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Consumo

Las verduras lideran la inflación de alimentos en julio con un alza del 6,7%

El aumento superó al registrado en junio, que fue del 3,1%. Ese mes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 4,6%, acumulando un 271,5% interanual.

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Durante el mes de julio, los precios de los alimentos experimentaron un incremento del 3,9%, impulsados principalmente por el alza en las verduras, según un informe de la consultora LCG.

Este aumento superó al registrado en junio, que fue del 3,1%, y también representó una aceleración respecto al mismo mes del año pasado, donde la variación fue del 3,1%.

Verduras y Pan: Los Productos con Mayor Aumento

Las heladas que afectaron al cordón frutihortícola bonaerense provocaron una subida del 6,7% en los precios de las verduras, convirtiéndolas en el producto con mayor alza en las últimas cuatro semanas.

El pan también registró un aumento significativo del 5,2%. LCG detalló que «las categorías que más aportaron a la escalada de precios mensual fueron la de lácteos, panificados y carnes, explicando un 64% del índice total».

Cuánto subió cada alimento

A continuación, se presentan las variaciones de precios en las categorías de productos relevadas por LCG durante julio:

  • Verduras: 6,7%
  • Pan, cereales y pastas: 5,2%
  • Lácteos y huevos: 4,1%
  • Condimentos y otros productos alimenticios: 3,7%
  • Bebidas e infusiones: 3,5%
  • Carnes: 3,5%
  • Comidas listas para llevar: 2,6%
  • Aceites: 1,4%
  • Frutas: 1%
  • Azúcar: 0,1%

Perspectivas y Comparación con Datos Oficiales

El índice mensual de la categoría se ubicó en 3,9%, complicando las previsiones de mantener la inflación por debajo del 4% en julio, según las estimaciones de consultoras privadas.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revelará el dato oficial el 14 de agosto.

En junio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 4,6%, acumulando un 271,5% en los últimos 12 meses, con una variación mensual en alimentos del 3%.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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