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Femicidio

Tras dos años de pesquisas, atrapan a cómplice de femicidio de José León Suárez

Estaba prófugo y fue detenido por ser quien entregó el arma con la que se concretó el asesinato de Natalia Saban, una adolescente de 16 ultimada de un disparo en la cabeza, en diciembre de 2019. El novio de la joven continúa prófugo.

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Un hombre, que se encontraba prófugo desde hacía más de dos años, fue detenido acusado de ser quien entregó el arma con la que se concretó el femicidio de Natalia Saban, una adolescente de 16 asesinada de un disparo en la cabeza en diciembre de 2019 en la localidad bonaerense de José León Suárez, y por el cual continúa prófugo su novio.

Fuentes policiales y judiciales confirmaron que el detenido es Miguel Alejandro Pavón (38), a quien también se lo acusa de haber desviado la investigación del femicidio, ocurrido el 9 de diciembre de 2019, en la citada localidad del partido de San Martín, al incriminar a su propio hijo de 10 años sabiendo que iba a ser considerado inimputable por su edad.

Pavón fue detenido por personal de la Departamental de San Martín luego de tres allanamientos ordenados por el fiscal Fabián Hualde, del Fuero Penal Juvenil de ese distrito. El hombre se hallaba en una vivienda de la localidad de Cuartel V, en el partido de Moreno, según expresaron las fuentes.

«Se lo detuvo porque se encontraba prófugo tras el hecho y se investiga si fue él quien entregó el arma», aseguró un vocero judicial, quien confirmó que el fiscal Hualde lo indagará recién mañana.

Tanto Pavón como su hijastro, Matías Agustín Cano, se encontraban prófugos desde el día del hecho, luego de que señalaran que Saban había sido baleada por un niño de 10 años, hermanastro de su novio, quien estaba manipulando un arma de fuego y se le disparó de manera accidental e impactó en la cabeza de la adolescente.

«Fui yo el del disparo», le había dicho el menor al fiscal, luego de que fuera señalado por sus familiares como el autor del tiro. Al explicar qué hacía con el arma, el menor señaló que pertenecía a su hermanastro de 20 años, quien en el momento del hecho se la dio para que la cuide porque necesitaba ir al baño.

«El niño contó que estaba manipulando el arma y decidió quitarle las balas, pero cuando cerró el tambor se produjo un estruendo y él salió corriendo tres cuadras hasta la casa de su madre», confió en su momento una de las fuentes. El niño aclaró que el disparo salió en dirección a una puerta, que él estaba solo en el ambiente, que la víctima de 16 años estaba en el patio, pero que en ese momento no vio que nadie cayera o resultara herido.

Los pesquisas también tienen testigos que aseguran que el novio de la víctima se dedica a la venta de drogas y que el arma se la había provisto su propio padrastro, para que se cuidara de sus potenciales enemigos. El niño de 10 años, que por su edad es inimputable y no puede ser detenido, fue entregado a su abuela para su guarda, dijeron las fuentes consultadas.

Tanto Cano como Pavón se encontraban prófugos, por lo que los investigadores creen que el joven fue el autor del disparo. Los pesquisas creen que el padrastro del sospechoso fue quien aportó el arma de fuego y, también, fue la persona que pretendió desviar la investigación incriminando a su propio hijo de 10 años sabiendo que es inimputable.

Femicidio

Fueron 169 las víctimas de femicidio en 8 meses: el mapa de la violencia de género que Milei niega

El Observatorio de Femicidios Adriana Zambrano registró 144 femicidios y femicidios vinculados, 8 transfemicidios y 17 crímenes vinculados de varones entre enero y agosto de 2026. Otros 203 hijos e hijas quedaron sin madre, el 57% son menores de edad. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema constató un incremento del 8% en las denuncias durante la última feria judicial de invierno.

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El horror tiene número y el número sigue creciendo. Entre el 1° de enero y el 31 de agosto de 2026, 169 personas fueron asesinadas en la Argentina como consecuencia directa de la violencia de género, según el informe publicado por el Observatorio de Femicidios en Argentina «Adriana Marisel Zambrano», dirigido por La Casa del Encuentro. La cifra desagregada revela la magnitud del problema: 144 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, 8 transfemicidios y 17 femicidios vinculados de varones adultos y niños, todos ellos asesinados en el marco de la violencia patriarcal.

Detrás de cada número hay una historia de violencia previa, de denuncias ignoradas, de medidas cautelares incumplidas y de un sistema que llega tarde o no llega. El 53% de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas, y el 67% de los crímenes ocurrió dentro de la propia vivienda de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor. La violencia de género no viene de afuera: habita en el lugar donde debería reinar la seguridad.

203 hijos e hijas sin madre

El impacto generacional de estos crímenes es devastador. 203 hijas e hijos quedaron sin madre como consecuencia directa de los femicidios relevados en estos ocho meses, y el 57% de ellos son menores de edad. Niños y niñas que crecerán con la ausencia como marca permanente, con la herida de haber perdido a su madre a manos de un hombre, en muchos casos el mismo que debía proteger a la familia.

En términos geográficos, la distribución no es pareja pero el problema es de alcance nacional. La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de casos, seguida por Santa Fe y Córdoba. No existe una región del país que pueda declararse ajena a esta crisis.

349 tentativas: la violencia que no mató pero pudo hacerlo

El informe incorpora también un dato que suele quedar fuera del debate público: 349 tentativas de femicidio en seguimiento. Son mujeres que sobrevivieron, pero que siguen en riesgo. Entre los casos relevados, un 16% de las mujeres agredidas contaba con denuncias previas al crimen, lo que pone en evidencia una falla estructural del sistema judicial y de las políticas de protección: las denuncias existieron, el peligro estaba documentado, y aun así la violencia llegó a consumarse.

Esta brecha entre la denuncia y la protección efectiva es uno de los nudos más críticos del problema. No alcanza con que las mujeres denuncien si el Estado no garantiza que esa denuncia se traduzca en una medida real de resguardo de su vida.

La feria judicial y el termómetro de la OVD

En paralelo, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación aportó su propio registro sobre el período de la última feria judicial de invierno. La OVD asistió a 600 personas. De ese total, 357 denunciaron violencia doméstica, lo que representó un incremento del 8% respecto al mismo período del año anterior. Se realizaron 491 evaluaciones de riesgo, un 15% más que en el período previo.

Los datos de tipología de violencia son reveladores: predominó la violencia psicológica (97%), seguida por la simbólica (58%) y la física (38%). El equipo médico evaluó a 70 personas y constató lesiones en el 81% de los casos; de ese grupo, el 74% presentaba antecedentes por episodios anteriores. La violencia que termina en femicidio rara vez surge de la nada: tiene historia, tiene señales y, en demasiados casos, tiene expedientes judiciales previos.

El 49% de las víctimas asistidas tenía entre 18 y 59 años, y el 44% de los vínculos correspondió a parejas o exparejas, en línea con los datos del Observatorio Adriana Zambrano sobre el universo de femicidios consumados.

Una crisis que el ajuste profundiza

Las cifras de 2026 se producen en un contexto de desfinanciamiento sostenido de las políticas de género y de protección a las víctimas de violencia. Los recortes presupuestarios ejecutados por la gestión de Javier Milei afectaron de manera directa a los programas de asistencia, a los hogares de tránsito y a los dispositivos territoriales que funcionaban como primera línea de contención para mujeres en situación de riesgo. Un Estado que achica su presencia en los barrios, en los centros de salud y en la justicia de proximidad es un Estado que deja a las mujeres más vulnerables frente a sus agresores.

La violencia de género no es un fenómeno privado ni individual. Es una emergencia pública que requiere respuesta institucional sostenida, financiamiento real y voluntad política. Los números del Observatorio Adriana Zambrano y de la OVD lo confirman una vez más: mientras se debate en abstracto, las mujeres y las disidencias siguen muriendo.

Los números de la violencia de género

  • 169 personas asesinadas por violencia de género entre enero y agosto de 2026, según el Observatorio Adriana Zambrano (La Casa del Encuentro).
  • 203 hijos e hijas quedaron sin madre; el 57% son menores de edad.
  • El 67% de los femicidios ocurrió en la vivienda de la víctima o en la compartida con el agresor.
  • 349 tentativas de femicidio en seguimiento; un 16% de las víctimas tenía denuncias previas.
  • La OVD registró un aumento del 8% en las denuncias por violencia doméstica durante la feria judicial de invierno.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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