Conectate con El Argentino

Literatura

El horóscopo de la palabra de Claudia Ainchil

Por Pablo Queralt.

Publicado hace

#

Por Pablo Queralt

Caminos que son preguntas hogareñas cuerpo a cuerpo enlas tareas que alguien filma, con precisión de palabra cinematográfica. Se imagina o se filma? Interroga el péndulo en un ir y venir luna y sol a todo tiempo es el reloj. Cuando el alma está. Y la soledad dentro del propio conflicto en un auditorio sin espectadores es un Ser desiertoen el ser dentro de la palabra. Arrasar el idioma es construir una casa en la arena, el poema lo sabe y cuida sus vocablos, sus versos, el ritmo de una respiración entrecortada por el alma que dibuja agujeros, para que la palabra no caduque, mantenga su valor tanto en signo como significante más allá del símbolo y el juego de llaves que abre la puerta de demasiadas palabras, ya que el poema solo busca su ángulo preciso, la suavidad del brillo en la exactitud de la idea. Es en esa intensidad que se ubican las palabras construyendo la identidad del poema, un aquí y allá que da el tono, la voz del poeta. Hay una rima de tiempos y espacios que componen la musicalidad de la secuencia marcando el compás interior, el microcosmos del relato. Por un lado el componente material del relato que se opone, yuxtapone a las entidades inmateriales, se juega en ese dualismo doméstico que danza entre versos, de verso a verso como un habla consigo misma, como una discusión por momentos, otros mudos reveladores. Todo lo que está suspendido por encima de la realidad, lo que los ojos y el sentido observan, para ser captado en una hoja del diario en las palabras justas que transparentan lo vivido porque varios mundos dan vuelta a la vez y es necesario observar en las muchas variantes del día que se tejen desde la infancia. El sueño, el instante que no se repite, el ruido del horóscopo, su predicción si todo fue inventado y se repite, tapas de diarios, gente durmiendo en la plaza, mujeres que desaparecen, carteles de ni una menos, cuando no hay luz ni gas entonces la poesía donde esta? El poema que algún día podamos entender porque nada mejor que el libro, su marca queda en la memoria palabra-antipalabra. Ese es el paraje, el estado, el oído interno en toda esa oralidad-memoria de los falcón verdes dándole vueltas en círculo al miedo, mientras la propia verdad se despinta y se oculta. Algo dice el poema cuando el gato está en el sillón y en el espacio habitado está el palabrerío que no coincide con el alma. En ese trueque de fichas se abren líneas de fuga entre un paradigma estético de transversalidades a partir de huellas y significantes como materias de expresión y de efectos que produce un poema sobre otro llevando un hilo conductor de una sola pieza- palabras-cotidianidad-diario-mensajes-observación- el algoritmo respiratorio del poemario desplegando su infinito, coordenadas y referencias en el propio corazón de su recorrido.  

América Latina

«La revolución es el arte de sumar»: el libro que une a Fidel, Silvio y un siglo de historia latinoamericana

El historiador chileno Javier Larraín Parada presenta en Argentina su obra que recorre la figura del líder cubano a través del cancionero del trovador. El libro, editado por Acercándonos Ediciones, propone una lectura política y humanista que desafía las miradas simplificadoras sobre Cuba.

Publicado hace

#

Por Fernando Roperto

El próximo 13 de agosto llega a las librerías argentinas Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez, la obra del historiador y periodista chileno Javier Larraín Parada, director de Correo del ALBA, editada por Acercándonos Ediciones. El libro propone un recorrido inusual: rastrear la figura de Fidel Castro en el cancionero de Silvio Rodríguez para reconstruir, canción por canción, la trama política, ética y humana de la Revolución Cubana. Una apuesta que llega en un momento preciso: el año del centenario del natalicio del Comandante.

Una lectura que va a fondo

Larraín Parada cuenta que la idea nació de «pensar una y otra vez las canciones del trovador», de darles vuelta constantemente. En ese proceso, Fidel emergió con la misma fuerza que Martí o el Che. Pero fue la figura del Comandante la que concentró la atención del investigador: «Creo en su propuesta política y ética», afirmó el historiador en una entrevista concedida a Acercándonos Cultura. El resultado, según el propio Larraín Parada, no fue tanto un descubrimiento como una confirmación: la profundidad humanista de la obra de Silvio Rodríguez, capaz de iluminar dimensiones del pensamiento castrista que el discurso político convencional suele aplanar o distorsionar.

La obra no se limita a la lírica. Cada canción funciona como una ventana hacia un episodio, un discurso o una actitud vital de Fidel. La canción Nunca he creído que alguien me odia, por ejemplo, dialoga con el «caso Marquitos» y el juicio por la masacre de Humboldt 7, episodio que amenazó con fracturar las fuerzas revolucionarias triunfantes en 1959. Allí, el trovador cita una reflexión clave de Fidel sobre la unidad: «la revolución es el arte de sumar», una frase que resume su concepción del proyecto colectivo como algo más grande que sus propios protagonistas.

Antiimperialismo, coraje y humanidad en clave de canción

Otro núcleo del libro es Los dientes de tiburón, canción que Larraín Parada lee como una intertextualidad directa con la Segunda Declaración de La Habana: aquel documento fundacional del antiimperialismo latinoamericano donde Fidel formuló que «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución». La canción de Silvio, en esa lectura, opera como un puente entre el documento político y la sensibilidad popular, trasladando el pensamiento del Comandante a una forma artística que lo amplifica y lo preserva.

El libro también retrata a Fidel en sus dimensiones más humanas: el asaltante del Moncada, el expedicionario del Granma, el jefe guerrillero en la Sierra Maestra, pero también el dirigente que viste de luto junto a su pueblo tras el atentado contra el avión de Cubana de Aviación en Barbados, o el que dialoga con trabajadores y jóvenes sobre el significado de una revolución. Coraje, honorabilidad y compromiso colectivo son los rasgos que emergen, según el historiador, de esa lectura entre canciones y hechos históricos.

Arte y política en la Revolución Cubana

El libro incluye dos anexos que profundizan la relación entre arte y política en los procesos revolucionarios latinoamericanos, con menciones a la Revolución mexicana, la bolchevique, el muralismo, y la explosión cultural de los mil días de la Unidad Popular en Chile. En ese marco, Larraín Parada recorre la historia de la Nueva Trova, la corriente musical de la que Silvio Rodríguez fue fundador en 1972, y que el historiador define como «hija de la Revolución», con todas las tensiones y incomprensiones que eso implicó en ciertos períodos, incluido el llamado «quinquenio gris».

El volumen incluye además una entrevista directa al propio Silvio Rodríguez y un diálogo con el escritor argentino Alejo Brignole, que contextualizan la propuesta en el debate más amplio sobre el lugar de la cultura en los procesos de transformación social. La obra ya fue difundida con orgullo por el propio Silvio Rodríguez, dato que da cuenta del alcance y la legitimidad que el libro alcanzó antes incluso de llegar al mercado argentino.

El legado de Fidel, a cien años de su nacimiento

Consultado sobre qué rescata del legado de Fidel para las nuevas generaciones latinoamericanas, Larraín Parada destacó su «temprano desprendimiento de lo material», su capacidad de trabajar colectivamente, de escuchar, de rectificar, y su rechazo a los personalismos. «Fue un furibundo luchador contra los endiosamientos de cualquier tipo», señaló. Recordó también una máxima que Fidel solía practicar y repetir: «toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz», tomada de José Martí.

Al elegir las canciones que un joven debería escuchar para empezar a comprender a Fidel, Larraín Parada optó por dos: Todo el mundo tiene su Moncada, que retrata al abogado que organizó desde cero un movimiento político sin rendirse ante la derrota, y El aguerrido pueblo de Fidel, «porque ese discurso es muy conmovedor, allí se condensan la rabia, la furia y los valores, sueños más nobles y ansias de justicia de la Revolución«, explicó. En ambas, el elemento central vuelve a ser lo gregario: el amparo colectivo como fundamento de la política revolucionaria.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo