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Consumo

¿Cuáles son los electrodomésticos que más gastan?

El Indec relevó el uso hogareño de la energía según la antigüedad, eficiencia y regiones.

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El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) relevó cuáles son los electrodomésticos que explican el mayor consumo de gas y electricidad de los hogares argentinos, identificando características como la antigüedad y la clase de eficiencia, así como su distribución por regiones e ingresos.

Los artefactos con mayor consumo son los destinados a la cocción y conservación de alimentos, calefacción y refrigeración, lavarropas, equipos de comunicación y entretenimiento, iluminación, entre otros.

El trabajo sobre el Uso Hogareño de la Energía es un relevamiento considerado clave para efectuar el balance de energía útil (BEU), que permitirá conocer los patrones de consumo de los argentinos para el diseño de políticas energéticas.

El informe dado a conocer este lunes es resultado de un apartado que se sumó en la edición 2017-2018 de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) que permitió incorporar un módulo especial, de cobertura nacional, dedicado al uso hogareño de la energía.

Además de indagar sobre la tenencia y el uso de equipamientos del hogar, tanto electrodomésticos como gasodomésticos y equipos informáticos, incluyendo luminarias y vehículos, también se registraron datos sobre algunas características de los artefactos utilizados, como la antigüedad y la clase de eficiencia. 

Asimismo, se procuró determinar la intensidad de uso (frecuencia y cantidad de horas) y el tipo de combustible utilizado, tanto a nivel nacional como por regiones.

El informe relevó que el principal equipamiento utilizado para la cocción de alimentos lo constituyen los gasodomésticos, que en versión cocina, anafe u horno a gas representan 85,4% del total (la región Noreste NEA tiene el porcentaje más bajo: 64,0%), mientras que 17,6% utilizan cocina, anafe u horno eléctricos. 

El uso de los artefactos a gas no presenta diferencias importantes por niveles de ingresos, en cambio, en los artefactos eléctricos, se observa que, a mayor nivel, mayor uso: en los quintiles 1 y 2 registra valores cercanos a 14,0% y en el quintil 5 asciende a 24,4% de los hogares.

Para la conservación de alimentos, 88,5% de los hogares utiliza heladeras con freezer y 12,0%, sin freezer, pero el 42,0% de las primeras posee una antigüedad de entre 5 y 10 años, mientras que 27,7% tiene menos de 5 años, y las situaciones regionales no presentan diferencias significativas. 

De acuerdo con el nivel de ingreso de los hogares, 82,2% de los que se encuentran en el primer quintil utilizan heladeras con freezer, mientras que este porcentaje se incrementa en 11,8 puntos porcentuales (p.p.) en los del quinto quintil.

El uso de algún tipo de equipamiento para la refrigeración del ambiente alcanza el 84,8% de los hogares, dentro de los cuales el menor porcentaje lo tiene Patagonia (34,6%); en el resto de las regiones supera el 75,0%, y llega casi al 92,0% en el Gran Buenos Aires (GBA). 

El uso de aire acondicionado en general (sin tener en cuenta el tipo de artefacto, split o tipo ventana), alcanza el 47,1% de los hogares, y en los de menores ingresos (quintil 1), el uso de split es de 18,5%, y en los de mayor poder adquisitivo alcanza al 61,7%.

El 77,9% de los hogares usa equipamiento para calefaccionar la vivienda, de los cuales el 40,9% declaró utilizar estufas a gas y 25,6%, estufas eléctricas. 

Patagonia, la región de menores temperaturas, presenta un uso casi excluyente de estufas a gas, 79,6% y sólo 5,2% son eléctricas. 

En los hogares del primer quintil, 60,3% emplea al menos un artefacto para calefaccionar; dicho porcentaje alcanza al 89,9% en los pertenecientes al quintil de mayores ingresos; y el uso de estufas a gas aumenta sostenidamente con el nivel de ingreso del hogar: en el quintil menor alcanza al 19,1% y se incrementa hasta superar el 50% en los hogares de quintiles 4 y 5.

En relación con la producción de agua caliente sanitaria, 35,0% de los hogares del país utiliza termotanque a gas y 24,0% calefón a gas, mientras que la proporción de quienes emplean artefactos eléctricos alcanza al 10,7% para termotanques y al 15,4% para calefones. 

Entre las regiones, el uso de calefón a gas alcanza el porcentaje más alto en los hogares de las regiones Cuyo, con el 34,9%, y luego Noroeste (NOA), con el 31,1%, mientras que desciende entre aquellos que residen en la Patagonia (12,4%). 

El calefón eléctrico presenta el valor más alto en el NEA (26,8%), mientras que las regiones que menos lo utilizan son GBA y Cuyo, con valores cercanos al 11,0% de los hogares. 

El 96% de los hogares del país declaró tener al menos un televisor, alcanzando porcentajes superiores al 92,4% en todas las regiones.

Si bien la diferencia por niveles de ingreso es baja, cobra relevancia según las características de los aparatos: aquellos con tecnología LED/ LCD están presentes en 61,2% de los hogares pertenecientes al primer quintil, y sus valores se incrementan progresivamente hasta alcanzar al 89,4% en los del quinto quintil.

En cuanto al uso de artefactos de iluminación, las luces fluorescentes constituyen el tipo de luminaria predominantemente utilizada en los hogares, con el 52,3%, y la Patagonia es la región donde más se emplea (65,3%), y el GBA registra el menor valor (49,8%). 

Las lámparas de tecnología LED tienen una participación de 32,1%. La región Pampeana presenta la mayor participación (35,9%) y, en el sentido opuesto, se ubican NOA y NEA, con 20,2% y 20,9% de los hogares, respectivamente. 

Finalmente, las lámparas incandescentes y halógenas representan el 15,6% sobre el total de las luminarias utilizadas.

Mientras que en los hogares pertenecientes al primer quintil el 26,0% de las luminarias utilizadas son lámparas incandescentes y halógenas, en los hogares del quinto quintil constituyen el 13,3%. 

Por el contrario, la utilización de lámparas LED predomina en los hogares de altos ingresos, y alcanza, en el quinto quintil, el 40% de los mismos. 

Consumo

Los remedios en nuestro país triplican los precios internacionales

Un informe oficial revela que el 90% de los medicamentos de uso frecuente son más caros en Argentina que en el exterior, con un sobreprecio mediano de 3,1 a 1. Frente a India, la brecha trepa a 6,7 veces; frente a España, a 5,3 veces. Los datos surgen de un relevamiento de 17 principios activos esenciales comparados en cinco mercados internacionales.

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En nuestro país se paga, en promedio, más del triple por medicamentos de lo que abonan los ciudadanos de otros países por los mismos principios activos. Así lo revela un informe reservado que circula entre funcionariosla que analizó una canasta de 17 medicamentos de uso frecuente y comparó sus precios de venta al público en farmacias argentinas con los de Brasil, Estados Unidos, Francia, España e India. El resultado es contundente: en el 90% de las comparaciones, Argentina sale perdiendo.

Para garantizar la validez de la comparación y evitar distorsiones por diferencias en el tamaño de los envases o las concentraciones, el estudio adoptó la Dosis Diaria Definida (DDD), la unidad de medida estandarizada recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El sobreprecio mediano registrado fue de 3,1 a 1 frente al conjunto de mercados analizados.

La brecha más brutal: India y España

Las diferencias más pronunciadas se registran frente a India, donde los remedios en Argentina resultan 6,7 veces más caros. Le siguen España, con una brecha de 5,3 veces, y Francia, con 3,4 veces. Incluso frente a Estados Unidos, habitualmente identificado como un mercado de precios elevados, la brecha es de 1,8 veces, y frente a Brasil, de 1,6 veces.

Los datos ilustran con precisión el impacto sobre tres tratamientos crónicos de altísimo consumo popular, que forman parte de la canasta básica de millones de hogares argentinos.

Tres tratamientos que radiografían la crisis

La levotiroxina, utilizada para el tratamiento del hipotiroidismo, es uno de los medicamentos más prescriptos del país. En Argentina, su costo mensual asciende a US$ 19,3, frente a una mediana internacional de apenas US$ 3,1. La dosis diaria local se ubica en US$ 0,644 contra US$ 0,08 en España, US$ 0,14 en Estados Unidos y US$ 0,02 en India. La brecha frente a ese último país es de 26,2 veces.

La atorvastatina, indicada para el control del colesterol, presenta un costo mensual de US$ 43,1 en Argentina contra US$ 8 de mediana internacional. La dosis diaria local cotiza a US$ 1,437, más de cinco veces por encima de los US$ 0,267 de referencia, y más de catorce veces por encima de los US$ 0,10 que cuesta en India.

La metformina, de uso extendido para la diabetes tipo 2, tiene un costo mensual de US$ 26,1 en el país contra US$ 5,3 de mediana. La dosis diaria en farmacias argentinas se ubica en US$ 0,871, frente a US$ 0,55 en Brasil, US$ 0,28 en Estados Unidos, US$ 0,08 en España y US$ 0,07 en India.

El contexto: desregulación como respuesta oficial

Según la información oficial, el diagnóstico que surge del informe sirve de sustento a la estrategia del Gobierno nacional orientada a desregular el mercado farmacéutico, promover la importación directa por parte de las provincias e impulsar la prescripción por nombre genérico para abaratar el acceso a los tratamientos. Como experiencia concreta en ese sentido, el documento menciona la compra de medicamentos a India realizada por la provincia de Mendoza.

Sin embargo, la propuesta de desregulación genera tensiones que el informe no resuelve. La estructura de precios del mercado farmacéutico argentino combina márgenes de distribución y dispensación, patentes, poder de mercado de laboratorios concentrados y ausencia de políticas de acceso efectivas. La importación directa y la genérica son herramientas válidas, pero insuficientes si no van acompañadas de una política de medicamentos esenciales que garantice cobertura universal, advierten desde sectores del campo sanitario público.

La paradoja central que emerge del informe es que los sobreprecios más altos recaen sobre tratamientos crónicos, es decir, sobre los pacientes que más dependen del sistema y que menos pueden prescindir de su medicación. Hipotiroidismo, colesterol alto y diabetes tipo 2 son condiciones que afectan de manera desproporcionada a sectores de menores ingresos, para quienes el gasto en medicamentos representa una proporción significativa de su presupuesto mensual.

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