Conectate con El Argentino

Celebridades

Emilia Mazer: “Si vendés la felicidad, también tenés que estar dispuesta a vender la tristeza”

La actriz reflexiona sobre el costo de la exposición, el amor sin reglas y la maternidad, mientras vuelve al teatro con el unipersonal Las de siempre. Un chat de amigas y se prepara para el estreno de En el barro.

Publicado hace

#

Lejos de la exposición mediática y con una trayectoria marcada por el oficio y las decisiones personales, Emilia Mazer transita un presente de plena actividad: mientras se prepara el estreno de la segunda temporada de En el barro, donde interpreta a la madre del personaje de Eugenia “La China” Suárez, también vuelve a escena con Las de siempre. Un chat de amigas.

El unipersonal, dirigido y escrito por Verónica Lorca en colaboración con Mazer y Alejandra Bavera, se presenta en el Chacarerean Theatre el 23 de enero y el 21 de febrero, y el 8 de febrero en el Teatro de la localidad de Canning.

“Hago cinco personajes de un chat de amigas que se llama Las de siempre. Ante la salida inminente de una de ellas, Mara, que está recientemente separada y conoció a alguien por una aplicación de citas, pide consejos porque ya está un poco fuera de órbita”, explica Mazer. “Ahí están las amigas haciéndole el aguante, con sus propias historias afectivas. Hay distintos arquetipos y cada una va volcando, además de aconsejar, su propia experiencia afectiva y sexual”.

“Estas mujeres ya no tienen ni 20 ni 30 años”,agrega. “Están en edades donde están a pleno con sus profesiones -o no-, con sus familias, o con la elección de no tener hijos”, concluye.

-¿Por qué te pareció un punto de partida potente hablar de las mujeres mayores de 50 hoy?

-A veces, las desavenencias en la aventura de conocer a un otro después de la pandemia, cuando estuvimos todos tan encerrados, y la necesidad de adquirir nuevas habilidades sociales en un mundo que cambió, es algo que nos atraviesa. Entonces, me parecía que desde esas desventuras, inquietudes e interrogantes se podía llegar a una temática con humor que atraviese a mujeres entre 40 y 60 años.

Se trata de encontrar lo divertido: salir con alguien y que ya no haya menús, sino un QR, pero cuando tenés más de 50 años tenés que sacar los anteojos y estirar el celular. Te encontrás con dificultades poco glamorosas que dan para reírse, y con ganas de reírnos, como mujeres, de cosas que atraviesan hoy los vínculos.

-En la obra aparece el mundo de las aplicaciones para conocer gente. ¿Cómo dialoga ese universo con tu mirada personal?

-Yo no soy ninguno de los personajes y, sin embargo, muchas cosas que les pasan también me pudieron pasar a mí, o a alguna amiga, o a gente que conozco. Es cierto, no me gusta conocer gente por catálogo. De las cinco mujeres que hago, hay una más protagónica, que es Mara, la que va a salir, pero yo no soy ella. A mí es algo que hasta me da miedo.

Si yo opino como Emilia Mazer, no hay espectáculo. Al espectáculo le aporto mi humor, mis ganas de hacerlo y mi cuerpo. Esto se podría haber hecho con cinco actrices o haciendo yo a esas cinco mujeres, y ese era el desafío.

Oficio y decisiones

-A lo largo de tu carrera evitaste quedar encasillada en rótulos como el de “sex symbol de los ’80” y priorizaste el oficio. ¿Cómo miráshoy ese recorrido?

-Pasaron muchos años, casi 40, desde que empecé a actuar, y me siento muy lejos de eso. Hoy hasta pagaría porque me crean sex symbol. De hecho, me hago un poco la sexy en Las de siempre, pero ya estoy en una etapa de la vida en la que hace tiempo te tratan de señora. También soy una persona muy respetada, sobre todo por mis alumnos de teatro.

-No sos una figura mediática. ¿Fue una decisión?

-No sé si fue una decisión, se dio así. Hay momentos en los que uno se abre y otros en los que no. Antes alcanzaba con no ir a ciertos lugares; hoy, si querés que se sepa algo, subís una foto a Instagram, y si no querés, no subís nada. Pero hay un doble mensaje.

Lo que siempre tuve claro es que si vendés la felicidad, también tenés que estar dispuesta a vender la tristeza. No se puede elegir qué mostrar y qué no. Hay un precio y hay que estar dispuesto a pagarlo, con mucho equilibrio emocional. Hoy incluso pueden inventar cosas falsas con inteligencia artificial.

-¿Cómo se cuida la intimidad en un contexto tan expuesto?

-Yo no opino demasiado porque no soy mediática. Vivo normal, no me cuido especialmente. Hace años que no hay interés sobre mí y, cuando lo hubo, fue por cosas inventadas. Hoy estoy más dedicada al teatro y a la docencia. Formo chicos, adolescentes y adultos, tengo una hija adolescente, y ahí hay límites claros. Depende mucho de cuál sea el trabajo de cada uno y de la etapa en la que esté.

-¿Qué le dirías a quienes recién empiezan?

-No tengo una respuesta cerrada. No me gusta cuando los actores dan lecciones de vida. No tengo un saber superior: tuve aciertos y errores. No sé si no haber sido más mediática fue una virtud o un error. No puedo decir “este es el camino”.

Hoy trato de no serme desleal, de ser coherente entre lo que digo y lo que hago. Tampoco creo ser la coherencia. La humildad sigue siendo importante.

-Hablando de recorridos, ¿cómo fue tu experiencia de trabajar afuera?

-Me fui a filmar una miniserie a Europa, cuando existía Yugoslavia, y después viví tres años en España. Trabajé como ayudante de dirección en la compañía La Zaranda y luego volví a la Argentina. Nunca me fui con la idea de no volver. Me siento muy argentina. Hoy fantaseo con llevar este unipersonal al exterior, pero siempre con la idea de ir y volver.

Maternidad y mirada actual

-Fuiste madre después de los 40, ¿de qué manera te transformó la maternidad en tu forma de vivir y de trabajar?

-Me transformó por completo. A los treinta y pico me dije que no quería seguir creando nada sino tenía un hijo. Sentí que era muy importante para mí. No hubiera sido la misma persona si no hubiera sido mamá. Cuando mi hija vino al mundo, después de mis 40 años, el día que la llevé a casa sentí algo que no había sentido antes ni volví a sentir después: un sentimiento que es superador de la felicidad, la plenitud. Sentí una completitud absoluta y, desde ese día hasta hoy, cuando mi hija está por cumplir 18 años, puedo decir que es lo fundamental de mi vida.

El día de su cumpleaños le voy a dar una carta que le escribí. Yo siempre tuve una pasión y postergué la maternidad hasta que empecé a sentir, de manera imperiosa, el deseo de ser madre, pero solo si era con amor y si mi hijo tenía un papá, y en lo posible cumplir el sueño de la familia feliz. No se dio de la manera soñada porque me separé, pero fue la forma en que pude ser mamá.

A partir de ahí, a todas las dificultades de criar solale encontré la vuelta. La palabra “difícil” salió de mi vocabulario, porque lo complejo te hace crecer. Me siento plena, feliz y muy orgullosa de la hija que tengo. En unos días va a ser mayor de edad y siento que hice una buena tarea, con errores y dificultades.

Crecemos juntas. Tenemos un diálogo hermoso, incluso cuando nos peleamos. Siempre aparece un encuentro que nos hace crecer.

-Para cerrar, ¿cómo pensás hoy el amor y los vínculos?

-No tengo reglas, cada vez menos. Lo bueno de crecer es que hay dos posibilidades: una es tener todas las defensas posibles y muy claro lo que querés y lo que no. La otra es entender cada vez menos y estar abierto a la vida. Yo estoy en esa segunda opción: abierta a lo que la vida tenga para ofrecerme y a lo que yo quiera aceptar.

Celebridades

“Por favor devuélvanmelo”: Verónica Llinás denunció robo y ofreció recompensa

La actriz Verónica Llinás publicó un video en redes sociales con un pedido urgente tras sufrir el robo de su celular en la zona de Puerto Madero. El dispositivo, según explicó, es clave para su trabajo diario.

Publicado hace

#

“Por favor devuélvanmelo”: Llinas reclamó desesperada que le devuelvan el celular

“Por favor devuélvanmelo”, pidió la humorista, visiblemente afectada. Contó que el hecho ocurrió en un bar o restaurante del barrio porteño y que, al regresar a buscarlo, ya no estaba.

Además, advirtió que el equipo no puede ser utilizado: tenía el chip colocado y se encuentra bloqueado, por lo que no tendría valor práctico para quien lo haya tomado.

“Es mi herramienta de trabajo”

Llinás remarcó que el celular es fundamental para su actividad profesional, especialmente en un contexto donde gran parte de su trabajo pasa por lo digital.

Como incentivo, ofreció una recompensa poco convencional: entradas para su espectáculo teatral “Una Navidad de mierda” a quien devuelva el dispositivo.

Reacciones en redes

Fiel a su estilo, la actriz intentó ponerle humor a la situación, pero un comentario generó polémica. “Si me lo dejaba en un bodegón de La Boca, capaz que aparecía”, lanzó.

La frase provocó respuestas críticas en redes sociales, donde algunos usuarios cuestionaron el tono y la comparación entre barrios.

El episodio volvió a poner en discusión la inseguridad en zonas céntricas de la Ciudad y el rol de las redes como canal de denuncia y visibilización.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo