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Consumo

Crisis salarial en Argentina: un sueldo de $1.433.608 no alcanzan para recuperar el poder adquisitivo

El deterioro del poder adquisitivo y la caída del consumo masivo exponen una crisis estructural en los ingresos de los trabajadores argentinos sin precedentes, lo que afecta de manera negativa el mercado interno y el bienestar general. Mientras, el gobierno de Javier Milei enfrenta crecientes tensiones sociales y sindicales.

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En un contexto de inflación persistente y ajustes salariales insuficientes, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calculó que los salarios deberían aumentar $1.433.608 para recuperar el poder adquisitivo perdido en los últimos 14 meses. Este análisis, basado en la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), revela que, aunque los ingresos formales crecieron un 2,6% en enero frente a una inflación del 2,2%, aún están un 5,5% por debajo de los niveles de referencia de 2017/2018.

El presidente Javier Milei defendió los datos del RIPTE al afirmar que los salarios «le empezaron a ganar a la inflación». Sin embargo, expertos como Federico Pastrana, del think tank Fundar, cuestionaron la representatividad de este indicador, argumentando que excluye a trabajadores informales, montos no remunerativos y ajustes salariales más recientes.

Consumo masivo en caída libre

La crisis salarial se refleja en el consumo masivo, que acumuló 15 meses consecutivos de contracción. Según la consultora NielsenIQ, las ventas en supermercados y autoservicios cayeron un 17% en 2024, con una pérdida del 10% solo en febrero de 2025. A pesar de las promociones y el auge de las marcas propias, el gasto en servicios y transporte ha reducido drásticamente el presupuesto destinado a bienes esenciales.

El 78% de los consumidores declaró haber ajustado sus compras, optando por productos más económicos, mientras que el 65% cambió marcas reconocidas por alternativas más accesibles. Este fenómeno evidencia un cambio en los hábitos de consumo, impulsado por la necesidad de adaptarse a un contexto económico adverso.

Pérdida de empleos y precarización laboral

El panorama laboral tampoco ofrece alivio. Desde la asunción de Milei, se han perdido 169.859 empleos registrados, de los cuales 118.019 corresponden al sector privado y 51.840 al público. Aunque el monotributo creció en 37.362 inscriptos, no compensa la caída en el empleo asalariado. Además, el reempadronamiento obligatorio de monotributistas sociales y el aumento de la cuota han generado una disminución en esta categoría.

El estancamiento salarial y la precarización laboral han profundizado la desigualdad, afectando especialmente a los sectores más vulnerables. La CGT, en respuesta, convocó a un tercer paro general para el 8 de abril, exigiendo medidas concretas para revertir esta situación.

¿Por qué no se siente la recuperación?

A pesar de los datos oficiales que muestran un leve repunte en los salarios, la percepción generalizada es que «el dinero no alcanza». Esto se debe, en parte, a que el INDEC utiliza una canasta de consumo desactualizada (2004/2005) para medir la inflación, lo que no refleja la estructura de gasto actual de los hogares. Además, el aumento en los costos de servicios esenciales ha absorbido gran parte de los ingresos, dejando menos margen para el consumo masivo.

Puntos clave:

  • Brecha salarial: Los ingresos deberían aumentar $1.433.608 para recuperar el poder adquisitivo perdido en 14 meses.
  • Consumo en crisis: Las ventas en supermercados cayeron un 17% en 2024, con un 34% de las compras realizadas bajo promoción.
  • Empleo en declive: Se perdieron 169.859 empleos registrados desde la asunción de Milei, afectando tanto al sector público como al privado.
  • Percepción económica: La inflación y el aumento en servicios esenciales han reducido la capacidad de consumo, a pesar de los ajustes salariales.
  • La inflación mensual: En febrero de 2025 la inflación fue del 2,4%, con una tasa interanual del 66,9%.
  • Los salarios: Los sueldos aumentaron un 2,6% en enero de 2025, pero aún requieren un incremento de $1.433.608 para recuperar su poder adquisitivo.
  • Se proyecta una inflación del 23,3% y un crecimiento del PIB del 4,8% para 2025.

Consumo

La confianza del consumidor cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos

El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella subió 2,4% en septiembre y llegó a 41,18 puntos, pero el dato promedio esconde una fractura que el relato oficial prefiere ignorar: en la Ciudad de Buenos Aires cayó 6,78% mensual, y entre los hogares de ingresos altos retrocedió 4,07%. La mejora la traccionaron el Interior del país y, paradójicamente, los sectores de menores ingresos, que aún no sienten haber recuperado lo perdido.

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El Argentino Diario-Góndolas-Supermercados.
El ICC de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.

Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra la desaceleración de la inflación como prueba de que el modelo funciona, el termómetro del consumo marca una temperatura que no cierra con el discurso oficial. En septiembre, la confianza del consumidor subió en el promedio nacional, pero cayó en la Ciudad de Buenos Aires y entre los hogares de mayores ingresos, que son los sectores que deberían haber sido los primeros beneficiados por el ajuste fiscal y la estabilización cambiaria.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 41,18 puntos en septiembre de 2026, con una suba mensual de 2,37% respecto de agosto y un avance de 3,44% interanual. El relevamiento fue realizado entre el 1 y el 9 de septiembre sobre una muestra de 1.000 casos de población adulta de grandes centros urbanos, con un margen de error de +/-3,5%, y ejecutado por Poliarquía Consultores.

CABA y los más ricos, al margen de la recuperación

Lejos de un rebote uniforme, los datos desagregados revelan un mapa fragmentado. El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% que lo dejó como la región con mayor nivel de confianza: 46,11 puntos. El Gran Buenos Aires también avanzó, 3,33% en el mes. Pero la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró una caída de 6,78% mensual y acumula una baja interanual de 8,53%, con apenas 37,16 puntos, el registro más bajo de las tres regiones relevadas.

La fractura también es visible por nivel socioeconómico. Entre los hogares de ingresos bajos, el ICC trepó 12,33% en el mes y quedó 4,82% por encima del nivel de septiembre de 2025. Entre los hogares de ingresos altos, en cambio, retrocedió 4,07% mensual, aunque todavía se ubicó 2,24% por encima del registro de un año atrás. El resultado final invierte la lógica esperada: la confianza de los hogares de menores ingresos (41,29 puntos) superó levemente a la de los hogares de mayores ingresos (40,95 puntos).

La explicación de esa inversión está en la percepción sobre la situación personal. Entre los hogares de menores ingresos, ese componente trepó 21,73% mensual, mientras que la evaluación de la situación macroeconómica subió 13,40%. Entre los hogares de mayores ingresos, la situación macro cayó 8,89% y la disposición a comprar bienes durables e inmuebles retrocedió 7%.

La situación personal mejora, la economía no convence

Al desagregar el índice por componentes, el de Situación Personal fue el de mejor desempeño del mes, con una suba de 11,33% que lo llevó a 43,04 puntos. Los otros dos componentes, en cambio, tuvieron un comportamiento opuesto: la Situación Macroeconómica cayó 0,75% y el de Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 3,42%.

El deterioro de la percepción macroeconómica se concentró especialmente en el corto plazo: la perspectiva económica a un año cayó 3,2% mensual y quedó 6,2% por debajo de septiembre de 2025. A tres años, en cambio, la expectativa mejoró 1% mensual y avanzó 2,4% interanual. En CABA, ese deterioro fue todavía más pronunciado: la evaluación de la situación macroeconómica cayó 9,7% mensual, con un retroceso de 7,2% en las expectativas de corto plazo y de 11,2% en las de largo plazo.

Menos ganas de comprar electrodomésticos, autos y casas

La predisposición a realizar compras importantes también retrocedió. A nivel nacional, el componente de Bienes Durables e Inmuebles descendió 3,4% mensual: la disposición a comprar electrodomésticos cayó 4,4%, mientras que la correspondiente a automóviles y viviendas retrocedió 2%.

CABA volvió a mostrar el peor desempeño en este rubro: el indicador de bienes durables e inmuebles cayó 16,8% en el mes, con una baja de 21,9% en electrodomésticos y de 8% en automóviles y casas. En el Interior, en cambio, el componente general avanzó 4,7% y la predisposición a comprar autos y viviendas mejoró 7,2%.

Pese a la baja mensual, el indicador nacional de bienes durables e inmuebles se mantiene 13,68% por encima de septiembre de 2025, con un crecimiento interanual de 23,45% en el componente de automóviles y casas. Se trata, sin embargo, de una comparación con un piso muy bajo: el año pasado, la caída del consumo había sido de una magnitud que dificulta cualquier lectura lineal de la recuperación.

Lejos del pico de enero de 2025

Más allá del rebote puntual de septiembre, el informe de la Universidad Di Tella deja en claro que la confianza del consumidor está lejos de los niveles que el propio ciclo de Milei alcanzó en su mejor momento. El pico del ICC durante la gestión libertaria se registró en enero de 2025, cuando llegó a 47,38 puntos. Desde entonces, el índice acumula una caída de 13,09%.

La comparación con el piso de enero de 2024, cuando el índice había tocado 35,60 puntos en medio del shock devaluatorio y los primeros megadecretos, muestra una recuperación de 15,67%. Pero ese dato debe leerse con cuidado: el propio piso de 2024 era el resultado de la crisis que el gobierno de Milei generó con sus primeras medidas, por lo que la comparación no es un indicador de bienestar, sino de rebote desde el fondo del pozo.

Las Expectativas Futuras subieron 3,80% en septiembre, mientras que las Condiciones Presentes avanzaron apenas 0,33%. En la comparación interanual, las condiciones presentes están 9,42% por encima de septiembre de 2025, mientras que las expectativas futuras retrocedieron 0,24%. El cuadro que emerge es el de una sociedad que percibe cierta mejora en su situación inmediata pero mantiene serias dudas sobre el rumbo económico del país a corto y mediano plazo, en particular en los sectores que siguieron de cerca los números del ajuste y sus consecuencias.

Lo que tenés que saber

  • subió 2,37% en septiembre de 2026 y se ubicó en 41,18 puntos, pero cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.
  • El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% y el registro más alto: 46,11 puntos.
  • Los hogares de menores ingresos traccionaron la mejora con un alza de 12,33% mensual, y su nivel de confianza superó por primera vez al de los hogares de mayores ingresos.
  • La percepción sobre la situación macroeconómica a un año cayó 3,2% y se ubica 6,2% por debajo de septiembre de 2025.
  • El índice acumula una caída de 13,09% desde el pico de enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos bajo el actual gobierno.
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