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Producción

Amargo despertar: ¿Quién gana y quién pierde con la “libertad” del mercado yerbatero?

La crisis oculta detrás de tu paquete de yerba. La desregulación dispara precios y perjudica a consumidores y productores.

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El sector yerbatero argentino atraviesa una crisis sin precedentes tras la desregulación del mercado. Con un aumento del 35,3% en el precio de la yerba mate en solo dos meses, superando la inflación de alimentos, el impacto se siente en toda la cadena productiva, especialmente en los pequeños productores y consumidores.

Desregulación y aumento de precios

Desde abril de 2024, cuando se liberaron los precios, el costo de un paquete de yerba mate de un kilo pasó de $3.400 a $4.700 a finales de junio. Este aumento del 35,3% superó ampliamente la inflación de alimentos del período, que fue del 14,4%, según un informe elaborado por la UADE.

El fin del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)

Hasta marzo de 2024, el INYM era el encargado de fijar los valores de referencia en el sector. Su desaparición dejó a los productores sin garantías de cubrir sus gastos y obtener un margen de ganancia, lo que resultó en un aumento de precios en toda la cadena productiva.

Impacto de la apertura de importaciones

A pesar de la apertura de importaciones de yerba mate desde Uruguay y Paraguay en marzo, el informe de la UADE señala que «los paquetes de yerba traídos desde el exterior tienen precios superiores o similares a los nacionales», por lo que no logró el efecto esperado de reducir los precios.

Crisis para los pequeños productores

En los últimos seis meses, el precio de la hoja verde que recibe el productor minifundista se derrumbó de $370 en diciembre de 2023 a cerca de $280 en la actualidad, con plazos de pago extendidos. Esto representa una pérdida del 60% en términos reales para el productor yerbatero.

Un mercado oligopsónico

El mercado primario de yerba mate en Argentina no es competitivo, sino que se asemeja a un mercado oligopsónico. Con más de 13.000 productores minifundistas frente a solo 130 industrias molineras y 6 o 7 grandes cadenas de supermercados, la desregulación ha acentuado la desigualdad económica en el sector.

Llamado a la regulación

Expertos del sector llaman a la reinstauración de un organismo regulador como el INYM para equilibrar las fuerzas del mercado y proteger a los productores más vulnerables. Además, se destacan iniciativas provinciales como la línea de créditos anunciada por el Gobernador Passalacqua en Misiones para sostener el precio para el pequeño productor.

Puntos clave de la crisis yerbatera:

  • El precio de la yerba mate aumentó un 35,3% en dos meses, superando la inflación de alimentos.
  • La desregulación del sector perjudicó principalmente a pequeños productores y consumidores.
  • El precio que reciben los productores por la hoja verde cayó un 60% en términos reales.
  • La apertura de importaciones no logró reducir los precios como se esperaba.
  • Expertos llaman a la reinstauración de un organismo regulador para equilibrar el mercado.

Economía 💲

Crisis automotriz: cayó 30,1% interanual en febrero y acumuló 7 meses de baja

Stellantis, la empresa del segundo auto más vendido vuelve a frenar la producción.

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La postal se repite. La planta de Stellantis Argentina en El Palomar volverá a detener su actividad durante casi un mes entre mayo y junio. La empresa lo presenta como una “adaptación al contexto de mercado interno y de exportación”. En los hechos, es otro síntoma del enfriamiento industrial.

No es un episodio aislado. La misma fábrica ya había frenado en diciembre de 2025 y entre febrero y marzo de este año. Ahora el esquema se profundiza: habrá dos tramos de suspensión, del 25 de mayo al 7 de junio y luego entre el 13 y el 26 de julio.

Menos turnos, retiros y producción en baja

La decisión llega después de una secuencia conocida: reducción de turnos, apertura de retiros voluntarios y ajuste de la producción. En la planta bonaerense se fabrican modelos clave como el Peugeot 208, uno de los autos más vendidos del país, además de los utilitarios y otros vehículos de las marcas del grupo.

El argumento empresarial vuelve a ser el mismo: caída de la demanda y dificultades en el frente externo. Pero los datos del sector confirman que el problema es más amplio.

Una industria en retroceso

Según la Asociación de Fabricantes de Automotores, la producción automotriz cayó 30,1% interanual en febrero y acumuló siete meses consecutivos de retracción.

El número no se explica solo por paradas técnicas o estacionales:

  • menor demanda interna,
  • mayor apertura a importaciones,
  • y un mercado externo que no termina de traccionar.

El resultado es una industria que ajusta por el lado de la producción… y del trabajo.

El costo del “ajuste productivo”

En el último parate, los trabajadores percibieron el 70% del salario, en el marco de acuerdos con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Es decir, la “adaptación al mercado” se traduce en ingresos recortados.

Un termómetro de la economía real

El sector automotriz suele funcionar como un termómetro de la economía. Cuando frena, no es solo un problema de las terminales: impacta en autopartistas, logística, concesionarios y empleo indirecto.

El nuevo parate en El Palomar deja una señal clara: más allá de los discursos sobre “normalización”, la industria sigue lejos de recuperar ritmo. Y en ese escenario, los ajustes ya no son excepcionales. Empiezan a volverse regla.

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