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Producción

Nicolás Pino le respondió a Milei: “El campo no liquida, eso lo hacen los exportadores”

Negó que haya una retención especulativa por parte del campo: “El ritmo de entrega de cereal es incluso superior al del año pasado”.

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El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, respondió con firmeza a las declaraciones de Javier Milei, quien había instado al sector agropecuario a “liquidar antes de junio” para fortalecer las reservas del Banco Central.

En medio de la creciente presión por conseguir dólares, el ruralista aclaró: “El campo no liquida; liquidan los exportadores, y el Presidente lo sabe bien”.

El Gobierno exige dólares, el agro se defiende

Pino desarmó el argumento presidencial con datos y precisiones técnicas:

Nosotros producimos, sembramos, cosechamos. Quien liquida es el exportador”, afirmó. Explicó que los productores deben vender para cubrir costos, financiar insumos y afrontar la próxima campaña: “Todo eso necesita dinero, y lo sacamos de nuestro producido”.

Negó que haya una retención especulativa por parte del campo: “El ritmo de entrega de cereal es incluso superior al del año pasado”, aseguró.

Presión oficial y errores de diagnóstico

Las declaraciones del mandatario, en las que pidió al sector agropecuario que acelere la liquidación de divisas “si no quieren que vuelva a subir la alícuota de retenciones”, exponen una lectura errónea del funcionamiento de la cadena exportadora y trasladan la responsabilidad al eslabón productivo.

Pino fue categórico: “El Presidente conoce perfectamente esto que decimos: el campo no liquida”. En otras palabras, la amenaza presidencial se dirige a un actor equivocado, mientras la política cambiaria y la presión impositiva siguen siendo responsabilidad exclusiva del Poder Ejecutivo.

Una economía que depende del agro, pero lo hostiga

El nuevo cruce entre el oficialismo y el campo ocurre en un contexto de reservas al límite, caída de la recaudación, y sin señales claras sobre una posible baja de retenciones, promesa que Milei aún no cumplió.

Paradójicamente, el Presidente recurre al agro como fuente de divisas, mientras mantiene impuestos distorsivos que el propio liberalismo considera nocivos.

Además, el sector enfrenta una fuerte incertidumbre por la política monetaria, el tipo de cambio y el estancamiento del consumo interno, lo que pone en duda la sostenibilidad del modelo exportador que promueve el Gobierno.

Economía 💲

Crisis automotriz: cayó 30,1% interanual en febrero y acumuló 7 meses de baja

Stellantis, la empresa del segundo auto más vendido vuelve a frenar la producción.

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La postal se repite. La planta de Stellantis Argentina en El Palomar volverá a detener su actividad durante casi un mes entre mayo y junio. La empresa lo presenta como una “adaptación al contexto de mercado interno y de exportación”. En los hechos, es otro síntoma del enfriamiento industrial.

No es un episodio aislado. La misma fábrica ya había frenado en diciembre de 2025 y entre febrero y marzo de este año. Ahora el esquema se profundiza: habrá dos tramos de suspensión, del 25 de mayo al 7 de junio y luego entre el 13 y el 26 de julio.

Menos turnos, retiros y producción en baja

La decisión llega después de una secuencia conocida: reducción de turnos, apertura de retiros voluntarios y ajuste de la producción. En la planta bonaerense se fabrican modelos clave como el Peugeot 208, uno de los autos más vendidos del país, además de los utilitarios y otros vehículos de las marcas del grupo.

El argumento empresarial vuelve a ser el mismo: caída de la demanda y dificultades en el frente externo. Pero los datos del sector confirman que el problema es más amplio.

Una industria en retroceso

Según la Asociación de Fabricantes de Automotores, la producción automotriz cayó 30,1% interanual en febrero y acumuló siete meses consecutivos de retracción.

El número no se explica solo por paradas técnicas o estacionales:

  • menor demanda interna,
  • mayor apertura a importaciones,
  • y un mercado externo que no termina de traccionar.

El resultado es una industria que ajusta por el lado de la producción… y del trabajo.

El costo del “ajuste productivo”

En el último parate, los trabajadores percibieron el 70% del salario, en el marco de acuerdos con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Es decir, la “adaptación al mercado” se traduce en ingresos recortados.

Un termómetro de la economía real

El sector automotriz suele funcionar como un termómetro de la economía. Cuando frena, no es solo un problema de las terminales: impacta en autopartistas, logística, concesionarios y empleo indirecto.

El nuevo parate en El Palomar deja una señal clara: más allá de los discursos sobre “normalización”, la industria sigue lejos de recuperar ritmo. Y en ese escenario, los ajustes ya no son excepcionales. Empiezan a volverse regla.

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