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Putin negó que Rusia haya atacado centrales nucleares en Ucrania

El mandatario ruso le informó a Macron que sus tropas y el personal de la central nuclear ucraniana de Zaporiyia garantizan el funcionamiento de la instalación al tiempo que descartó que “su intención” sea atacar las centrales.

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Mientras el presidente de Rusia, Vladimir Putin, descartó que su país haya atacado o tenga como objetivo arremeter contra centrales nucleares, su par francés, Emmanuel Macron, encontró al Kremlin «muy decidido a conseguir sus objetivos».

Putin le informó a Macron que sus tropas y el personal de la central nuclear ucraniana de Zaporiyia garantizan el funcionamiento de la instalación al tiempo que descartó que “su intención” sea atacar las centrales. En este sentido destacó que la «provocación» en la zona de la planta fue organizada por «radicales ucranianos» y agregó que «también controlan la planta nuclear de Chernóbil».

Macron encontró a Putin «muy decidido a conseguir sus objetivos», entre ellos, «lo que el presidente ruso llama ‘desnazificación’ y neutralización de Ucrania». Según el mandatario francés, es «el ejército ruso el que está atacando», y no tiene «motivos para creer que el ejército ucraniano está poniendo en peligro a civiles», por lo que, en línea con el derecho internacional, instó a Putin a no poner en peligro a civiles, acusación que el ruso niega.

«Una nueva ronda de conversaciones está prevista para mañana», dijo ayer David Arajamia, un miembro de la delegación ucraniana, en tanto que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, advirtió que el Ejército ruso preparaba una ofensiva sobre la también sureña Odesa, la tercera mayor ciudad y el mayor puerto de Ucrania, sobre el mar Negro, y denunció que ataques con misiles destruyeron el aeropuerto de la ciudad Vinnytsia.

Reiteró también un pedido a otras naciones de establecer una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, es decir desplegar aviones de guerra que impidan el sobrevuelo sobre su país de los aviones rusos.

Putin también mantuvo una conversación telefónica con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, a quien le ratificó la disposición de Rusia al diálogo con las autoridades ucranianas y socios extranjeros para resolver el conflicto.

El líder turco subrayó la disposición de su país a promover una solución pacífica y consideró que un alto el fuego completo podría reducir los problemas humanitarios en la región y dar una oportunidad para encontrar una solución política a la situación. Erdogan comunicó que mantiene el diálogo con Ucrania y otros países.

Por su parte, Estados Unidos -lejos de querer pacificar la zona- dijo que está «trabajando activamente» en un acuerdo con Polonia para enviar a Ucrania aviones de guerra para defenderse de la invasión dispuesta por Putin.

LA SITUACIÓN EN MARIUPOL

Mariupol había alcanzado un nuevo acuerdo de alto el fuego con las tropas rusas para intentar un nuevo proceso de evacuación. Sin embargo, horas después funcionarios ucranianos dijeron que la nueva tentativa había fracasado debido a bombardeos rusos, información confirmada por la Cruz Roja.

Las fuerzas rusas redoblaron sus bombardeos contra la ciudad y arrojaron grandes bombas sobre zonas residenciales de Chernigov, una localidad ubicada al norte de Kiev. La captura de Mariupol, provincia de Donetsk, podría permitir a Rusia establecer un corredor terrestre hacia Crimea.

La ONU pidió una “pausa en los combates” para permitir evacuaciones en Mariupol, Jarkov y Sumí. Putin dijo que Ucrania sigue sin respetar “los acuerdos conseguidos sobre cuestiones humanitarias» y añadió que «los nacionalistas ucranianos impidieron la evacuación» ayer de Mariupol y de Volnovaja. La columna rusa que avanza hacia la norteña Kiev está frenada hace días.

Deuda externa

Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».

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Ser un "fenómeno barrial" tiene precio: Bessent confirmó que Argentina es el ejemplo del poder financiero de EEUU sobre sus "clientes".

Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.

Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».

El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente

Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.

Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.

El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria

Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.

La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.

Geopolítica financiera y soberanía en disputa

Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.

La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.

Puntos clave

  • El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
  • Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
  • En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
  • Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
  • El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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