Economía 💲
Sincericidio de Biden: el ataque de falsa bandera contra Rusia es por el gas
En una virtual e insólita confesión de parte, el presidente de los Estados Unidos amenazó con que «no habrá» gasoducto ruso hacia Alemania si se produce la invasión a Ucrania.
Es el mercado del gas, estúpido. Pareciera que vale parafrasear a la famosa frase de «es la economía, estúpido», muy utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos.
Ahora sirve una vez más.
En un escenario acuciante y adverso para el presidente estadounidense, Joe Biden, en el que tanto Francia como Alemania se mostraron reacios a un conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, claramente fogoneado por EEUU y miembros de la OTAN, los manotazos de ahogado y los sincericidios no tardan en aparecer.
Biden se reunió con el jefe de Gobierno alemán, Olaf Scholz, y dijo que un ducto construido por Rusia para llevar gas a Europa a través de Alemania no se pondrá en funcionamiento si ese país invade a Ucrania.
Las insólitas declaraciones se dieron tras una reunión que ambos líderes mantuvieron en la Casa Blanca, mientras la presión de los países occidentales contra Rusia continúa en aumento por el conflicto en la frontera con Ucrania.

“Si Rusia invade, es decir si tanques y tropas vuelven a cruzar la frontera con Ucrania, ya no habrá Nord Stream 2″, advirtió Biden, usando el nombre del gasoducto, informó la agencia de noticias AFP. «Le pondremos fin», agregó en tono amenazante.
Ya en diciembre del año pasado, Vladimir Putin había sido claro con su análisis: «En cuanto a Nord Stream 2, estoy de acuerdo con las evaluaciones de que es una estupidez por parte de aquellos que no permiten que este sistema funcione, porque el suministro adicional de gas al mercado europeo, sin duda alguna, bajaría el precio al contado en la bolsa».

El precio del gas natural en Europa superó por primera vez los 2.000 dólares por 1.000 metros cúbicos el pasado martes. El mandatario recordó que muchos países, incluida Ucrania, optaron por no comprar gas directamente a Rusia.
«Fue su propia elección, no quieren comprar directamente a nosotros. Pero para ellos el precio habría bajado, significativamente. Solo están cavando su propia fosa. Es increíble, pero, está bien, es su elección. No lo hicimos nosotros, fue su elección», continuó el presidente.
Scholz y Biden se reunieron por primea vez. El líder europeo es criticado por los miembros de la OTAN por falta de una línea clara frente a Rusia.

Rusia rechaza las acusaciones que la OTAN hace en su contra desde hace meses. Las tilda de excusas y expone claramente que se trata de una lucha por el mercado del gas en el que el pueblo de la Unión Europea se encuentra como rehén de EEUU y miembros activos de la OTAN.
Biden balbuceó, cuando se le preguntó cómo le pondrían fin al gasoducto, y solo atinó a responder: «Le prometo que podremos hacerlo». A su lado, Scholz debió responder la misma pregunta, y aunque no fue preciso sobre si aceptaría terminar el proyecto, contestó: «Estamos absolutamente unidos».
Poco antes de viajar a Estados Unidos, sin embargo, el canciller alemán rehusó una vez más hacer referencia explícita a una posible suspensión de los permisos del Nord Stream 2, aunque destacó que el potencial castigo sería «de amplio alcance y muy duro».
La construcción del Nord Stream 2 terminó a principios de 2021, pero aún no está operativo.
LAS CLAVES PARA ENTENDER LA GUERRA POR EL MERCADO DEL GAS
En noviembre último, el regulador alemán, el Bundesnetzagentur, informó que el proceso de certificación se había detenido porque el operador del gasoducto con sede en Suiza necesitaba formar una empresa bajo la ley alemana.

Propiedad del gigante ruso del gas Gazprom y con la inversión de algunas de las principales empresas europeas, el gasoducto de 1.200 kilómetros esquiva Ucrania para transportar gas natural ruso a través del mar Báltico directamente a Europa Occidental.
Estados Unidos, Ucrania y algunas naciones europeas se opusieron durante mucho tiempo al Nord Stream 2 ya que les preocupa que Europa dependa aún más del gas ruso.
Ucrania también puede perder ingresos por tránsito una vez que esté operativo.
En este contexto, Biden está decidido a presentar un frente unido de la OTAN en la crisis de Ucrania, en momentos en que los funcionarios de su gobierno sostienen que el ejército ruso ya reunió el 70% de las fuerzas que necesitaría para iniciar una invasión a gran escala.
De acuerdo con el mandatario estadounidense, Alemania es «uno de los más estrechos aliados» de Estados Unidos y tiene «la plena confianza de Estados Unidos».

«Alemania es uno de nuestros aliados más importantes en el mundo. No hay duda sobre la alianza entre Alemania y Estados Unidos. Ninguna», subrayó Biden, luego de que en algunos círculos de Washington considerasen a Scholz como demasiado complaciente con el riesgo de un ataque de Rusia a Ucrania.
El líder alemán, por su parte, marcó su posición ante las críticas recibidas recientemente y ratificó la declaración de Biden. “Somos aliados cercanos y estamos trabajando intensamente juntos. Esto es necesario para dar los pasos que tenemos que dar, por ejemplo, luchar contra la agresión rusa contra Ucrania», precisó.
Deuda externa
Caputo se reunió con Georgieva en el G20 y busca un encuentro con Bessent para un nuevo rescate electoral
El ministro de Economía se vio con la titular del FMI en el marco de las reuniones del G20 para exponer los resultados del programa económico. Lo acompañaron el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza. También prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.
Luis Caputo se reunió este lunes con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en el marco de la cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del Grupo de los 20 (G20). El propio ministro lo confirmó en su cuenta de X: «Gran encuentro con Kristalina Georgieva en el marco de las reuniones del G20. Aprovechamos para conversar sobre la agenda económica de la Argentina y los avances que estamos logrando para consolidar la estabilidad y fortalecer el crecimiento.»
Caputo estuvo acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y por el secretario de Política Económica, José Luis Daza. La comitiva viajó a Estados Unidos con el objetivo de exponer ante representantes de las principales economías del mundo los lineamientos del programa económico del Gobierno de Javier Milei, en una presentación que el oficialismo construye como una puesta en escena del relato de la «estabilización» macroeconómica.
El G20 como vidriera
La participación del ministro en el G20 no es un hecho menor en términos de política exterior económica. Caputo tiene previsto exponer los avances del programa de ajuste en materia de equilibrio fiscal y estabilidad monetaria, en un foro donde participan las principales potencias del planeta. El Gobierno apuesta a que ese escenario le otorgue legitimidad internacional a una política económica que, de puertas adentro, mantiene a millones de argentinos bajo la línea de la pobreza, con tarifas acumulando aumentos superiores al 500% desde diciembre de 2023 y una Canasta Básica Alimentaria que, según datos del INDEC a marzo de 2026, registró una variación interanual del 32,8%.
En ese contexto, los temas que el G20 pondrá sobre la mesa, además del progreso macroeconómico global, incluyen deuda soberana, desequilibrios globales, educación financiera y prevención del fraude. Ejes que, paradójicamente, describen con precisión los principales flancos de vulnerabilidad del propio programa económico argentino: una deuda con el FMI que supera los 57.100 millones de dólares, desequilibrios distributivos que el propio organismo reconoció en su última revisión, y una arquitectura financiera que el Foro Economía y Trabajo calificó en mayo de 2026 como «regresiva por diseño».
La cita con Bessent y el respaldo de Washington
En paralelo a la agenda oficial del G20, Caputo también intentará concretar un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. La relación entre Buenos Aires y Washington se consolidó como uno de los pilares del programa económico de Milei: el respaldo financiero y político del gobierno de Donald Trump resultó decisivo para que Argentina defendiera su posición cambiaria en momentos de tensión en los mercados durante 2025. Sin ese sostén externo, la fragilidad del esquema de bandas cambiarias hubiera sido mucho más difícil de sostener.
La búsqueda del encuentro con Bessent no es un detalle protocolar. Milei construyó buena parte de su credibilidad internacional sobre la base del alineamiento con Trump, una apuesta ideológica que, en términos financieros, se tradujo en respaldo concreto en momentos críticos. Que Caputo viaje a reforzar ese vínculo mientras el acuerdo con el FMI avanza hacia sus próximas revisiones revela cuál es la verdadera arquitectura de sustento del programa: más que en la economía argentina, el modelo descansa sobre garantías externas.
El vínculo con el FMI: entre el aval y la dependencia
La reunión con Georgieva se produce en el marco del Servicio Ampliado que el Gobierno suscribió en abril de 2025 por 20.000 millones de dólares, con un desembolso inicial inédito de 12.000 millones. En abril de 2026, una segunda revisión habilitó un desembolso adicional de 1.000 millones, a pesar de que Argentina registró incumplimientos previos en la meta de reservas netas. El FMI exigió, a cambio, acumular al menos 8.000 millones de dólares en reservas durante el año.
La cita de hoy no es la primera entre Caputo y Georgieva en lo que va del año. En julio de 2026, la directora gerente del FMI visitó Buenos Aires, se reunió con Milei y participó de una reunión de gabinete, en un gesto que analistas y economistas críticos describieron como una supervisión in situ del principal deudor del organismo. Lo que en julio fue una visita de Georgieva a territorio argentino, hoy se invierte: es Caputo quien viaja a rendir cuentas ante el foro que nuclea a las potencias que financian y condicionan el programa.
Puntos clave
- Caputo se reunió con Georgieva en el marco del G20 y confirmó el encuentro en su cuenta de X.
- Lo acompañaron el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza.
- El ministro también prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, para reforzar el respaldo político y financiero de Washington.
- El acuerdo vigente con el FMI asciende a 20.000 millones de dólares; la deuda total argentina con el organismo superaba los 57.100 millones al cierre de 2025.
- El viaje se enmarca en la estrategia oficial de presentar el ajuste como éxito macroeconómico ante las principales potencias, mientras la pobreza y el costo de vida siguen golpeando a los sectores populares.
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