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Cultura

Hebe sonríe desde el cielo por la Universidad Nacional de las Madres

La media sanción en Diputados al proyecto que convierte el Instituto Universitario de las Madres (IUNMa) en Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo.

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Por Demetrio Iramain

En la madrugada del pasado miércoles 20, la Cámara dio media sanción al proyecto que convierte el Instituto Universitario de las Madres (IUNMa), hasta ahora dependiente del Ministerio de Justicia, en Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo, con mayores grados de autonomía, como cualquier universidad pública. Ese día se cumplían 10 meses de la partida de Hebe, que seguramente se habría puesto muy feliz.

En el actual contexto de una derecha desbocada, que sin tapujos asume los discursos más reaccionarios y retrógrados, y hasta se anima a salir del closet y reivindicar abiertamente a los genocidas cívico-militares, se vuelve especialmente importante el logro legislativo.

Como era de esperar, la derecha dura que no acompañó el proyecto y votó en contra, mintió para justificar su rechazo.

Resulta, así, un buen ejercicio contrastar la ligereza de sus argumentaciones con los documentos de la historia.

No es cierto que este proyecto legislativo se votó a las apuradas, antes del recambio presidencial. La norma que establece la creación de esta Universidad se encuentra en trámite parlamentario desde hace más de dos años, y su fundamentación no sólo recoge la experiencia del IUNMa, sino también su recorrido anterior: la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, que abrió sus puertas el jueves 6 de abril del año 2000, hace más de 23 años.

No es cierto que la Universidad de las Madres carece de prestigio. No sólo el proyecto educativo tiene alto valor simbólico y político toda vez que es surge de los 46 años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo, sino también académico. Cuando se creó la Universidad Popular, en aquel abril del año 2000, con Fernando de la Rúa recién arribado a la presidencia, el reconocimiento fue dado, no por el Estado, sino por los rectores de Universidades de Chile, Salamanca, Cuba y la patagónica Universidad Nacional del Comahue, que avalaron los contenidos curriculares y dictaron clases magistrales. Fue tal la envergadura y la seriedad de aquel proyecto, que los libros de las Madres, en los que ellas relatan su propia historia, entre otros contenidos, se encuentran en la milenaria biblioteca de Alejandría, a solicitud de sus autoridades.

Lo que la conversión del IUNMa en Universidad Nacional dificulta es el proceso de vaciamiento y asalto simbólico a los que el macrismo la sometió cuando gobernó el país. Efectivamente, durante su gestión el ministro de Justicia de Macri, Germán Gravano, nombró a un interventor (un juez de la CABA, Javier Buján), que lo primero que hizo fue eliminar la materia Historia de las Madres de Plaza de Mayo, y cambiarla por otra sobre la historia de Derechos Humanos, en la que la dura, cuestionadora y potente historia de las Madres quedaba resumida a una bolilla insignificante.

Cuando se apruebe en Senadores, la Universidad de las Madres tendrá mayores grados de autonomía académica, funcional y presupuestaria, tal como lo contempla la ley de Educación Superior. Y se podrá honrar, desde un espacio académico de excelencia, la rica y singularísima experiencia de lucha de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, para que pueda ser objeto de estudio y, esencialmente, motivo de orgullo e inspiración para las próximas luchas populares argentinas. ¿Será eso lo que le molesta a la derecha que intentó sin éxito impedir la media sanción legislativa?

Cine & Series

Lali Espósito y actrices argentinas defendieron las Malvinas en San Sebastián

La cantante y actriz habló sobre el mensaje que llevó en la alfombra roja del festival de cine español y destacó que buscó aprovechar su exposición internacional para acompañar una campaña solidaria destinada a excombatientes.

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Lali Espósito volvió a utilizar su exposición internacional para visibilizar una causa argentina. Durante su participación en el 74° Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde presentó Glaxo, la película dirigida por Benjamín Naishtat, explicó por qué decidió lucir una remera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”.

La prenda, diseñada con una tipografía asociada a la Selección argentina, se convirtió rápidamente en una de las imágenes más comentadas de su paso por el festival. En una conferencia de prensa, la artista explicó el motivo de su elección.

“Yo soy argentina y me gusta utilizar los espacios que puedo ocupar como artista”, sostuvo Lali, y definió la cuestión de las Islas Malvinas como “un tema muy importante en la historia argentina”.

“Es una remera, pero el mensaje no lo es”

La artista explicó que su decisión estuvo vinculada también con una campaña solidaria impulsada por la marca argentina Ona Saez, que diseñó la prenda.

“Es una remera, pero el mensaje no lo es. Han sido semanas muy intensas en la Argentina, ya casi meses donde el tema Malvinas está en nuestra vida cotidiana”, expresó.

Lali agregó que consideró que su presencia en un festival internacional era una oportunidad para acompañar la iniciativa.

“Sentí que era una buena oportunidad. Yo soy argentina, y no me gusta subestimar los espacios que puedo ocupar ni los privilegios de los que puedo gozar como artista”, explicó.

Según detalló, la campaña contempla que lo recaudado por la venta de las remeras sea destinado a la Unión de Excombatientes de las Islas Malvinas de Tigre.

La cantante también expresó su apoyo a los excombatientes y afirmó: “Mi corazón está con los excombatientes a los que el Gobierno vapulea”.

Actrices argentinas también llevaron el mensaje

El mensaje sobre la soberanía argentina de las Islas Malvinas también estuvo presente en otras actividades del Festival de San Sebastián.

Dolores Fonzi, Mercedes Morán, Alejandra Flechner y Carolina Sánchez Álvarez lucieron kimonos que llevaban en la espalda la inscripción “Las Malvinas son argentinas”.

La prenda fue diseñada por Sofía y Alfonso, una marca que realiza kimonos a partir de obras en acuarela y tinta china. El diseño fue realizado especialmente para la presentación de Mis muertos tristes, película basada en una novela de Mariana Enríquez y dirigida por Pablo Larraín.

De esta manera, distintas artistas argentinas llevaron el mensaje sobre Malvinas al festival internacional, en una jornada en la que la producción cinematográfica nacional compartió espacio con expresiones vinculadas a la identidad y la memoria.

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