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Femicidio

Crece la indignación por el femicidio de Sofía Delgado: disturbios frente a la casa de un imputado

Vecinos causaron incendio frente al taller mecánico y la casa familiar de Alejandro Bevilacqua, uno de los cinco imputados en la causa.

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El Argentina Diario-Femicidio de Sofía Delgado.

Una protesta en la ciudad de Santa Fe por el femicidio de Sofía Delgado terminó en disturbios e incendio frente al taller mecánico y la casa familiar de Alejandro Bevilacqua, uno de los cinco imputados en la causa. Más de 150 personas participaron de la movilización, que derivó en enfrentamientos y detenciones.

Disturbios y tensión en Santa Fe

En la tarde del miércoles, un grupo de manifestantes se reunió frente al galpón donde funcionaba un taller mecánico que forma parte de las pruebas del caso. Con el avance de la jornada, los participantes se trasladaron a la calle Paraguay, donde vive la madre de Bevilacqua. Según informó Rosario 3, incendiaron neumáticos y maderas frente al domicilio.

La protesta escaló cuando el cuñado de Bevilacqua y el novio de Sofía se enfrentaron violentamente, lo que culminó con la detención del último. La policía intervino en la escena para evitar que el conflicto se extendiera.

Imputaciones y detalles del caso

Cinco personas fueron imputadas por el brutal femicidio. Alejandro B., de 35 años; Eduardo “Pata” M., de 47; y Brian B., de 34, enfrentan cargos por homicidio calificado por la participación de dos o más personas. Además, Miranda L., de 29 años, y Natalia L., de 46, fueron acusadas de encubrimiento agravado.

Hipótesis de sacrificio ritual

El fiscal Carlos Ortigoza sostuvo que el crimen habría sido un “sacrificio como ritual” que comenzó a planificarse al menos 15 días antes. Por su parte, el juez Eugenio Romanini consideró que existió premeditación y que los imputados ocultaron el cuerpo en un lugar remoto para garantizar la impunidad.

Romanini describió que Eduardo y Brian «ocultaron el cuerpo en un camino remoto sin denominación geográfica y sin señalización para garantizar la impunidad». La investigación avanza para determinar si hubo más personas involucradas y esclarecer el contexto del crimen.

Puntos clave del caso hasta el momento:

  • Más de 150 personas se manifestaron por el femicidio de Sofía Delgado.
  • Disturbios frente a la casa de Alejandro Bevilacqua incluyeron incendios y enfrentamientos.
  • Alejandro B., Eduardo M., y Brian B. fueron imputados por homicidio calificado; Miranda L. y Natalia L. por encubrimiento agravado.
  • El fiscal Ortigoza aseguró que el asesinato fue premeditado y forma parte de un posible sacrificio ritual.
  • El cuerpo de Sofía fue ocultado en un lugar remoto para dificultar la investigación.

Femicidio

Cuatro femicidios en un día: el horror que no paró mientras Argentina miraba la final

Mientras millones de argentinos seguían la final del Mundial 2026, cuatro mujeres fueron asesinadas en Córdoba, Rosario, Catamarca y Misiones. Sus nombres son Rocío Gómez, Lara Caraballo, Norma Tula y Sandra Beatriz Bilau. El observatorio «Ahora que sí nos ven» encendió la alarma: en la mayoría de los casos, los asesinos eran parejas o exparejas con antecedentes de violencia.

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El domingo pasado quedará marcado en la historia argentina por dos razones irreconciliables: la final del Mundial de fútbol y cuatro femicidios consumados en menos de 24 horas. La organización feminista «Ahora que sí nos ven» fue la que puso en palabras lo que los grandes titulares omitieron: mientras el país festejaba o lloraba en las calles, cuatro mujeres eran asesinadas por hombres que les eran cercanos, en sus hogares, sin que el Estado hubiera podido o querido detenerlo a tiempo.

No se trata de confrontar una tragedia colectiva con otra. Se trata de entender que la violencia de género no hace tregua, no reconoce fines de semana ni grandes eventos, no espera a que el país tenga la cabeza libre. Ocurre en el hogar, a manos de conocidos, con antecedentes previos que el sistema judicial y las fuerzas de seguridad muchas veces ignoraron o minimizaron. Ese es el patrón que se repitió, una vez más, en cada uno de estos cuatro crímenes.

Rocío Gómez: la condena previa que no alcanzó

Rocío Belén Gómez tenía 27 años y era madre de tres hijas. Vivía en Santa María de Punilla, Córdoba. El domingo a la noche se reunió con su expareja, Maximiliano Braudaco, de 40 años, para ver juntos la final del Mundial. Lo que comenzó como un encuentro terminó en un ataque con arma blanca. Braudaco la apuñaló repetidas veces mientras familiares intentaban intervenir para detenerlo. Fue detenido pocas cuadras del lugar, alcoholizado, y admitió el crimen ante los vecinos.

El dato que más indignó a quienes reclaman justicia es que Braudaco había sido condenado en 2025 por la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje a dos años y seis meses de prisión condicional, por los delitos de coacción y daño calificado contra la misma víctima.

La sentencia incluía medidas de restricción que el agresor incumplió sistemáticamente; familiares de Rocío declararon que continuaba acercándose a su domicilio pese a las disposiciones judiciales. La causa quedó bajo la responsabilidad de la fiscal Silvana Pen, de la Fiscalía de Instrucción de Cosquín.

Lara Caraballo: un disparo en la casa del novio

Lara Valentina Caraballo tenía 20 años. Murió en la madrugada del domingo en una vivienda del barrio Ludueña Norte, Rosario, de un disparo en el rostro que le provocó la muerte instantánea. Su novio, Axel A., de la misma edad, abandonó el lugar en bicicleta llevándose el arma, que no estaba registrada a su nombre. Se entregó horas después en la sede de la Policía de Investigaciones (PDI) acompañado por su abogado, y alegó que el disparo «se le escapó».

La causa quedó a cargo de la Brigada de Femicidios de la PDI y de la fiscal Noelia Navone, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas (UVAL). Se evalúa imputarlo por femicidio y portación ilegal de arma de fuego. La Justicia avanza en la reconstrucción del vínculo de pareja para determinar si existían antecedentes de violencia.

Norma Tula: más de 60 puñaladas en Catamarca

Norma Varela Tula tenía 61 años. Fue hallada muerta en su domicilio del barrio La Chacarita, en la ciudad de Catamarca, cuando su sobrina llegó a visitarla y encontró el cuerpo. La autopsia confirmó que presentaba más de 60 puñaladas; la causa de muerte fue un shock hipovolémico. Su hijo, de 22 años, fue detenido tras ser visto saliendo corriendo de la casa momentos antes. El hombre, que tiene antecedentes de violencia familiar, está detenido. La investigación está a cargo de la fiscal Yésica Miranda.

Sandra Beatriz Bilau: su hija de 17 años encontró el cuerpo

Sandra Beatriz Bilau tenía 40 años. Fue asesinada a escopetazos en su vivienda del paraje 20 de Junio, en Piñalito Norte, Misiones. Cerca de las 20 del domingo, su hija Leila, de 17 años, regresó al hogar y encontró a su madre tendida sobre una cama, sin signos vitales y con heridas sangrantes. Dio aviso a la Policía de inmediato. Al inspeccionar el predio, los efectivos hallaron en un galpón el cuerpo de Edgardo Luis Schott, de 45 años, pareja de Sandra y padre de la joven, colgado de una soga. Las pericias secuestraron una escopeta y dos vainas servidas. La causa quedó bajo la órbita del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú. Con este crimen, ya son cinco los femicidios registrados en Misiones en lo que va de 2026.

El patrón que no cambia: la violencia ocurre en el hogar

Los cuatro casos tienen un denominador común que los datos confirman desde hace años: la violencia de género es, en su enorme mayoría, doméstica e intrafamiliar. Según datos del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, entre el 65% y el 70% de los femicidios son perpetrados por parejas o exparejas, y en la mayoría de los casos ocurren dentro de la vivienda de la víctima. El 17% de las víctimas había realizado al menos una denuncia previa; en el caso de Rocío Gómez, esa denuncia incluso llegó a una condena que el agresor ignoró con total impunidad.

La organización «Ahora que sí nos ven» fue la encargada de visibilizar estos cuatro crímenes mientras la agenda mediática estaba monopolizada por el resultado futbolístico. Su mensaje fue claro: nombrarlas no es «mezclar» una noticia con otra, sino reconocer que hay realidades que no se detienen cuando el mundo mira hacia otro lado. Rocío Gómez. Lara Caraballo. Norma Tula. Sandra Beatriz Bilau. Sus nombres merecen ser recordados.

Una crisis de respuestas, no de denuncias

El caso de Rocío Gómez ilustra con brutalidad la falla sistémica: había condena, había restricciones, había una familia que alertaba sobre el incumplimiento. Y sin embargo el femicida tuvo acceso a su víctima. La pregunta que el Estado argentino no logra responder es cómo se garantiza la protección efectiva cuando el agresor ya fue identificado y juzgado. La respuesta, por ahora, es que no se garantiza.

Mientras el Gobierno de Javier Milei avanza en el desmantelamiento de programas de asistencia a víctimas de violencia de género y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich celebra estadísticas que los observatorios independientes cuestionan, cuatro mujeres más quedaron fuera de cualquier estadística de recuperación posible. Para ellas, el Estado llegó demasiado tarde, o no llegó.

Si estás en una situación de violencia de género, podés comunicarte de forma gratuita y las 24 horas al 144.

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