Consumo
La economía de Milei en caída libre: todos los indicadores apuntan a la recesión
La industria cayó 5% y la construcción 4,6% solo en julio. Consultoras, universidades y el propio Banco Central coinciden en que el segundo trimestre cerró en rojo, y los datos de agosto profundizan la tendencia. Con la obra pública paralizada, los salarios por el piso y más de 434 mil puestos de trabajo destruidos en menos de tres años, el gobierno no activa ninguno de los motores que podrían revertir el ciclo.
En julio, la industria manufacturera retrocedió 5% respecto del mes anterior y la construcción cayó 4,6%, según datos oficiales del INDEC. Incluso la minería, uno de los sectores que el gobierno libertario exhibe como estandarte de su modelo, acusó una baja de 0,9% en el mes. Tres pilares del relato oficial tambalean al mismo tiempo y los indicadores de agosto no muestran ningún signo de reversión.
El Ministerio de Economía conducido por Luis Caputo todavía no publicó el dato oficial del PIB del segundo trimestre, que se conocerá este jueves, pero el diagnóstico anticipado ya tiene consenso. La Universidad de San Andrés calculó que entre abril y junio el producto bruto cayó 0,89%. La agencia Bloomberg reunió estimaciones de cinco consultoras de primer nivel, todas en un rango de entre 0,5% y 1% de caída desestacionalizada. La encuesta de expectativas del Banco Central (REM) refleja el mismo giro: los analistas que en junio proyectaban una suba trimestral del 0,6% revisaron sus números a fin de agosto y ahora pronostican una caída de 0,9%.
El «pedo de buzo» que nunca llegó
Desde el inicio de la gestión, el presidente Javier Milei ensayó distintas metáforas para justificar el deterioro del nivel de actividad. Primero fue el rebote en «V», luego la teoría de las «dos velocidades» para los sectores rezagados, después la «economía K» de sectores que suben y sectores que caen. Ninguno de esos marcos conceptuales logró ocultar lo que los números van confirmando: el conjunto de la economía dejó de crecer y ahora retrocede.
Lo que distingue este ciclo de episodios recesivos anteriores es que ocurre en un contexto de balanza energética superavitaria, tipo de cambio relativamente controlado y reservas netas del Banco Central ya en terreno positivo. La recesión, de confirmarse, no sería el resultado de una crisis de divisas ni de un salto cambiario desordenado, sino la consecuencia directa del propio modelo: un ajuste fiscal que comprimió la demanda interna sin que los sectores exportadores tengan la capacidad de compensar esa caída con derrame hacia el resto de la economía.
Agosto tampoco da respiro
Los indicadores de alta frecuencia correspondientes al tercer trimestre no muestran ninguna inflexión. La consultora Equilibra proyectó una baja global de 0,5% en julio, y el Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEC) advirtió una caída de 0,6% en el mismo período. En el sector no primario, el retroceso fue de 1% según esa misma medición, un dato que ilustra con precisión la economía partida en dos: los sectores de gas, petróleo y minería crecen por encima del promedio, pero sin arrastrar al resto.
El Grupo Construya, integrado por empresas líderes en materiales e insumos para la construcción, informó que en agosto sus socios vendieron 3,46% menos que el mes anterior. La Universidad Torcuato Di Tella, a través de una serie de indicadores compuestos que combinan variables financieras con estadísticas privadas y datos fiscales y monetarios, estimó que «la probabilidad de salir de la fase expansiva en los próximos meses se ubica en 81%».
«Estamos con las mismas herramientas a casi tres años»
El economista Emmanuel Álvarez Agis fue uno de los primeros en pronunciar la palabra que el gobierno evita. En declaraciones al programa Buenas Tardes China, el ex viceministro de Economía señaló que «la doble caída de la industria y de la construcción es compatible con una economía que está entrando en una recesión». Álvarez Agis vinculó el fenómeno al agotamiento de un modelo antiinflacionario que se basó casi exclusivamente en el ancla fiscal, sin ofrecer alternativas de impulso a la demanda interna.
«Ahí tenés la pintura de este momento. Es una inflación a la que le cuesta bajar y una economía que sigue cayendo, a casi tres años del cambio del régimen macroeconómico», afirmó Álvarez Agis, quien recordó el rescate del FMI en 2025 y la posterior intervención directa del Tesoro de los Estados Unidos. Su conclusión fue contundente: el programa económico ya dio todo lo que podía dar y el gobierno sigue operando con las mismas herramientas en septiembre de 2026.
Los motores apagados
El cuadro de situación es coherente: la obra pública sigue paralizada; la inversión privada no despega pese al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), cuyos proyectos tardarán años en materializarse; las paritarias quedaron pisadas; y los salarios registrados perdieron otro 2,8% en los últimos 12 meses, según la Secretaría de Trabajo. Desde noviembre de 2023 cerraron 31.342 empresas y se destruyeron 434.126 puestos de trabajo en 31 meses, de acuerdo a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
En ese contexto, el consumo privado tampoco puede actuar como motor de reactivación. La caída del salario real acumulada desde el inicio de la gestión Milei redujo el poder adquisitivo de los trabajadores a niveles que no permiten sostener el nivel de gasto. Las frases presidenciales del tipo «crecimiento con o sin dinero» o «se vienen los mejores 18 meses de la historia» quedaron varadas en el largo repositorio de promesas económicas incumplidas que los argentinos acumulan desde hace décadas.
El presupuesto como nuevo escenario de ficción
El telón de fondo presupuestario agrega otro elemento de preocupación. El presupuesto 2026 proyectó una inflación del 10,1% anual y un dólar de $1.423 en diciembre; a agosto, la inflación acumulada ya trepó al 21,3% y el tipo de cambio rondaba los $1.530. Este martes el gobierno debe presentar el proyecto de ley de presupuesto 2027, aunque hasta el momento las fuentes oficiales no informaron los supuestos macroeconómicos centrales del texto. Lo que sí trascendió: habrá una cláusula de «apagado» automático si el gasto supera las partidas previstas, y algunas obras públicas para provincias aliadas al gobierno.
Lo que tenés que saber
- La industria cayó 5% y la construcción 4,6% en julio, según el INDEC; la minería también bajó 0,9% en el mes.
- Cinco consultoras de la City y el Banco Central coinciden en que el PIB del segundo trimestre retrocedió entre 0,5% y 1%.
- Desde noviembre de 2023, cerraron 31.342 empresas y se perdieron 434.126 puestos de trabajo registrado.
- Los salarios registrados perdieron 2,8% en los últimos 12 meses y el consumo privado no puede actuar como motor de recuperación.
- La Universidad Torcuato Di Tella estima en 81% la probabilidad de que la economía abandone su fase expansiva en los próximos meses.
Consumo
Consumo en caída: los hogares no se recuperan y el crédito se achica
El Indicador de Consumo de la CAC marcó una baja del 0,8% interanual en septiembre y el nivel general sigue 2% por debajo del máximo de principios de 2025. Mientras la inflación volvió a acelerar al 1,9%, el crédito a los hogares también retrocede y deja al consumo sin motores.
Los hogares argentinos consumieron menos en septiembre y el consumo sigue atrapado en niveles bajos desde fines de 2024. El gasto en bienes y servicios finales cayó 0,8% en la comparación interanual y se mantuvo estable frente a agosto.
Los datos surgen del Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la entidad empresarial que preside Mario Grinman. Según el informe, septiembre quedó un 2% por debajo del máximo alcanzado a principios de 2025.
Una serie que oscila pero no despega
La CAC explicó que la serie desestacionalizada continúa oscilando alrededor de una media similar desde fines de 2024, un nivel que todavía es bajo en términos de la historia reciente. No hubo rebote ni recuperación sostenida en casi dos años.
Los bienes de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés) mostraron un deterioro más marcado: cayeron 1,2% interanual frente a septiembre de 2025. En la comparación mensual el índice retrocedió 1%, en una dinámica oscilante pero con tendencia decreciente durante el año.
Desde la Cámara remarcaron que la continuidad de la baja de la inflación es fundamental para recomponer los ingresos reales y volver a impulsar la capacidad de consumo. Sin embargo, el último dato de inflación mostró una nueva aceleración al 1,9%, lo que mantiene los precios en la órbita del 2% mensual.
Qué pasó con los rubros
De acuerdo con la CAC, los rubros tuvieron comportamientos mixtos, con alzas y bajas, aunque la mayoría terminó en terreno negativo:
- Transporte y vehículos: cayó 5,5% interanual y restó 0,8 puntos porcentuales al índice general. La Cámara atribuyó el desempeño al retroceso del patentamiento de automóviles, que el crecimiento de las motos no logra compensar.
- Recreación y cultura: bajó 3,4% interanual, con una contribución negativa de 0,2 puntos porcentuales.
- Indumentaria y calzado: retrocedió 1,5% interanual, con un aporte negativo de 0,1 puntos porcentuales.
- Resto de los rubros: cayó 1,1% interanual y restó 0,6 puntos porcentuales.
- Vivienda, alquileres y servicios públicos: subió 5,2% interanual y aportó 0,9 puntos porcentuales. La CAC explicó que buena parte de ese resultado se debe al crecimiento de la demanda eléctrica.
El único rubro que empujó hacia arriba fue el que reúne los gastos fijos del hogar, mientras que los consumos asociados a la movilidad, el ocio y la vestimenta continuaron a la baja.
El crédito, otro freno para el consumo
La CAC mantuvo su advertencia sobre el financiamiento a las familias. El crédito a los hogares creció de manera significativa entre 2024 y 2025, pero en 2026 el comportamiento cambió: las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios entraron en un «leve pero constante retroceso», con varios meses consecutivos de caída tras el estancamiento de fines del año pasado.
A contramano se ubica el crédito hipotecario, que continúa en ascenso aunque de forma atenuada, con el nuevo impulso que busca darle el Gobierno mediante la utilización de fondos de la ANSES.
Para la Cámara, la continuidad de la desaceleración de la inflación podría hacer crecer nuevamente el ingreso disponible de los hogares y darle un empuje al consumo, sobre todo al masivo. Pero sostuvo que el regreso del crédito generalizado es una condición necesaria para reactivar la venta de vehículos y electrodomésticos, y que en esas dos variables se encuentra la clave para un consumo que vuelva a crecer de manera sostenible.
Lo que tenés que saber:
- El Indicador de Consumo de la CAC cayó 0,8% interanual en septiembre y se mantuvo estable frente a agosto.
- Septiembre quedó 2% por debajo del máximo de principios de 2025 y la serie oscila en niveles bajos desde fines de 2024.
- Los bienes de consumo masivo retrocedieron 1,2% interanual y 1% mensual.
- Transporte y vehículos (-5,5%) y recreación y cultura (-3,4%) lideraron las bajas; vivienda y servicios públicos subió 5,2%.
- Las tarjetas y los préstamos personales y prendarios retroceden en 2026; solo el crédito hipotecario continúa en alza, de forma atenuada.
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