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Cultura

Que sepa abrir la puerta para ir a…¿jugar?

Puerta cancel, teatro por cuerpos.

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Por Ángeles López

Antes, cuando el mundo era redondo y la gente se vinculaba sin intermediarios, la vida pública y la privada no se fusionaban en un mismo tiempo y espacio. Lo público era «afuera», lo privado, «adentro». Y la línea era clara. Es más: en las casas eran explícitas. Nadie pasaba la puerta cancel -que, por otra parte, rara vez se abría- sin expresa autorización del dueño.


Es la opuesta a la «puerta de calle», que no se cerraba nunca y permitía abandonar el hogar y llegar «afuera»: a lo público. Y viceversa. El nuevo mundo no entiende de divisiones. Lo privado ya no existe, salvo en esas mínimas pócimas de tiempo donde se apaga el celular o se abandonan las pantallas. Lo privado se transmite en vivo sin necesidad de que alguien toque el timbre.
Todo está mezclado, como en esta especie de sainete de cuatro actos y cuatro situaciones de la vida cotidiana, donde afloran las presiones, los celos, la envidia, la mirada binaria y el miedo a ser estafados en cada uno de los actores que dan vida a esta obra.


Con los 10 actores en escena en forma simultánea, se ilustra perfectamente la línea que divide lo público de lo privado. Mientras algunos esperan en la soledad y el silencio de «adentro», afuera se suceden situaciones picarescas pero que transmiten, también, la enorme frustración que conlleva interactuar con otros. Ser públicos.


Una avasallante vendedora de filtros de agua que pone a prueba la ¿inquebrantable? decisión de no caer en las garras del engaño. La cuchara de madera que es también, la de hierro, la que ata al resentimiento de lo que no pudo ser. La cuchara de la abuela Elvira que quedó olvidada en un cajón y que tiene, como tinta indeleble, toda la historia de la familia en su piel de madera. Los amores transversales que son más que hamburguesas o panchos, mostaza o mayonesa, el salto a la identidad que a veces provoca vértigo y confunde, aún cuando está tan claro. Y los conflictos de peluquería, reductos de amores furtivos y no tanto, que se dirimen entre secadores y tijeras y que terminan con los sueños enredados en un abrir y cerrar de ojos, lo que tarda un pestañeo.


Cuatro textos, diez actores, un músico y cuatro directores dan vida a Puerta Cancel. Una desopilante obra que desnuda lo que escondemos y oculta lo que realmente queremos mostrar. Y finalmente desnuda la imposibilidad de ocultar que el enemigo no siempre es el que se ve por la ventana: también se sienta en nuestra mesa Todos los miércoles de agosto y septiembre a las 21 en El Tinglado


Río de la Plata:
Natalia Chiesi y Johanna Deleppe.
Cuchara de Madera: Victoria Rodríguez Montes y Luciana Procaccini
Heteroflexible: Cristina Fernández, Emanuel Cacace y Marcos Díaz
Pestañame: Ingrid Mosches, Inés Cejas y María Fernanda Garibi.
Dirección general: Julia Funari, Claudio Veliz, Julián Belleggia y Florencia Aroldi.

Cultura

Más destrucción de Milei: buscan derogar la Ley que protege a las librerías

Un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado propone eliminar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera. Libreros, editoriales y entidades del sector alertaron que la medida favorecería la concentración del mercado, pondría en riesgo a las librerías independientes y afectaría la bibliodiversidad en la Argentina.

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El Gobierno nacional impulsa un anteproyecto para derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y la iniciativa encendió las alarmas en toda la cadena del libro. Desde editoriales, librerías independientes y cámaras del sector advirtieron que la eliminación de la norma favorecería la concentración del mercado, reduciría la oferta editorial y pondría en riesgo cientos de comercios dedicados a la venta de libros en todo el país.

La iniciativa fue elaborada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, y apunta a eliminar una legislación vigente desde hace más de dos décadas que establece el precio único de venta al público para los libros.

Qué establece la Ley de Defensa de la Actividad Librera

La Ley 25.542, sancionada en 2001 y vigente desde 2002, obliga a que cada libro tenga el mismo precio de venta en cualquier librería del país, independientemente del canal comercial donde se adquiera.

La norma contempla excepciones para determinadas operaciones, como descuentos de hasta el 10% durante ferias del libro o ventas a bibliotecas e instituciones culturales, y rebajas de hasta el 50% para compras destinadas a programas públicos de distribución gratuita. También excluye a libros usados, de colección, artesanales, descatalogados o importados a precio de saldo.

El objetivo de la ley fue evitar que grandes cadenas comerciales o plataformas con mayor poder económico utilicen los libros como producto de atracción mediante descuentos imposibles de igualar para las librerías independientes.

El sector advirtió por el impacto de la derogación

La posible eliminación de la norma recibió un amplio rechazo de las principales entidades vinculadas al mundo editorial.

Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) sostuvieron que el precio único «es la herramienta fundamental para proteger a las librerías independientes y a las editoriales pymes frente a la concentración del mercado», además de garantizar el acceso federal a la lectura y preservar la bibliodiversidad.

En la misma línea, la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI) consideró que la iniciativa constituye «un ataque contra la cultura» y remarcó que cada librería representa un espacio de encuentro, promoción de nuevos autores y desarrollo de la industria editorial.

La Fundación El Libro, organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, también expresó su preocupación y afirmó que la legislación permitió sostener durante más de veinte años una amplia red de librerías independientes en todo el territorio nacional, reconocida internacionalmente por su diversidad y alcance.

Advierten por el futuro de las librerías de barrio

Libreros de distintas provincias coincidieron en que la derogación pondría en desventaja a los comercios independientes frente a las grandes cadenas y plataformas de venta online.

María Eugenia Ajamil, responsable de Boutique del Libro de Ushuaia, sostuvo que la normativa permitió que libros de editoriales pequeñas llegaran a todos los rincones del país y alertó que, sin esa protección, «solo sobrevivirán los títulos más rentables».

En el mismo sentido, Giselle Ale, titular de Fray Mocho y Libros de la Arena, de Mar del Plata, recordó que la ley «no le cuesta un peso al Estado» y aseguró que garantiza condiciones equitativas de competencia entre librerías independientes, cadenas comerciales y plataformas digitales.

Desde el sector también remarcaron que la experiencia internacional muestra que, en los países donde se eliminó el precio único del libro, desaparecieron numerosas librerías independientes y el mercado quedó concentrado en pocos actores, con una oferta editorial más reducida y menos espacio para autores emergentes y editoriales de menor escala.

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