Producción
Crisis en la industria: ni la empresa del presidente de la UIA pagó el aguinaldo completo
La demora o el fraccionamiento del sueldo anual complementario se extiende en el sector privado. Cerámica Alberdi, IMPSA, Granja Tres Arroyos y otras firmas industriales incumplen con el pago en tiempo y forma. En algunos casos, ni siquiera abonaron los salarios de junio.
La crisis económica, el desplome del consumo y el aumento del endeudamiento privado provocaron un fuerte deterioro en la capacidad de pago de las empresas, al punto que muchas no pudieron abonar el medio aguinaldo de junio. Incluso el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, enfrenta críticas internas porque su propia compañía, Cerámica Alberdi, solo pagó una parte del sueldo anual complementario (SAC).
El caso salió a la luz luego de que la Federación de Obreros Ceramistas denunciara que la firma, con planta en Salta, pagó apenas un tercio del aguinaldo y luego se negó a completar el resto, a pesar de la intervención de la Secretaría de Trabajo. La situación generó malestar en la central fabril, donde empresarios industriales reconocen que la crisis financiera del sector es real, pero advierten que los incumplimientos sistemáticos socavan la legitimidad de sus voceros.
Un conflicto que ya venía cargado
Cerámica Alberdi ya estaba en la mira por un grave episodio ocurrido a fines de abril: el operario brasileño Regis Barcelos Fernández murió tras caer dentro de una trituradora de molienda, en la misma jornada en que Rappallini asumía la presidencia de la UIA, en reemplazo de Daniel Funes de Rioja.
El gremio Focra exigió la paralización de la planta, pero la firma se negó. Recién días después emitieron un comunicado, firmado por el director local Enrique Gatti, donde afirmaron que “la seguridad de nuestros empleados es nuestra máxima prioridad” y aseguraron cumplir “con todos los procedimientos de seguridad establecidos”.
El problema se generaliza: IMPSA, Granja Tres Arroyos y más
El caso de Alberdi no es el único. En Mendoza, la emblemática IMPSA —empresa privatizada recientemente por el gobierno de Javier Milei— también incumplió con el pago completo del aguinaldo, a pesar de haber presentado un balance con 12.800 millones de pesos de superávit para facilitar su venta.
La firma optó por fraccionar el SAC, bajo el argumento de que los fondos se destinan a proyectos de inversión. La decisión generó críticas de los trabajadores y del sindicato, que cuestionaron las prioridades de la nueva conducción.
Algo similar ocurre con Granja Tres Arroyos, empresa líder en el sector avícola, que informó a sus trabajadores que abonará el aguinaldo en dos cuotas, la última recién a fines de agosto. La compañía atribuyó el retraso a la fuerte caída del consumo de alimentos y a los costos financieros para sostener la producción.
Córdoba y Santa Fe: sueldos impagos y endeudamiento masivo
En Córdoba, la Petroquímica Río Tercero vive una situación crítica: despidió a más de 120 trabajadores y a quienes permanecen en la planta aún les debe los sueldos de junio y el aguinaldo. La empresa anunció que dejará de producir Disocianato de Tolueno (TDI), un insumo químico clave, con el argumento de que no puede competir con las importaciones asiáticas.
En Santa Fe, el panorama tampoco mejora. Más de cien empresas solicitaron créditos especiales del Banco de Santa Fe para poder cumplir con el pago del SAC. La línea, ofrecida con una tasa preferencial del 39,9% a 180 días, exhibe el alto nivel de endeudamiento del sector privado.
En la localidad de San Lorenzo, el problema se agrava con Celulosa Argentina, que arrastra una crisis prolongada. La firma no paga a sus contratistas, y eso generó un efecto cascada: la empresa de seguridad CSV confirmó que no abonará ni sueldos ni aguinaldos a 50 vigiladores, debido a que Celulosa no transfiere los fondos adeudados.
Una señal de alarma para la UIA
Los casos se multiplican y reflejan un malestar creciente en la estructura empresarial del país. La situación deja expuesta a la conducción de la UIA, que pierde autoridad para reclamar previsibilidad macroeconómica y alivio fiscal mientras sus propias empresas incumplen obligaciones básicas con sus trabajadores.
En las conversaciones internas, algunos miembros de la central fabril expresaron su malestar por el perfil público de Rappallini, y advirtieron que “no se puede hablar de competitividad si no se cumple lo más básico: pagar salarios en tiempo y forma”.
Puntos clave:
- Cerámica Alberdi, del titular de la UIA, solo pagó un tercio del aguinaldo y arrastra denuncias por condiciones laborales.
- IMPSA, recientemente privatizada, fraccionó el SAC pese a tener superávit.
- Granja Tres Arroyos abonará el aguinaldo en cuotas, la última recién en agosto.
- Petroquímica Río Tercero despidió a 120 empleados y debe sueldos y aguinaldos.
- Más de 100 empresas en Santa Fe pidieron créditos para pagar aguinaldos.
Industria
Caputo cruzó a la UIA y justificó el ajuste: “Cada uno defiende sus intereses”
El ministro de Economía salió a responder los cuestionamientos de los industriales y acusó al sector de vender productos caros y de baja calidad. El choque se da en plena crisis fabril, con 90 mil puestos de trabajo perdidos y la producción un 10% por debajo de los niveles de 2022.
El acto por el Día de la Industria ya había dejado una imagen elocuente: el gobierno de Javier Milei mandó apenas un representante de segunda línea al evento de la Unión Industrial Argentina. Sin ministros, sin señales. Pero la respuesta llegó igual, solo que desde otro escenario.
Luis Caputo eligió el foro de la Fundación Libertad y Progreso para contestarle a la UIA. Y no fue con guantes. El ministro de Economía acusó directamente a los industriales de producir bienes de menor calidad y venderlos a precios dos, tres o cuatro veces más caros que en el mundo. «Que los argentinos paguen bienes de menor calidad dos, tres o cuatro veces más me parece injusto», dijo Caputo, y remató: «Cada uno defiende sus intereses; a mí me toca defender el de los argentinos».
El blanco de sus críticas fue el vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien había sostenido en el acto del mediodía que en el Gobierno «no saben lo que es una fábrica». Caputo no lo nombró, pero calificó esa declaración de poco «decorosa».
Dos velocidades: una metáfora que deja a la industria en el banco
Recién llegado de Washington, donde se reunió con el secretario del Tesoro norteamericano Scott Bessent, el ministro defendió la llamada «economía en dos velocidades» con una comparación futbolera. Dijo que los sectores exportadores son como Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández sentados en el banco, mientras que la industria orientada al mercado interno habría ocupado ese lugar de privilegio durante décadas a costa de los consumidores.
«El crecimiento va a venir por las exportaciones», afirmó Caputo, y sostuvo que la reasignación de recursos que impactó en la economía era inevitable. Para el ministro, no está mal que haya sectores que crezcan a distintas velocidades; lo que está mal, según él, es «que se le dé una connotación negativa».
El problema es que esa «connotación negativa» tiene nombre y número. El presidente de la UIA, Martín Rapallini, había presentado unas horas antes un diagnóstico concreto: la producción industrial está un 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores que acumulan caídas de hasta el 30%, y se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados en la industria desde agosto de 2023. No es una narrativa, son trabajadores sin empleo.
Un proyecto de rutas y pocas respuestas para la fábrica
Como cierre de su presentación, Caputo anunció que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos. Una medida orientada, una vez más, a la logística de exportación antes que a la demanda interna.
Lo que no hubo fue ninguna respuesta al reclamo central que la UIA puso sobre la mesa: el «puente» que el sector productivo necesita para no hundirse durante el ajuste. Crédito productivo, política cambiaria que no asfixie las fábricas, protección arancelaria selectiva, sostenimiento del consumo. Nada de eso apareció en el discurso del ministro.
Caputo dijo entender «perfectamente las frustraciones que todo cambio genera». Pero comprender una frustración no es lo mismo que tener una política industrial. Y por ahora, la segunda brilla por su ausencia.
Puntos clave
- El ministro Caputo acusó a la industria nacional de vender bienes de menor calidad a precios dos, tres o cuatro veces superiores a los internacionales.
- Caputo calificó de poco «decorosa» la declaración del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien afirmó que el Gobierno «no saben lo que es una fábrica».
- El ministro defendió la «economía en dos velocidades» y sostuvo que el crecimiento vendrá por las exportaciones.
- La UIA informó que la producción industrial está un 10% por debajo de 2022 y que se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados desde agosto de 2023.
- El Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos.
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