Diversidad
Derechos LGBTQ+ en peligro: discursos de odio en la Era Milei
Ante el aumento de discursos de odio bajo el gobierno de Milei, “no hay democracia posible sin la inclusión de todas las personas de un pueblo”.
Este 28 de junio, en el Día Internacional del Orgullo LGBTQ+, referentes de los colectivos LGBTIQ+ advirtieron sobre el riesgo que corren sus derechos en el contexto actual y señalaron un aumento en los discursos de odio desde que Javier Milei asumió el poder.
Análisis de la situación actual por activistas
Manu Mireles, de la asociación Mocha Celis, y el periodista y activista Lucas Fauno Gutiérrez, analizaron la escalada del odio en redes sociales desde el triunfo de Milei en las elecciones.
Mireles manifestó que «en la actualidad los derechos de las diversidades están en peligro porque el Estado Nacional retiró políticas públicas que garantizan los derechos, la no violencia y la no discriminación».
Además, señaló que los discursos de odio y la gestión de la comunicación por parte del gobierno perpetúan la invisibilización y el ataque a las personas LGBTIQA+.
Legitimación de la discriminación y la violencia
Fauno Gutiérrez afirmó que «con la Libertad Avanza comenzó la legitimación de la crueldad». Añadió que el respaldo popular hacia Milei empodera los discursos de odio, mencionando ejemplos de comentarios discriminatorios por parte de funcionarios como la Vicepresidenta Victoria Villarruel y la Canciller Diana Mondino.

También recordó una entrevista en la que Milei declaró: “¿Qué me importa a mí cuál es tu elección sexual? Suponete que vos querés estar con un elefante, si tenés el consentimiento del elefante problema tuyo y del elefante”.
Violencia y vulneración de derechos
Según Fauno, «los derechos están siendo vulnerados desde el cupo laboral travesti trans hasta el ataque de espacios como el INADI o espacios de Memoria, Verdad y Justicia».
Mireles añadió que «los discursos de odio y de violencia tienen una consecuencia concreta en la vida de las personas«, mencionando el caso del triple lesbicidio como un ejemplo significativo y terrorífico.
Ambos destacaron la importancia de pasar de la denuncia a la acción colectiva.
Mireles enfatizó la fuerza de las redes comunitarias y los movimientos feministas, mientras que Fauno subrayó la necesidad de exigir cobertura mediática adecuada sobre temas LGBTIQ+ y de mantener la visibilización y defensa de los derechos.
Importancia del Día del Orgullo
Fauno indicó que los meses de junio y noviembre deben servir para visibilizar y potenciar los temas de diversidad durante todo el año.
Mireles subrayó que las personas LGBTIQA+ hacen un aporte fundamental a la democracia y a la garantía de derechos, afirmando que “no hay democracia posible sin la inclusión de todas las personas de un pueblo”.
Diversidad
La hija de Elon Musk destruyó un robot de su padre: «Fueron diseñados para obedecer, yo no»
La hija de Elon Musk protagonizó la campaña «Born to Disobey» de la marca Desigual arrastrando y golpeando un robot de apariencia similar a los humanoides de Tesla. La puesta convierte la desobediencia en manifiesto y vuelve a exponer la fractura pública entre Wilson y el magnate que construyó un emporio sobre la promesa de la obediencia mecánica.
Vivian Wilson agarró un palo de golf, le pegó a un robot y le dijo al mundo que no piensa obedecer. La frase que cierra la campaña Born to Disobey («Nacida para desobedecer») de la marca española Desigual es tan simple como contundente: «Él fue diseñado para obedecer, yo no.»
El robot en cuestión tiene la apariencia de los humanoides que fabrica Tesla, la empresa de su padre. La que lo arrastra, lo golpea y lo convierte en accesorio de moda es la hija que en 2022 cambió legalmente su nombre para borrar el apellido Musk de su identidad.
Vivian Wilson, hija de Elon Musk y Justine Wilson, se declaró transgénero en 2020 y dos años después tramitó ante la Justicia el cambio de nombre y apellido, con el argumento explícito de que no quería mantener ningún vínculo con su padre. Desde entonces construyó una presencia pública propia dentro de la comunidad LGBTIQ+, con apariciones en redes sociales, entrevistas y ahora una campaña de moda internacional que usa el universo empresarial de Musk como telón de fondo para una crítica que excede lo familiar.
La campaña: desobediencia como declaración política
La producción audiovisual de Born to Disobey estuvo a cargo del colectivo PSG, integrado por Yukihiro «Sho» Shoda, Pau López y Gerardo del Hierro. En las imágenes, Wilson aparece en una cancha de golf arrastrando y golpeando un robot de diseño similar a los Optimus, los humanoides que Tesla desarrolla para uso doméstico e industrial. La elección no es casual: Musk lleva años presentando a sus robots como una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la compañía, y la imagen de su hija maltratando uno de ellos condensa en pocos segundos el distanciamiento generacional, político e identitario entre ambos.
La campaña no ataca directamente a Musk por su nombre, pero el lenguaje visual habla solo. El robot que obedece órdenes funciona como metáfora de lo que Wilson rechaza: un sistema diseñado para controlar, clasificar y someter. La propia marca lo explicita al elegir el concepto de la desobediencia como valor central de su temporada, con Wilson como rostro y como argumento.
La ruptura con Musk: identidad, transfobia y dinero
El distanciamiento entre Wilson y su padre tiene historia y tiene motivos públicos. Musk ha expresado en múltiples ocasiones su rechazo a las políticas de inclusión trans, criticó los tratamientos de afirmación de género para menores y llegó a decir que la ideología «woke» le «mató» a su hijo, en referencia a Vivian. La joven respondió en varias entrevistas con una precisión que no deja lugar a interpretaciones: no quiere su apellido, no quiere su dinero y no quiere su mundo.
En una entrevista con la revista Cosmopolitan, Wilson afirmó que la relación con su padre «es parte de mi historia, pero no define mi futuro» y cuestionó cómo la riqueza extrema transforma a las personas. Describió el deseo de acumular poder como un ciclo de codicia que teme reproducir y señaló que crecer en un entorno de recursos ilimitados no equivale a crecer en un entorno de libertad. «El dinero puede comprarte obediencia. La identidad, no», fue la lectura que muchos usuarios hicieron de la campaña en redes sociales al viralizarse las imágenes.
La tensión entre padre e hija se inscribe en un debate más amplio que excede la esfera familiar: Musk es hoy uno de los referentes globales de la derecha tecno-libertaria, un hombre que financia partidos de extrema derecha en Europa, que compró X (ex Twitter) para desregular la moderación de contenidos y que fue una pieza central en la campaña electoral de Donald Trump. Frente a ese perfil, la decisión de Vivian Wilson de protagonizar una campaña que ridiculiza sus robots no es solo una pelea entre padre e hija: es un posicionamiento cultural y político que usa la moda como plataforma.
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