punto de acuerdo entre Stalin, Roosevelt y Churchill era el que determinaría el futuro de Alemania y las reparaciones de guerra que debería pagar.
Las partes americana y soviética estuvieron de acuerdo en el necesario desmembramiento y desmilitarización del país germano para garantizar la paz futura, sugiriendo el representante de Washington, la creación de entre cinco y siete estados independientes, mientras que el británico sugirió posponer esta decisión para más adelante, pero coincidiendo con esta necesidad, que en un principio se instrumentaría con la creación de las cuatro zonas de ocupación, a cargo de la Unión Soviética, los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
En lo referente a las reparaciones de guerra, los perjuicios ocasionados por Alemania a los países a los que había atacado se estimaron en unos veintidós mil millones de dólares de la época y el cincuenta por ciento debía corresponder a la URSS, debido al nivel de destrucción que la invasión nazi había ocasionados en su territorio, donde borró de la faz de la tierra a decenas de miles de aldeas y pueblos, redujo a escombros a cientos de ciudades, y costó la vida de veintisiete millones de soviéticos, siendo éste el país, que en todo sentido, más pérdidas había sufrido.
La relación de los tres líderes era de cercanía y colaboración, especialmente entre Stalin y Roosevelt, lo que favoreció el entendimiento mutuo, durante los años de la guerra.
Pero tan solo dos meses después del encuentro en Yalta, el presidente norteamericano murió y tomo su lugar al frente de la Casa Blanca, Harry Truman, con quien volvería a resurgir la paranoia antisoviética entre las potencias occidentales, dando lugar al inicio de la “Guerra fría”.
Cabe recordar que Truman fue quien ordenó el bombardeo nuclear de los objetivos civiles de Hiroshima y Nagasaki, en Japón, siendo éste un país que ya estaba derrotado y que había iniciado negociaciones secretas para su rendición. La finalidad de estos ataques sin sentido, que causaron la muerte de alrededor de doscientos mil civiles, fue enviar una velada amenaza a Moscú, mediante una demostración de fuerza a través del nuevo poderío atómico.
El presidente Truman, prácticamente inició su segundo mandato con la creación de la OTAN, en abril de 1949, junto a Canadá, el Reino Unido, Francia, Italia, los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Noruega, Dinamarca, Portugal e Islandia; con el argumento de poner un freno al avance soviético en Europa y constituir una alianza militar de asistencia mutua entre sus miembros, en caso de un ataque a cualquiera de ellos.
Sin embargo, hasta ese momento no había sucedido ningún acontecimiento que hubiera modificado la situación posterior al final de la guerra o a lo acordado por las tres potencias en Yalta, cuatro años antes.
Casi inmediatamente después de la creación de la alianza militar, el 23 de mayo de 1949, queda fundada oficialmente la República Federal Alemana, con la anuencia de los EEUU, el Reino Unido y Francia, en violación a lo acordado y establecido en Yalta, en aras de la seguridad y la paz mundial, siendo esto una clara provocación a la URSS, tomando en consideración el atroz genocidio que acababa de ejecutar Alemania apenas unos años antes; y cuya principal víctima había sido el pueblo soviético.
Posteriormente por iniciativa y presión de los EEUU, en 1953, éste país junto al Reino Unido y Francia, firman los Acuerdos de Londres, mediante los cuales se le condonaron más del sesenta y dos por ciento de las deudas financieras privadas y públicas, que Alemania arrastraba desde la Primera Guerra Mundial e incluía hasta las contraídas en la reciente postguerra, además de dejar en espera los pagos por las reparaciones de guerra, debido a la enorme destrucción que habían causado, monto que en la actualidad ascendería a 220 mil millones de dólares y la mitad de éste debía ser pagado a la URSS.
La intención de los Estados Unidos con esta política era hacerse de un aliado fuerte en la Guerra Fría, sin importarle las implicancias de esto. Finalmente, tras la reunificación del país en 1990, Berlín, merced a un nuevo acuerdo firmado en Moscú, se libró del pago de las reparaciones de guerra.
Por la parte soviética, el firmante fue Mijaíl Gorbachov, justamente quien sería poco tiempo después, el causante de la desaparición de la URSS. Sin embargo y a pesar de todos estos actos hostiles, en 1954, con el objetivo de disminuir las tensiones que se habían generado entre occidente y la URSS y como muestra de sus intenciones de afianzar el mantenimiento de la paz en Europa, Moscú solicitó su ingreso a la alianza atlántica, lo cual fue rechazado, siendo esta una curiosa decisión, sí es que realmente la fundación de la OTAN buscaba conjurar una posible amenaza soviética a Europa, ya que con la incorporación de ésta en su seno, desaparecería dicho peligro.
El colmo del sin sentido sucede al año siguiente, cuando en mayo de 1955, la alianza atlántica le da la bienvenida a Alemania Federal entre sus miembros. Acá debo hacer notar enfáticamente dos cosas. Primero, el hecho de que nuevamente EEUU y sus aliados británicos estaban violando lo acordado en Yalta, en cuanto a la desmilitarización de Alemania; y por el contrario la estaban rearmando y la sumaban a una alianza militar con claros objetivos hostiles hacia la URSS.
En segundo lugar, parece de una perversión y crueldad digna del marqués de Sade, el hecho de hacer esto el 6 de mayo, tres días antes del décimo aniversario del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi, que se conmemora el 9 de mayo y era un día de profunda emoción para los soviéticos, al igual que para el pueblo ruso, lo es en la actualidad.
Fue solo después de este hecho que el Kremlin junto a sus aliados suscribieron el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como Pacto de Varsovia.Por aquel entonces, la amenaza militar se tornaría mucho más concreta con la instalación de misiles nucleares en Turquía, país fronterizo a la Unión Soviética y miembro de la OTAN desde 1952. Así pues, bajo estas circunstancias, el secretario general del Partido Comunista de la URSS, Nikita Jrushchov, no iba a dejar pasar la oportunidad en 1962, de instalar misiles balísticos en Cuba, nuevo aliado de Moscú que estaba siendo atacado por los EEUU, con el intento de invasión de playa Girón y la posterior Operación Mangosta, que consistió en una serie de acciones terroristas organizadas por la CIA.
Como todos sabemos, la llamada “Crisis de los misiles” se resolvió con la propuesta soviética de retirar el armamento nuclear de Cuba a cambio del desmantelamiento de los misiles que la OTAN había instalado antes en Turquía y además la promesa norteamericana de detener las acciones militares y terroristas contra el gobierno de La Habana.
A esta altura, ya debería resultar muy claro el hecho de que la alianza atlántica, lejos de haber tenido una actitud defensiva, lo cual aparentemente había sido su finalidad original, siempre dio el primer paso en la generación de amenazas o conflictos, y así permaneció a lo largo de los años, hasta que finalmente se produjo la desintegración de aquel país que parecía poner en peligro a toda la humanidad y había sido este miedo, la causa del nacimiento de la OTAN, por lo tanto habría sido lógico que esta organización también se hubiera desintegrado en ese momento y los países integrantes de la misma, comenzado a utilizar las ingentes cantidades de dinero que gastan en armamento, en mejores inversiones, como salud, educación, etc.
Sin embargo, esto no ocurrió y por el contrario, la organización militar sumó en su seno a varios países que habían sido antiguos aliados de Moscú e incluso a algunos que la habían integrado, como los tres países bálticos, que dicho sea de paso, en Lituania, Estonia y Letonia, se violan los derechos de la minoría rusa, considerándolos “no-ciudadanos”, ya que se les niega la nacionalidad, el pasaporte y con esto el derecho al voto e incluso el ejercer profesiones como la de abogado, escribano o ser funcionarios del Estado, pero esto no parece incomodar a sus socios de la OTAN o de la Unión Europea, siempre tan pendientes de los derechos humanos (fuera de sus fronteras, claro) y tan dispuestos a aplicar sanciones unilaterales.
Ante esta nueva geopolítica, con un mundo donde ya había desaparecido la principal hipótesis de conflicto y siendo que la alianza atlántica continuaba operando, Rusia pidió ser admitida en la organización, situación que garantizaría una era de paz a nivel global, tal como lo había hecho la URSS casi medio siglo atrás y recibió, incomprensiblemente, la misma respuesta negativa a esta propuesta.
Evidentemente para las potencias occidentales, el problema con la Unión Soviética no era exclusivamente ideológico y por este motivo no cesan las políticas de contención y acoso contra Rusia hasta el día de la fecha, habiendo puesto en marcha la OTAN, un sinnúmero de acciones dirigidas a hostigar y amenazar los intereses y la seguridad del país euroasiático, de sus ciudadanos y de sus aliados históricos, como los bombardeos a serbia en 1995 y 1999, en una operación ilegal, ya que carecía de la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU; el respaldo al ataque genocida de Georgia a Osetia del Sur en 2008; al golpe de estado en Ucrania en 2014 y la condena a la reunificación de Crimea con Rusia, desconociendo el derecho a la autodeterminación del pueblo crimeo, siendo que el mencionado bombardeo a Serbia en 1999, la OTAN lo ejecutó para respaldar a los separatistas albano-kosovares y su derecho a la autodeterminación.
A todo esto, podemos sumar la instalación de sistemas de misiles rodeando cada vez más las fronteras de la Federación de Rusia. Para finalizar, en los últimos meses estamos viendo con preocupación una escalada de amenazas y señales de alarma, en el contexto de la actual guerra de la OTAN contra Rusia en suelo ucraniano, las cuales incluyen la manifiesta intención del presidente francés de enviar militares galos a la zona del conflicto o el permiso por parte del Reino Unido, Polonia y EEUU, entre otros, al régimen de Kiev, para utilizar misiles occidentales de largo alcance contra territorio ruso.
Todas estas acciones parecen perseguir el objetivo de cambiar la suerte de una guerra que, la organización atlántica, está perdiendo de forma contundente, intentando doblegar por el terror al pueblo ruso con más ataques contra la población civil de ciudades como Bélgorod o Kurks como viene haciendo Kiev desde hace varios meses.
Sin embargo, lo que creo que estas acciones pueden provocar es que el presidente Vladímir Putin y el pueblo ruso, finalmente se cansen de décadas de acoso y del hostigamiento pandillero de la OTAN, y finalmente reciban una respuesta proporcional o asimétrica a sus acciones, en el propio territorio de la alianza.
*Pergaminense nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1971.Analista geopolítico, fotógrafo y escritor. Autor del libro “La paternidad del mal – Los cómplices de Hitler”. Participante de la Conferencia Parlamentaria Rusia – América Latina, realizada en Moscú en 2023, Invitado por la Duma Estatal.Nominado al premio de la Российское общество «Знание» (Sociedad Rusa «Conocimiento») como «Educador extranjero del año 2023»
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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