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Consumo

Milei lo hizo: venta de autos cerró 2024 con una caída del 7,9%

Comparado con noviembre, diciembre mostró una baja del 40,3%.

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La Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informó que el año 2024 finalizó con una baja del 7,9% en los patentamientos, alcanzando un total de 414.041 unidades. Sin embargo, diciembre cerró con un incremento interanual del 16,3%, convirtiéndose en el mejor diciembre de los últimos seis años.

Repunte en diciembre y caída mensual

En diciembre, se registraron 21.602 unidades patentadas , una suba significativa frente a las 18.573 unidades del mismo mes en 2023. Este crecimiento destacó como una excepción dentro de un año marcado por dificultades.

A pesar del dato positivo, el mercado mostró un descenso mensual comparado con noviembre de 2024, cuando se inscribieron 36.212 vehículos , marcando una caída del 40,3%.

Un año complejo con señales de recuperación

El presidente de ACARA, Sebastián Beato, destacó los desafíos enfrentados por el sector en 2024: «El primer semestre fue muy flojo, con niveles de actividad que agitaban los fantasmas de los peores años». Sin embargo, señaló que la segunda mitad del año mostró una recuperación talentosa, cerrando con cifras que «invitan a ilusionarnos en una recuperación con crecimiento para 2025».

Beato atribuyó el incremento en diciembre a un «arrastre de patentamientos que no pudieron ser inscriptos en noviembre» y destacó la necesidad de aprovechar esta inercia positiva: «Es el momento de trabajar junto a las fábricas, el gremio y el estado para potenciar un mercado que puede beneficiarse de una macroeconomía que muestra signos concretos de recuperación».

Desafíos y proyecciones para 2025

El sector automotor sigue enfrentando desafíos vinculados a la inflación y las restricciones económicas, pero las señales de mejora en la actividad durante la segunda mitad del año ofrecen perspectivas más optimistas para el próximo período.

Consumo

Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa

Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.

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En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.

Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.

La lista de precios, producto por producto

En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:

Filete de merluza: $13.900 el kilo

Filete de lisa: $13.900 el kilo

Pollo de mar: $11.800 el kilo

Pejerrey: $10.900 el kilo

Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo

Paella de mariscos: $40.000 el kilo

Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900

El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.

No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio

Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.

“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.

En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:

“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.

Tradición religiosa vs. crisis económica

El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.

Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados

Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.

Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo

Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.

Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.

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