Diversidad
Matías Máximo: “Lo importante es pensar en la equidad más allá de los géneros”
El periodista de investigación y escritor analiza en su libro «El Nunca Más de las Locas» la represión a la comunidad LGTB+ durante la última dictadura en Argentina.
El periodista de investigación y escritor analiza en su libro «El Nunca Más de las Locas» la represión a la comunidad LGTB+ durante la última dictadura en Argentina y sostiene en el día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, que la utopía hacia la equidad con justicia social sigue latente.
“¿Por qué en el informe de la CONADEP no aparecen palabras como “travesti”, “homosexual”, “puto”, “gay”, “lesbiana”, “tortillera”, “invertido”?, se pregunta Marta Dillon en el prólogo del “Nunca Más de las Locas: Resistencia y Deseo en la última dictadura”.
El texto de Matías Máximo busca construir relatos de personas sobrevivientes y no de víctimas, para rescatar la pulsión vital en las historias de resistencia de comunidades LGBT+ y no alimentar la narrativa de víctimas que impone la heteronorma. “La revolución sexual debe ser transversal a toda lucha revolucionaria y construir comunidad y equidad, lejos de propuestas individualistas neofascistas”, sostiene Matías.

-¿Cómo fue el proceso de investigación que te llevó a contar esta historia?
-El “Nunca Más de las Locas” empezó hace unos 10 años. Trabajaba en la agencia de noticias Infojus y allí empecé un recorrido, escribí notas relacionadas con los derechos humanos y en particular vinculadas con procesos judiciales de personas LGTB+. Este libro, de alguna forma, lo que hace es redondear una cantidad de saberes que fui tomando en ese camino.
-El libro abarca el período de la última dictadura (1976-1983) sin embargo, la persecución al colectivo LGBT+ inició mucho tiempo antes y continuó en democracia ¿Cuál es tu recorte genealógico?
-Si bien tiene un periodo específico que va desde 1976 a 1983, la última dictadura militar, cívico, eclesiástica, moral, haciendo una genealogía podemos pensar en una persecución que inició a fines de la década del ‘50 cuando aparecieron los edictos policiales. Esa fuerza era dueña de detener a las personas por “vestir ropa contraria al sexo” o por “incitación al acto carnal”. Durante la dictadura la situación represiva se recrudeció. En la ciudad de Buenos Aires los edictos se derogaron recién en el año 1998 y en algunas provincias, como Neuquén, tuvieron vigencia hasta el 2010.
-Y hay luchas por el reconocimiento y la ampliación de derechos que continúan.
-Sí, el 24 de mayo se va a hacer una marcha, impulsada por “las históricas”, un colectivo de personas trans mayores, que están reclamando que el Estado reconozca que existió esta violencia específica motivada por su identidad de género y que ese reconocimiento se traduzca en algún tipo de reparación económica.

-¿Cómo describirías la cadena de exclusiones que vivió el colectivo LGBT+?
–El primer lugar que te expulsaba era tu propio hogar, si tenías una orientación sexual que no era heteronormada, te tenías que “corregir” o irte. Luego, las propias organizaciones, como Montoneros, el Ejército Revolucionario del Pueblo y tantas otras, que proliferaban en una época de mucho compromiso político, donde la idea de la revolución estaba muy latente. Los ecos del Mayo Francés, del Cordobazo y todo lo que se estaba viviendo en la Argentina. También las organizaciones expulsaban a las personas que no eran heteronormadas. Tener una orientación sexual que no fuera la norma hetero era visto como un desvío burgués. La revolución sexual no estaba incluída. Luego venía la persecución del sistema policial, en las cárceles y en los penales había espacios reservados para las personas que llamaban amorales y a todo se le sumó la dictadura, que agudizó las persecuciones.
¿Y la vuelta a la democracia?
-La vuelta a la democracia no significó una primavera para las personas LGBT+. Los edictos siguieron en vigencia. Muchos activistas y militantes recuerdan, por ejemplo, al ministro del Interior Antonio Tróccoli como una persona que tenía una fijación contra los homosexuales, se ocupaba de nombrar a la homosexualidad como una enfermedad que había que extirpar de la sociedad.
-Las leyes que brindan garantía de derechos tardaron mucho más en llegar.
– Ley de Matrimonio Igualitario 2010, de Identidad de Género 2012, de Reproducción Sexual Asistidas en 2013. Un día como hoy, en 1990, la Organización Mundial de la Salud dejó de incluir a las sexualidades no hetero dentro de su nómina de enfermedades, por eso se conmemora el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género. Recién en 2013 el DSM-5, que es el manual de psiquiatría avalado por la OMS, dejó de tratar a las identidades trans como enfermas.
-¿Igualdad o equidad?
-Aún tenemos un largo recorrido y muchísimas cosas por delante para seguir trabajando en la equidad social y no hablo de igualdad porque pareciera que de un lado están todas las cosas resueltas y del otro, las personas que no somos heterosexuales. Por supuesto, hacen falta políticas públicas presentes en los Estados porque no podemos llegar a una equidad cuando históricamente tenemos dos mil años de palo y palo. Pero las sociedades, los sistemas de clase, laborales; son un fracaso. Cada día hay más exclusión, más desigualdad, más brecha social. Entonces, pensar que nos vamos a conformar con un día al año, con una bandera del orgullo en la puerta de los locales y que con eso vamos a estar igualados en derechos es quedarse con una visión muy corta de lo que sería realmente importante que es pensar en una equidad social, en términos de justicia social y que cada cual desarrolle su existencia más allá de los géneros.
CABA
Triple lesbicidio Barracas: el acusado no recuerda nada, pero niega todo
Justo Fernando Barrientos declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 porteño, negó haber iniciado el incendio que mató a Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y aseguró no poder recordar qué ocurrió. Para la querella de la FALGBT, sus dichos confirmaron el conflicto previo con las víctimas.
«Nunca discriminé a nadie». Con esa frase, el único acusado por el crimen que se cobró la vida de tres mujeres lesbianas en un hotel familiar de Barracas intentó despegarse del odio que le atribuyen las querellas. En la misma declaración en la que negó haber prendido fuego a las víctimas, admitió que no puede recordar lo que pasó aquella noche.
Justo Fernando Barrientos, de casi 70 años, habló este jueves ante el Tribunal en lo Criminal N°5 de la Ciudad de Buenos Aires, presidido por el juez Adrián Pérez Lance, en la última audiencia previa a los alegatos. Está imputado por el lesbicidio de Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, quienes sufrieron heridas mortales en el incendio ocurrido en mayo de 2024. Sofía Castro Riglos, que compartía la habitación con ellas, es la única sobreviviente del ataque.
«Me adjudican algo de lo que no tengo idea»
«Nunca trabajé con nafta ni pintura, no inicié el fuego, me adjudican algo de lo que no tengo idea», sostuvo Barrientos. Antes de que comenzara, Pérez Lance le aclaró que su declaración «no es bajo juramento de decir verdad», como corresponde a un imputado.
El acusado ensayó una reconstrucción fragmentaria: «Una noche que ellas estaban discutiendo fui a pedirles que pararan porque era muy duro, muy difícil estar en esas circunstancias, y de pronto pasó lo que pasó. Yo sentí un roce en el cuello y traté de agarrar un balde, creo que había ahí un balde, y ayudar». Luego agregó: «Cuando desperté fue en la comisaría y me dijeron que me autoagredí, creo haber perdido la conciencia o los sentidos al haber vivido esa situación».
«Trato de acordarme de todo lo que ha pasado y no puedo volver a recordar, traté de escribir y no me da la memoria», insistió. También descargó su enojo contra los vecinos del hotel que declararon en el juicio: «Nunca los he tratado mal, sí tuve alguna diferencia, pero no como para que ellos me traten de la manera que me tratan, fueron muy crueles conmigo». Ninguna de las partes pudo repreguntarle, porque su defensa ya había anticipado que no respondería consultas.
La querella: «Fue más una confirmación de los hechos»
Para Samanta Pedrozo, abogada querellante por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), el relato fue «muy contradictorio y ambiguo», pero dejó al descubierto que Barrientos «admitió que tenía un conflicto previo con las víctimas, que en el momento del incendio forcejeó con ellas».
«Fueron cuatro vecinos los que lo vieron atacándolas, lo que dijo hoy fue más una confirmación de los hechos», señaló. Y advirtió sobre la estrategia del acusado: «Trata de justificarse cuando dice ‘perdí la cabeza, no sé lo que pasó, no me acuerdo’; lo que está haciendo es buscar una atenuación».
La amnesia que alega Barrientos choca con la prueba incorporada al expediente. «Es un relato vacío porque no tiene respaldo profesional ni pericial, todas las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas que se le hicieron a Barrientos arrojaron que es un hombre sano», recordó Pedrozo, quien precisó que no tiene antecedentes de enfermedades de salud mental ni de consumos y que fue «totalmente consciente». El olvido selectivo aparece así como la última trinchera de una defensa que no logra discutir la prueba.
Odio, alevosía y ensañamiento: lo que está en juego
Barrientos está imputado por homicidio triplemente agravado por haber sido cometido con un medio idóneo para generar peligro común, con alevosía y ensañamiento, y con odio. Permanece con prisión preventiva en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. La pena prevista por el artículo 80 del Código Penal para esas figuras es la prisión perpetua.
La FALGBT irá más lejos en su acusación. Según adelantó Pedrozo, acusarán a Barrientos de «los tres homicidios doblemente agravados por odio y por ser femicidios y la tentativa de lesbicidio y femicidio de Sofía Castro Riglos». El reconocimiento judicial del odio lesbofóbico es, para las organizaciones de la diversidad, el núcleo político de este juicio. «Es momento de que se reconozcan las identidades lésbicas y se cuiden nuestros proyectos de vida, que se castigue a quienes vayan en contra de ellos con violencia y con asesinato como lo hizo Barrientos», remarcó la abogada.
El calendario hacia la sentencia
Los alegatos comenzarán el lunes 26 y continuarán el miércoles 28 de este mes. La primera en exponer será la querella de las familias de Pamela y Roxana, seguida por Luciana Sánchez, abogada de Sofía Castro Riglos. En la jornada siguiente alegarán la FALGBT y el fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi. Se prevé sumar una fecha en noviembre para el alegato del defensor Ricardo Antonio Richiello, antes de que el tribunal pase a la sentencia.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
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