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Consumo

Recesión sin freno: el consumo cayó 1,9% en febrero, con un desplome de la carne vacuna del 14,7%

El índice de la Universidad de Palermo reveló una baja del 1,7% en el primer bimestre, con desplome del 14,7% en carne vacuna y caída del 3,5% en IVA. El crédito perdió dinamismo tras crecer 51,6% en 2025.

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★ El consumo privado en Argentina registró en febrero de 2026 una caída del 1,9% en comparación con el mismo mes del año anterior, según datos del Índice de Consumo Privado (ICP-UP) elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo.

Este resultado representa el tercer mes consecutivo de contracción interanual, lo que arroja una baja acumulada del 1,7% para el primer bimestre del año, evidenciando que la recesión del consumo iniciada en 2025 (cuando los mayoristas cayeron 6,8% y los supermercados apenas crecieron 2%) se profundiza en 2026.

A pesar de esta tendencia anual, el indicador presentó una suba del 1,1% en la medición mensual respecto a enero, aunque esta leve recuperación estacional no logra revertir la tendencia recesiva de fondo.

IVA, patentamientos y carne en caída

La baja en el consumo se reflejó en indicadores específicos como la recaudación del IVA, que cayó un 3,5% interanual en febrero al descontar el efecto de los precios.

Asimismo, el patentamiento de automóviles registró una disminución del 3,4% respecto al año previo, mientras que el consumo de carne vacuna en enero mostró un descenso del 14,7% interanual, exponiendo el impacto del ajuste sobre el poder adquisitivo de los sectores populares.

El dato del 14,7% de caída en el consumo de carne contrasta brutalmente con la escalada de precios en este rubro básico, que según el INDEC aumentó 3,3% en alimentos en febrero y acumula subas de entre 47,6% y 60,4% interanual según el canal de comercialización.

El crédito pierde dinamismo tras el boom de 2025

El informe de la Universidad de Palermo señala que «pese a la suba en la comparación mensual, la variación interanual mostró, por tercer mes consecutivo, una caída».

El estudio también indica una pérdida de dinamismo en el crédito, al mencionar que «en el caso de las compras con tarjetas, por ejemplo, en febrero aumentaron 5,8% interanual, y acumularon en el bimestre un alza de 8,7%, cuando durante 2025 habían crecido al 51,6%«.

Esta desaceleración abrupta del crédito evidencia que el financiamiento mediante tarjetas, que había permitido sostener artificialmente el consumo durante 2025 (cuando el 43,6% de las ventas en supermercados se realizó con tarjetas de crédito según datos del INDEC), pierde fuerza en 2026.

Carne aviar, recreación y turismo en retroceso

En otros rubros, las ventas de carne aviar bajaron un 11,5% interanual en enero, mientras que el sector de recreación y turismo mostró señales de estancamiento hacia el cierre de la medición, con caídas en el consumo en patios de comida y en la asistencia a cines.

Por el contrario, la venta de motocicletas se incrementó un 72,3% en la comparación interanual de febrero, sugiriendo que los sectores de menores ingresos recurren a este medio de transporte más económico ante la imposibilidad de acceder a automóviles.

La recesión del consumo se profundiza en 2026

El dato del 1,9% de caída interanual en febrero confirma que la recesión del consumo iniciada en 2025 se profundiza en 2026, evidenciando el fracaso del modelo económico del gobierno de Milei que apostó todo al ajuste fiscal sin considerar el impacto sobre la demanda interna.

Los datos del INDEC de diciembre 2025 ya habían mostrado que los mayoristas finalizaron el año con una caída del 6,8% anual y que los supermercados apenas crecieron 2% a precios constantes, mientras que los shoppings registraron una retracción del 2,4%.

Con el 1,7% de caída acumulada en el primer bimestre de 2026, el consumo privado ratifica la tendencia recesiva que golpea directamente a los sectores productivos, comerciales y de servicios que dependen de la demanda interna.

El impacto del ajuste sobre el poder adquisitivo

La contracción del consumo es consecuencia directa del ajuste brutal sobre salarios, jubilaciones y subsidios aplicado por el gobierno libertario durante sus primeros dos años de gestión.

Según datos oficiales, los ingresos de trabajadores y jubilados acumulan pérdidas de entre 15% y 20% en términos reales desde diciembre de 2023, mientras que la canasta básica total alcanzó $1.397.671,83 en febrero, creciendo 32,1% interanual.

El salario promedio privado de $1.798.332 quedó apenas $400.000 por encima de la línea de pobreza en febrero, evidenciando la extrema vulnerabilidad económica de millones de hogares argentinos que ya no pueden sostener niveles mínimos de consumo.

Inflación persistente y consumo en caída: el círculo vicioso del ajuste

La combinación de inflación persistente (que se mantiene en torno al 2,9% mensual desde enero) con consumo en retroceso expone el círculo vicioso del modelo económico libertario: el ajuste sobre ingresos no logra contener los precios, la inflación erosiona el poder adquisitivo, el consumo se desploma, y la recesión se profundiza sin horizonte de recuperación.

La caída del 14,7% en el consumo de carne vacuna, el retroceso del 3,5% en el IVA, la contracción del 3,4% en patentamientos y el estancamiento de recreación y turismo configuran un panorama de deterioro generalizado de la actividad económica vinculada al mercado interno.

Puntos clave:

  • El consumo privado cayó 1,9% interanual en febrero, completando tres meses consecutivos de contracción y acumulando una baja del 1,7% en el bimestre
  • El consumo de carne vacuna se desplomó 14,7% interanual en enero, mientras la recaudación de IVA cayó 3,5% y los patentamientos retrocedieron 3,4%
  • El crédito con tarjetas perdió dinamismo: creció apenas 5,8% interanual en febrero contra el 51,6% de todo 2025
  • Las ventas de carne aviar bajaron 11,5% y los sectores de recreación y turismo mostraron estancamiento y caídas
  • La recesión del consumo se profundiza tras el desplome de 6,8% en mayoristas y el magro 2% de crecimiento en supermercados durante 2025

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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