Entrevista
¿Reforma judicial o reforma del fuero Criminal y Correccional Federal?
Entrevista al Dr. Francisco Soriano de «Abogades en Cooperativa». Una mirada desde otro lugar del derecho sobre la tan debatida reforma impulsada por el Gobierno nacional.
El Dr. Francisco Soriano, de «Abogades en Cooperativa», dialogó con El Argentino para ofrecer una mirada desde otro lugar del derecho sobre la tan debatida reforma judicial que plantea el Gobierno.
«Lo primero que hay que decir es que no se trata de una ‘reforma judicial’ sino de una reforma principalmente del fuero Criminal y Correccional Federal. Un fuero que sin duda es el epicentro de corrupción y negociados oscuros de la Justicia, pero que no deja de ser un fuero menor dentro del esquema general de la Justicia», contextualizó Soriano respecto a lo que se mediatiza como un cambio estructural de toda la justicia.
«Si se pretende seguir el sistema acusatorio, donde quien investiga es la Fiscalía y no el propio juez que decide sobre la causa, lo que se deben crear son Fiscalías y Defensorías, no juzgados».
En ese sentido, el letrado resaltó la importancia de analizar la totalidad de los fueros y la realidad diaria que se vive en los tribunales: «A modo de ejemplo, hay 12 Juzgados Criminales y Correccionales Federales en CABA y 80 Juzgados laborales. La Justicia necesita una reforma, la pandemia dejó en claro que la infraestructura esta muy atrasada, que no se encuentra digitalizada, que muchos de sus edificios no ofrecen ni siquiera condiciones sanitarias dignas». «Si fueran instituciones privadas estarían, en su mayoría, clausuradas», apuntó.
Además, detalló que «hay fueros en situación de emergencia dramática, como el fuero laboral, donde los juicios tardan un promedio de 4 o 5 años». «Hay murciélagos y alacranes en las dependencias, los trabajadores están hacinados, se inunda y se corta la luz permanentemente, no andan los ascensores», destacó Soriano refiriéndose a la calamitosa situación de infraestructura de los juzgados laborales, denunciada en reiteradas oportunidades por el gremio judicial, el Colegio Público de Abogados y los letrados en general.

En cuanto a la digitalización de expedientes y la feria extraordinaria que rigió hasta el pasado 27 de julio, el abogado afirmó: «Seguimos llevando los pedidos en notas de papel, como se hacía hace 2 mil años». «La Justicia se paralizó durante la cuarentena por su atraso tecnológico. Hay juzgados que tienen demoras de 2 años para dictar una sentencia», añadió.
Como contrapartida, Soriano explicó que en la provincia de Buenos Aires «no hubo una feria tan extensa, ya que los expedientes están digitalizados desde hace años». «Hay muchas cosas para reformar en la Justicia, probablemente lo último que se necesite sean más juzgados federales», consideró.
«Entendemos que si se quiere licuar el poder de los jueces federales es importante atacar la corrupción de estos personajes. Pero si se quiere reformar la Justicia, hay muchas otros lugares por donde empezar».
Por otro lado, el letrado sostuvo que «si se pretende seguir el sistema acusatorio, donde quien investiga es la Fiscalía y no el propio juez que decide sobre la causa, lo que se deben crear son Fiscalías y Defensorías, no juzgados».
«Entendemos que si se quiere licuar el poder de los jueces federales es importante atacar la corrupción de estos personajes. Pero si se quiere reformar la Justicia, hay muchas otros lugares por donde empezar», concluyó Soriano.
Por último, cabe destacar que Abogades en Cooperativa (@abogadesencoop) es uno de los primeros estudios confirmado como «cooperativa de trabajo» y desde esa misma lógica organizativa han logrado fallos ejemplares en diferentes áreas del derecho, principalmente en el fuero laboral, donde cuentan con resoluciones favorables para los trabajadores o la reincorporación del empleado desvinculado injustamente.
América Latina
«La revolución es el arte de sumar»: el libro que une a Fidel, Silvio y un siglo de historia latinoamericana
El historiador chileno Javier Larraín Parada presenta en Argentina su obra que recorre la figura del líder cubano a través del cancionero del trovador. El libro, editado por Acercándonos Ediciones, propone una lectura política y humanista que desafía las miradas simplificadoras sobre Cuba.
Por Fernando Roperto
El próximo 13 de agosto llega a las librerías argentinas Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez, la obra del historiador y periodista chileno Javier Larraín Parada, director de Correo del ALBA, editada por Acercándonos Ediciones. El libro propone un recorrido inusual: rastrear la figura de Fidel Castro en el cancionero de Silvio Rodríguez para reconstruir, canción por canción, la trama política, ética y humana de la Revolución Cubana. Una apuesta que llega en un momento preciso: el año del centenario del natalicio del Comandante.
Una lectura que va a fondo
Larraín Parada cuenta que la idea nació de «pensar una y otra vez las canciones del trovador», de darles vuelta constantemente. En ese proceso, Fidel emergió con la misma fuerza que Martí o el Che. Pero fue la figura del Comandante la que concentró la atención del investigador: «Creo en su propuesta política y ética», afirmó el historiador en una entrevista concedida a Acercándonos Cultura. El resultado, según el propio Larraín Parada, no fue tanto un descubrimiento como una confirmación: la profundidad humanista de la obra de Silvio Rodríguez, capaz de iluminar dimensiones del pensamiento castrista que el discurso político convencional suele aplanar o distorsionar.
La obra no se limita a la lírica. Cada canción funciona como una ventana hacia un episodio, un discurso o una actitud vital de Fidel. La canción Nunca he creído que alguien me odia, por ejemplo, dialoga con el «caso Marquitos» y el juicio por la masacre de Humboldt 7, episodio que amenazó con fracturar las fuerzas revolucionarias triunfantes en 1959. Allí, el trovador cita una reflexión clave de Fidel sobre la unidad: «la revolución es el arte de sumar», una frase que resume su concepción del proyecto colectivo como algo más grande que sus propios protagonistas.
Antiimperialismo, coraje y humanidad en clave de canción
Otro núcleo del libro es Los dientes de tiburón, canción que Larraín Parada lee como una intertextualidad directa con la Segunda Declaración de La Habana: aquel documento fundacional del antiimperialismo latinoamericano donde Fidel formuló que «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución». La canción de Silvio, en esa lectura, opera como un puente entre el documento político y la sensibilidad popular, trasladando el pensamiento del Comandante a una forma artística que lo amplifica y lo preserva.
El libro también retrata a Fidel en sus dimensiones más humanas: el asaltante del Moncada, el expedicionario del Granma, el jefe guerrillero en la Sierra Maestra, pero también el dirigente que viste de luto junto a su pueblo tras el atentado contra el avión de Cubana de Aviación en Barbados, o el que dialoga con trabajadores y jóvenes sobre el significado de una revolución. Coraje, honorabilidad y compromiso colectivo son los rasgos que emergen, según el historiador, de esa lectura entre canciones y hechos históricos.
Arte y política en la Revolución Cubana
El libro incluye dos anexos que profundizan la relación entre arte y política en los procesos revolucionarios latinoamericanos, con menciones a la Revolución mexicana, la bolchevique, el muralismo, y la explosión cultural de los mil días de la Unidad Popular en Chile. En ese marco, Larraín Parada recorre la historia de la Nueva Trova, la corriente musical de la que Silvio Rodríguez fue fundador en 1972, y que el historiador define como «hija de la Revolución», con todas las tensiones y incomprensiones que eso implicó en ciertos períodos, incluido el llamado «quinquenio gris».
El volumen incluye además una entrevista directa al propio Silvio Rodríguez y un diálogo con el escritor argentino Alejo Brignole, que contextualizan la propuesta en el debate más amplio sobre el lugar de la cultura en los procesos de transformación social. La obra ya fue difundida con orgullo por el propio Silvio Rodríguez, dato que da cuenta del alcance y la legitimidad que el libro alcanzó antes incluso de llegar al mercado argentino.
El legado de Fidel, a cien años de su nacimiento
Consultado sobre qué rescata del legado de Fidel para las nuevas generaciones latinoamericanas, Larraín Parada destacó su «temprano desprendimiento de lo material», su capacidad de trabajar colectivamente, de escuchar, de rectificar, y su rechazo a los personalismos. «Fue un furibundo luchador contra los endiosamientos de cualquier tipo», señaló. Recordó también una máxima que Fidel solía practicar y repetir: «toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz», tomada de José Martí.
Al elegir las canciones que un joven debería escuchar para empezar a comprender a Fidel, Larraín Parada optó por dos: Todo el mundo tiene su Moncada, que retrata al abogado que organizó desde cero un movimiento político sin rendirse ante la derrota, y El aguerrido pueblo de Fidel, «porque ese discurso es muy conmovedor, allí se condensan la rabia, la furia y los valores, sueños más nobles y ansias de justicia de la Revolución«, explicó. En ambas, el elemento central vuelve a ser lo gregario: el amparo colectivo como fundamento de la política revolucionaria.
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