Denuncia
«¡La Impunidad al palo!»: Milman contrató al defensor de Echazú
Así lo alertó Sergio Maldonado. La designación es en el marco de la causa del intento de magnicidio contra Cristina. Echazú es uno de los imputados por la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado.
Sergio Maldonado, hermano de Santiago Maldonado, hermano del artesano que fue hallado muerto en 2017 tras permanecer 55 días con paradero desconocido, alertó hoy que el abogado que representa al diputado nacional de Juntos por el Cambio (JxC) Gerardo Milman, en la causa en la que se investiga el intento de asesinato a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, es el mismo que defiende al gendarme Emanuel Echazú, imputado por la desaparición seguida de muerte del joven, ocurrida en el noroeste de Chubut.
«¡La Impunidad al palo! Gerardo Milman, que fue funcionario de (Patricia) Bullrich (exministra de Seguridad de Cambiemos), se autoimputó en la causa del atentado de Cristina Fernández de Kirchner para poder tener acceso al expediente judicial, teniendo como abogado a Manuel Barros que es el mismo abogado defensor del gendarme imputado Emanuel Echazú», publicó Maldonado en su cuenta de la red social Twitter.
Fuentes del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) confirmaron a Télam que Barros es el mismo abogado que tiene actualmente Echazú, uno de los cuatro gendarmes imputados en la causa de «desaparición forzada» de Santiago Maldonado durante un operativo de Gendarmería en la Pu Lof de Cushamen, en Chubut.
Según indicó a esta agencia la abogada Verónica Heredia –representante de Sergio Maldonado– Barros también es representante legal de los otros tres gendarmes que están en «calidad de imputados» en la causa.
Se trata de los uniformados Juan Pablo Scola, Mariano Ferreira y un efectivo apodado «Maquila» y de apellido Ocampo.
La causa por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado está «en un incidente ante la Corte Suprema» -explicó la abogada- por pedido del juez federal Gustavo Lleral.
Según la familia Maldonado, el Estado argentino «reconoció» ante la Comisión Interamericana de Derechos humanos (CIDH) que ante la denuncia de su desaparición forzada «no se realizaron las medidas que corresponden conforme a derecho bajo los parámetros internacionales».
La decisión de Milman de designar a Barros como su abogado -ya aceptado por la jueza federal María Eugenia Capuchetti- sorprendió en los tribunales federales de Comodoro Py. Fuentes judiciales explicaron que el diputado quedó bajo la figura de lo que podría entenderse como una «autoimputación», en la causa que se sigue por el intento de asesinato a la Vicepresidenta, ocurrido el 1 de septiembre pasado.
El legislador podría tener así acceso al expediente, mientras se aguarda que la Cámara Federal realice una audiencia el próximo 22 de junio para decidir si se ordena el secuestro del celular del legislador.
La querella, representada por los abogados José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal, reclaman el secuestro del celular de Milman con el objetivo de buscar allí algún elemento que permita acreditar o descartar si el legislador tuvo alguna vinculación con el atentado contra la Vicepresidenta.
Denuncia
Kicillof exigió investigar a los autores intelectuales del atentado contra Cristina: “La causa no arrojó ningún resultado”
El gobernador bonaerense cuestionó desde sus redes sociales la falta de avances judiciales en la causa por el atentado a Cristina Fernández de Kirchner y reclamó que se investigue a los responsables ideológicos. Mientras los autores materiales cumplen condena, la pregunta sobre quién ordenó el ataque permanece sin respuesta judicial a cuatro años del hecho.
Al cumplirse cuatro años del intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó de «realmente grave» que la investigación judicial no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque. A través de una publicación en la red social X, el mandatario bonaerense vinculó la impunidad del atentado con la actual situación de la expresidenta, que cumple prisión domiciliaria en el barrio porteño de Constitución por su condena en la causa Vialidad.
«Es realmente grave que a cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner la investigación no haya arrojado ningún resultado sobre los autores intelectuales. Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de una misma moneda: un plan para disciplinar al campo popular y amedrentar a todos los que quieran representar a nuestro pueblo«, sostuvo Kicillof en su publicación.
Un atentado con condenas parciales y una causa trunca
El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, entonces vicepresidenta de la Nación, y accionó el gatillo frente a su domicilio en el barrio de Recoleta. El disparo no se produjo por una falla en la munición; el arma estaba apta para el disparo, según confirmó la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP). Sabag Montiel fue reducido por civiles presentes en la concentración.
En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N° 6, integrado por los jueces Adrián Grünberg, Ignacio Fornari y Sabrina Namer, condenó a Sabag Montiel a 10 años de prisión como autor material del intento de homicidio; pena que, unificada con condenas previas, ascendió a 14 años. Su entonces pareja, Brenda Uliarte, recibió 8 años como partícipe necesaria, elevados a 8 años y 2 meses por unificación. Un tercer acusado, Gabriel Nicolás Carrizo, fue absuelto. Las fiscales Gabriela Baigún y Mariela Labozzetta recurrieron la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, reclamando penas de 15 y 14 años respectivamente, y solicitando la aplicación de la agravante de femicidio, que ese tribunal deberá definir.
Lo que el juicio oral no resolvió, sin embargo, es lo que la política sigue reclamando: quiénes pudieron haber instigado el ataque, si existió financiamiento externo y cuál fue el entramado que hizo posible que un arma cargada llegara a 20 centímetros del rostro de la entonces vicepresidenta. Una de las líneas que mayor repercusión alcanzó durante la investigación fue la denominada «pista Milman», vinculada al exdiputado Gerardo Milman; pero esa hipótesis quedó fuera del debate oral y no fue acreditada judicialmente en las condenas dictadas.
«Dos caras de una misma moneda»
La lectura política de Kicillof anuda dos situaciones que considera parte de un mismo proceso: el atentado y la condena judicial de Fernández de Kirchner. La expresidenta cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, por la sentencia a seis años e inhabilitación perpetua dictada en la causa Vialidad, una condena que el kirchnerismo y amplios sectores del campo popular califican como resultado del lawfare, es decir, la utilización del sistema judicial como herramienta de persecución política.
Kicillof no participó del acto de conmemoración organizado frente al domicilio de la expresidenta, donde el principal orador fue Máximo Kirchner, en el marco de una jornada en la que más de veinte fuerzas políticas firmaron un documento conjunto titulado «La democracia no admite la eliminación del adversario». Su adhesión al aniversario se circunscribió al mensaje publicado en sus redes sociales, en el que concluyó: «Seguimos exigiendo que se haga justicia».
La pregunta que la Justicia no responde
El planteo de Kicillof apunta al corazón de una causa que, cuatro años después, sigue abierta en su tramo más sensible. Los responsables materiales fueron juzgados y condenados; la existencia de una estructura política o económica detrás del ataque no quedó acreditada judicialmente, aunque tampoco fue descartada de manera concluyente por la instrucción. La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece sin avances concretos y sin imputados en ese tramo de la causa.
En ese contexto, el reclamo que confluye desde el campo popular en este cuarto aniversario no es solo por el esclarecimiento de un hecho del pasado: es también una advertencia sobre la impunidad como señal política, sobre qué mensaje envía una democracia que condena al ejecutor pero no investiga con la misma energía a quienes pudieron haberlo enviado.
Puntos clave
- El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó y accionó el gatillo de una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner; el disparo no se produjo por una falla en la munición.
- El Tribunal Oral Federal N° 6 condenó en octubre de 2025 a Sabag Montiel a 14 años de prisión (unificados) y a Brenda Uliarte a 8 años y 2 meses; Carrizo fue absuelto.
- Kicillof calificó de «realmente grave» que cuatro años después la causa no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque.
- La Cámara Federal de Casación Penal debe resolver el recurso de la fiscalía, que pide elevar las penas y aplicar la agravante de femicidio.
- La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece abierta y sin imputados concretos en ese tramo.
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