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Costa: “Después de muchos años de análisis, dejé de pelearme con mi soledad”

Estudiante de periodismo y artista de sepa, abrió su corazón y se sinceró sobre sus emociones más profundas. 

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El-Argentino-Noelia-Santone

Por Noelia Santone

Arista con todas las letras, Gonzalo Costa pasó por todas las etapas y roles. Y hoy logró el cariño de la gente con sus participaciones en El club del Moro, por FM La 100, con Santiago Del Moro, y Corta por Lozano, con Vero Lozano, en Telefé. La Costa, como le gusta que la llamen, viene de una temporada en Mar Del Plata donde apostó a cumplir una doble función: artista y productora.

“Este verano tuve mi primera experiencia como productora y estando arriba del escenario y son dos lugares que no coinciden. No puedo estar pensando en la publicidad, en la gente que está a cargo mío, en las luces, el proveedor, en la máquina de humor, en el señor de las pantallas y maquillarme y peinar las pelucas y salir a escena. Salvo que la obra hubiese sido un éxito de meter 1.000 personas por día y que me hubiera forrado de guita. Ahí si hubiese dicho que valió la pena. Nunca mi espectáculo va a dar pérdidas porque es un unipersonal, entonces los costos son reducidos y adecué mis costos para que sea una producción mía. Pero es mucho esfuerzo hacer producción y hacer escenario. Estar peleándome con el mago sin dientes porque me entregó la sala en horario todo el verano, siempre me entregó media hora más tarde”

-Eso es falta de respeto profesional por parte del Mago Sin Dientes…

-Si, totalmente… es un poco incómodo estar maquillándote y pensando que la gente te está esperando abajo, y en ese tipo de cosas tendría que mediar un productor. 

-Estás estudiando periodismo, ¿no?

-En una facultad privada lento, pero bien. Porque la verdad es que haciendo radio, teatro, televisión, gira yendo y viniendo, el año pasado fue complicado. Pude regularizar las materias, pero todavía no pude rendir los finales. Igual, no es un título que necesite más que para tener un título. Entonces, tengo la alegría de poder cursarla on line y de a poco. Y si decidí cambiar a algo que es el disfrutarla. Sino, meter materias para cumplir no me sirve a mi ni a nadie. 

– ¿Qué vas a hacer este año?

-Una comedia española donde voy a trabajar como actriz, algo que siempre quise hacer. Tengo ganas de esa tranquilidad. De llegar a un camarín, de decir un texto y de no estar expuesta todo el tiempo a todo. Tengo ganas de que mi actriz me resguarde. Está bueno hacer los unipersonales, pero también es una carga emocional muy fuerte y, por un tiempito, tengo que dejar de hablar de mi para que la gente vea otra parte mía, que está bueno y que es un desafío. 

-Sos compañera de Vero Lozano quien protagonizó un trágico accidente de aerosilla en el verano…

-Es un milagro lo que pasó con ella. El día que lo operaron fui a buscar un Sagrado corazón de Jesús y estaba con mi virgencita de Lourdes a la cabeza. Ella también cree en la virgen. Creemos que nuestros santitos queridos la han salvado. 

– ¿Dentro de tus planes a futuro está tener pareja?

-Mis planes a futuro son tener un poco de tranquilidad y mantenerme, que es lo más difícil de esta profesión. Trabajar en lugares tan importantes como los que yo trabajo también te genera cierta ansiedad. Me gustaría tener un poco más de tiempo para estudiar y el resto, viene solo. Yo estoy en una etapa donde no quiero que nadie me rompa en nada, no quiero darle explicaciones a nadie. Y, por suerte, después de muchos años de análisis, dejé de pelearme con mi soledad, con esto de esperar siempre… Por supuesto que si aparece alguien con quien compartir un momento de la vida sería precioso. Pero ya no sufro por no tenerlo, que antes era un sufrimiento constante. 

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A 212 años de la Revolución de Mayo

Veinticinco centavos, el módico precio de la gran ilusión.

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El-Argentino-Cabildo-25 de Mayo

Por Carlos Del Frade

No resulta casual que la imagen del Cabildo, emblema de la revolución de Mayo, valga 25 centavos. El módico precio de la gran ilusión, de la esperanza original. Pocos centavos vale la fecha patria. De allí que no está mal preguntar si tiene sentido celebrar algo el 25 de mayo. Si la historia solamente fuera una cuestión de fechas y sucesos que se produjeron ese día, no habría, efectivamente, muchos motivos para la celebración. Ciento sesenta y cinco personas, ni una más, ni una menos, decidieron inventar un país.

Tenían una edad promedio de 35 años. El problema era que la población del entonces Virreynato del Río de la Plata era de casi 600 mil personas y esas jornadas que van desde el 22 de mayo en adelante solamente le importaban a algunas familias de la ciudad puerto de Buenos Aires. Un hecho municipal saludado por los cañones de buques ingleses que esperaban esa señal para comercializar con los porteños. Poco para festejar. Sin embargo hubo un proyecto político que dio inicio a un proceso histórico de liberación, nacional y, simultáneamente, social.

Las ideas fuerzas de la plataforma política de mayo de 1810 se escriben en agosto de ese año: el plan de operaciones, redactado por Mariano Moreno sobre los principios de Manuel Belgrano. Está en los versos finales del himno mutilado: se vivirá con gloria cuando en el trono de la vida cotidiana esté la noble igualdad.

Pero celebrar el 25 de mayo es darse cuenta que el cabildo tiene continuidad en el cruce de los Andes y en el reparto de tierras de Artigas y Güemes; y cuestiona el presente porque sigue válido el sueño colectivo inconcluso de la igualdad. La noble igualdad pierde por goleada en el presente.

De allí la necesidad de descubrir la huella por la que caminan las mayorías. O somos continuadores del proyecto original o somos cómplices testigos de la perpetuación de la pesadilla que imponen las minorías. Esa es la cuestión. En la respuesta existencial de cada uno de nosotros está la resolución del misterio, de celebrar o no el 25 de mayo.

Nosotros festejamos. Porque sabemos que somos insistidores en la pelea por la igualdad, el viejo sueño amanecido en 1810.

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