Femicidio
Confirman el procesamiento de otros cuatro acusados en la causa por el femicidio de Johana Ramallo
De esta forma, ya son ocho las personas procesadas en la causa a cargo del juez federal 1 platense, Alejo Ramos Padilla.
La Cámara Federal de Apelaciones de La Plata confirmó el procesamiento con prisión preventiva de otras cuatro personas, en el marco de la investigación del femicidio de Johana Ramallo, quien desapareció en julio 2017 y cuyos restos mutilados se hallaron en agosto de 2018 en las costas de la ciudad de Berisso, informaron hoy fuentes judiciales.
De esta forma, ya son ocho las personas procesadas en la causa a cargo del juez federal 1 platense, Alejo Ramos Padilla.
Según se indicó, la nueva resolución recayó sobre los imputados Carlos Linares, conocido como «Carlitos» o «El Peruano»; Mirko Galarza; Celia Andreza Benítez, apodada «La misionera» y Paola Erika Garraza, llamada también «Tormenta».
Las cuatro personas ejercían actividades delictivas en la denominada «zona roja» de La Plata.
Según la hipótesis del juzgado de instrucción, la explotación sexual y la venta de drogas crearon el escenario propicio para que el 26 de julio del año 2017 Johana Ramallo desapareciera, y su cuerpo fuera hallado sin vida más de un año después en las costas de Berisso.
Para los pesquisas, «El Peruano» era uno de los dos grandes proveedores de drogas del barrio y le vendía cocaína, principalmente, a un grupo de mujeres cis y trans al momento de la desaparición de la joven, quienes a su vez la comercializaban con sus clientes.
Linares también le entregaba la droga a Carlos «El Cabezón» Rodríguez, un hombre que trabajaba de taxista y mantenía una relación sexo-afectiva con Johana, que ya está procesado por explotación sexual de la joven.
Según se pudo determinar en la pesquisa, Linares les hacía llegar droga a las mujeres a través de Galarza, que tenía una relación sexo-afectiva con Sayuri Valentina León, a quien explotaba sexualmente, y cuyo procesamiento también acaba de ser confirmado.
Sobre Benítez y Garraza, los camaristas ratificaron sus procesamientos por la explotación sexual de un grupo de mujeres cis que ejercían la prostitución en el barrio.
Las ahora procesadas integraban un grupo de mujeres con muchos años de ejercicio de la prostitución en la zona, apodadas «Las Viejas», que están acusadas en el expediente por cobrar dinero por las esquinas en las que «paraban» las mujeres más jóvenes, que se encontraban en un mayor grado de indefensión.
Y en el caso de Benítez, la calificación está agravada ya que explotaba sexualmente a sus propias hijas, que además eran menores de edad.
A su vez, Benítez tenía una relación afectiva con «El Cabezón» Rodríguez y muchas veces, según distintos testimonios de la causa, había acosado a Johana por cuestiones de celo.
Al confirmar los procesamientos, los camaristas César Álvarez y Roberto Lemos Arias expresaron que el juez Ramos Padilla había logrado «una adecuada reconstrucción de los antecedentes que habrían permitido un particular dominio del lugar, y también efectuó una minuciosa descripción del sistema implementado para exigir a las víctimas retribuciones económicas, por medios que resultaron variables a lo largo del tiempo».
Además, destacaron que «desentrañó en detalle la correspondencia de aquellos actos con la introducción de drogas en un circuito de compraventa abierto tanto a los ocasionales clientes como a las mismas trabajadoras involucradas».
Estas cuatro confirmaciones se suman a las ratificadas el 12 abril pasado por la misma Cámara respecto de Celia Noemí Giménez, quien integraba el grupo denominado «Las Viejas»; Nicole Guerra Guerrero, Sayuri Valentina León y Andrea Barreto Clavijo, las tres mujeres trans acusadas de vender estupefacientes que les proveían Linares y Galarza.
Todos los procesados están con prisión preventiva, pero Giménez, Guerra Guerrero, León y Barreto Clavijo, por distintos motivos, cumplen arresto domiciliario.
Con la confirmación de la Cámara de los ocho procesamientos podrían acercar el expediente a su elevación a juicio oral, se informó.
Femicidio
La red del horror: cae un segundo detenido por el femicidio de Agostina Vega
La Justicia de Córdoba arrestó a Osvaldo Fassetta, de 47 años, amigo e inquilino de Claudio Barrelier, y lo imputó por encubrimiento agravado en contexto de violencia de género. El hombre, que había dado entrevistas televisivas días antes proclamándose ajeno al crimen, quedó atrapado por pruebas forenses y una frase que estremece: «Quedate tranquila, te la tenemos dormidita.»
La red del horror: cae un segundo detenido por el femicidio de Agostina Vega
La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, sumó un segundo detenido. Por orden del fiscal de instrucción Raúl Garzón, efectivos policiales procedieron al arresto de Osvaldo Miguel Fassetta, de 47 años, en el domicilio de la calle Juan del Campillo al 878, en barrio Cofico, el mismo inmueble señalado como la presunta escena del crimen. La imputación inicial que pesa sobre él es la de encubrimiento agravado en contexto de violencia de género, aunque fuentes tribunalicias no descartaron que la calificación legal se agrave conforme avancen las pericias.
La detención de Fassetta tuvo un componente de cinismo que impactó a los investigadores: horas antes de que la Policía golpeara su puerta con la orden de captura, el hombre había dado entrevistas televisivas en las que se presentó como un testigo colaborador, afirmó haber participado de la búsqueda de Agostina junto a la familia de la joven y declaró que nunca sospechó de Claudio Barrelier, el principal imputado por el femicidio.
El acolchado y las huellas que lo delataron
Según informó el abogado defensor de Fassetta, Eduardo Medina Allende, su cliente fue arrestado luego de que los investigadores hallaran manchas hemáticas en el acolchado de la cama de la habitación que él ocupaba dentro de la casa de Barrelier. El letrado sostuvo que su defendido no estuvo en el domicilio durante la noche en que se cometió el crimen y que existen cámaras de seguridad de una panadería cercana que respaldarían esa coartada. Sin embargo, el criterio de la fiscalía es diametralmente opuesto.
El propio Fassetta había relatado, en distintas entrevistas previas a su arresto, que el domingo 24 de mayo, cerca de las 11:30 de la mañana, regresó al domicilio junto a un amigo. Contó que ingresó a su habitación y luego se dirigió a la cocina sin encontrar a nadie, y que lo único que le llamó la atención fue la presencia de un acolchado de color claro sobre su cama, diferente al de color gris oscuro que él había dejado el día anterior. Según su versión, desde ese domingo no volvió a ver a Barrelier.
Para la fiscalía, ese relato no resulta creíble. «Todo indica que estaba en la vivienda al momento de los hechos investigados y, por las dimensiones del lugar, no puede no haber escuchado el ataque», señaló una fuente ligada al expediente. Los investigadores consideraron que el cambio de acolchado, lejos de ser un dato menor, apunta directamente a maniobras de limpieza y ocultamiento de la escena del crimen.
La frase que estremece: «Quedate tranquila, te la tenemos dormidita»
Uno de los elementos más escalofriantes del caso involucra una serie de llamados telefónicos recibidos por Melisa Heredia, madre de Agostina, mientras la joven era buscada desesperadamente. Desde un número desconocido, una voz masculina le decía: «Quedate tranquila, te la tenemos dormidita.» La frase, pronunciada cuando la adolescente ya habría sido asesinada, es investigada como parte de las maniobras de encubrimiento para ganar tiempo y despistar a los familiares y a las autoridades.
La Justicia investiga si fue Fassetta quien realizó esos llamados. Según trascendidos vinculados a la causa, las pruebas recolectadas en el marco de la planimetría y la reconstrucción temporal ubican al ahora detenido dentro del inmueble durante el rango horario en que se cometió el femicidio.
La estrategia que ambos habrían planeado sostener, según pudo saber este medio, consistía en que Fassetta declarara que Barrelier había pasado a buscarlo por el kiosco donde trabajaba, con el objetivo de respaldar la versión de los hechos del principal acusado. Sin embargo, en el kiosco del barrio aseguraron no haberlo visto aquel día.
El perfil del segundo detenido
Osvaldo Fassetta tiene 47 años, es padre de dos hijos y trabaja en el rubro de la construcción desde hace más de quince años. Atraviesa una situación económica comprometida y figura registrado como «irrecuperable» ante el Banco Central de la República Argentina.
Conoció a Barrelier en el ámbito del fútbol, como hincha del Club Atlético Instituto, y la amistad derivó en una convivencia dentro del domicilio de Cofico luego de que Fassetta sufriera problemas familiares que lo llevaron a dejar su vivienda. El vínculo entre ambos era de aproximadamente diez meses.
Antes de su arresto, Fassetta había declarado ante la Justicia como testigo. Las pericias forenses ordenadas por la fiscalía acumularon evidencias que, según fuentes del expediente, demostraron contradicciones y falsedades en su testimonio.
La causa se amplía: secreto de sumario y perspectiva de género
Junto al arresto de Fassetta, la Fiscalía de Instrucción número 13 de Córdoba, a cargo de Garzón, decretó el secreto de sumario por diez días y dispuso la acumulación de la causa con antecedentes del imputado Claudio Barrelier que datan de 2025.
La incorporación al expediente de la fiscal especializada Claudia Alejandra Romero, titular de la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género, apunta a garantizar un abordaje con perspectiva de género en el análisis integral del caso.
Equipos forenses de la Policía Judicial continuaron además con complejas pericias acústicas y pruebas de luminol en la casa de barrio Cofico para detectar posibles rastros de sangre que hubieran sido lavados. La fiscalía busca determinar si la participación de Fassetta se limitó a maniobras de encubrimiento posteriores al crimen o si tuvo algún nivel de presencia física durante el ataque.
El caso Agostina Vega conmovió a toda la provincia de Córdoba y a la Argentina. La adolescente de 14 años desapareció el sábado 23 de mayo y sus restos fueron hallados días después en la localidad de Ampliación Ferreyra. Claudio Barrelier, el principal imputado, permanece internado bajo custodia en el hospital modular del Complejo Carcelario Nº 1 de Bouwer. La investigación permanece abierta y no se descartan nuevas detenciones.
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