Consumo
Era Milei: la carne vacuna aumentó más de 330% desde que asumió
La carne sube mucho más rápido que la inflación y las frutas se dispararon hasta 60% en un mes.
Mientras el Gobierno celebra una inflación en baja, los alimentos básicos muestran una dinámica mucho más brutal: la carne vacuna aumentó casi 70% interanual y desde la llegada de Milei subió más de 330%.
En paralelo, frutas y verduras exhiben una volatilidad que erosiona el poder de compra incluso cuando el IPC parece estabilizarse.
La narrativa oficial insiste en que “la inflación está controlada”. Sin embargo, los datos sectoriales de diciembre de 2025 cuentan otra historia: la de una canasta alimentaria que sigue fuera de control, en particular en los productos que definen la dieta cotidiana de millones de hogares.
Dos informes técnicos, el Monitor de precios de carne bovina del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y el relevamiento de precios del Mercado Central de Buenos Aires (MCBA), revelan una radiografía inquietante del final del año: la comida no dejó de subir, incluso cuando el índice general empezó a desacelerarse.
🥩 La carne, un lujo cada vez más prohibitivo
En diciembre de 2025, los precios de los cortes de carne vacuna en mostrador aumentaron 11,2% en apenas un mes. Pero el dato más contundente es interanual: +69,9%, casi 40 puntos por encima de la inflación general (30,9%).
Desde noviembre de 2023, es decir desde el inicio del nuevo esquema económico, la carne acumuló una suba de 330,1%, mientras que el nivel general de precios creció 257,5%.
La conclusión es brutal: la carne sube mucho más rápido que la inflación.
Y no se trata de cortes premium. Los que más aumentaron fueron los clásicos del consumo popular:
Asado: +14,4%
Matambre: +13,9%
Vacío: +13,5%
Bife ancho: +12,6%
En un país donde el asado no es solo comida sino cultura, este salto significa algo más profundo: la ruptura de un piso histórico de acceso a la proteína básica.
🥬 Verduras: una baja engañosa
El informe del Mercado Central muestra que en diciembre las seis hortalizas más vendidas (tomate, papa, cebolla, lechuga, batata y zapallo) registraron una caída promedio de 8,4%. El tomate se desplomó 44,5%, la cebolla 19,5% y la lechuga quedó casi sin cambios.
Eso empuja a la baja el rubro Verduras, Tubérculos y Legumbres (VTL) del IPC, que podría haber caído 8,3% y restado 0,2 puntos al índice general.
Pero esa “mejora” es frágil y técnica:
Es estacional
No refleja una baja de costos estructural
Y a nivel interanual el segmento VTL sigue 21,7% arriba
La verdura aflojó en diciembre, pero la comida no se volvió barata.
🍎 Frutas: la otra cara del golpe inflacionario
Mientras las verduras daban un respiro, las frutas protagonizaron una verdadera estampida de precios.
En diciembre:
Promedio del segmento: +27,0%
Por producto:
Naranja: +62,7%
Limón: +45,5%
Manzana: +15,9%
Banana: +8,3%
La suba interanual del segmento fue de 65,4%.
Como las frutas pesan 1,3% dentro del IPC de Alimentos, este salto aporta +0,3 puntos al índice general, neutralizando buena parte del alivio que habían generado las verduras.
📉 Inflación en baja, comida fuera de control
Lo que muestran estos números es una paradoja que se repite desde mediados de 2024:
el IPC desacelera, pero la mesa no.
La inflación promedio puede moderarse por tarifas congeladas, dólar planchado o derrumbe del consumo, pero:
Para los hogares de ingresos fijos, el resultado es claro:
aunque el índice general baje, comer sigue siendo cada vez más caro.
🧨 La bomba social detrás del mostrador
El dato de la carne es el más político de todos.
No es un bien cualquiera: es el corazón simbólico y nutricional de la dieta argentina.
Que haya aumentado 70% en un año y 330% desde noviembre de 2023 explica mejor que cualquier discurso por qué:
cae el consumo, se multiplican los comedores, y la pobreza alimentaria se profundiza.
Mientras el Gobierno celebra curvas estadísticas, el mostrador del carnicero cuenta otra historia: la de un ajuste que no lo paga “el mercado”, sino el plato de los argentinos.
Consumo
Un año entero en rojo: el comercio pyme no encuentra el piso de la crisis
Las ventas en comercios pyme volvieron a retroceder en abril, acumulando un año entero de contracciones consecutivas. El dato, relevado por la CAME, refleja el impacto directo del ajuste tarifario y la caída del salario real sobre el bolsillo de los argentinos.
Doce meses en caída libre: el consumo minorista pyme sigue sin recuperarse
★ Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas cayeron un 3,2% interanual en abril de 2026 y acumulan un descenso del 3,5% en el primer cuatrimestre del año, según el relevamiento mensual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), al que accedió la Agencia NA.
El dato consolida una racha de 12 meses consecutivos de contracción, una serie ininterrumpida que comenzó en mayo de 2025, cuando se interrumpieron cinco meses de registros positivos. La secuencia descendente acumula, mes a mes: 2,9% en mayo, 0,5% en junio, 2% en julio, 2,6% en agosto, 4,2% en septiembre, 1,4% en octubre, 4,1% en noviembre, 5,2% en diciembre, 4,8% en enero, 5,6% en febrero, 0,6% en marzo y 3,2% en abril. En la comparación mensual desestacionalizada, el consumo cayó un 1,3% adicional respecto de marzo, sin que se observe ninguna señal de recuperación en el corto plazo.
Seis de siete sectores, en rojo
El relevamiento por rubros ratificó la tendencia con seis de los siete sectores analizados en terreno negativo. Los retrocesos más pronunciados se registraron en Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (12,3%), Perfumería (7,2%) y Ferretería, materiales eléctricos y para la construcción (4,2%). Le siguieron Textil e indumentaria (3,7%), Alimentos y bebidas (3,1%) y Calzado y marroquinería (0,5%). El único sector con variación positiva fue Farmacia, con un alza del 6,1%, lo que habla menos de una recuperación que de una demanda rígida vinculada a necesidades de salud insoslayables.
El consumidor que solo compra lo imprescindible
Desde la CAME describieron que «la actividad se orientó hacia rubros esenciales y de recambio estacional, bajo un comportamiento de compra marcado por la búsqueda de financiamiento y bonificaciones». La entidad también advirtió que «el incremento en las erogaciones operativas y los servicios básicos limitó la capacidad de maniobra y la rentabilidad de los establecimientos pyme».
El cuadro es coherente con los datos macroeconómicos que documentan el deterioro del poder adquisitivo. Según informes del IIEP (UBA-CONICET), los servicios públicos acumularon desde diciembre de 2023 una suba superior al 525%, con el transporte encabezando los aumentos con un incremento del 912% y el gas con el 748%. Esa carga creciente sobre los gastos fijos del hogar comprime el margen de consumo discrecional, es decir, todo lo que no sea estrictamente necesario para subsistir. Los datos del INDEC de marzo de 2026 muestran que la Canasta Básica Total (CBT) registró una variación interanual del 30,4%, lo que equivale a decir que la línea de pobreza sube más rápido que los ingresos de la mayoría de los trabajadores.
El comercio online no alcanza para compensar
El relevamiento de la CAME registró un crecimiento de las ventas online del 8% interanual entre los comercios con local a la calle, con una suba intermensual desestacionalizada del 0,7%. Sin embargo, la propia entidad reconoció que ese desempeño «no logró compensar la contracción observada en el índice general», lo que indica que la digitalización del consumo opera como canal alternativo pero no como motor de recuperación.
Pesimismo estructural
En cuanto a las perspectivas, la encuesta reveló que el 53,3% de los propietarios considera que su situación se mantuvo estable respecto al año anterior, cifra que creció 2,5 puntos porcentuales respecto de marzo, según la CAME. Sin embargo, solo el 12,6% considera que el contexto es propicio para invertir, frente a un 58,7% que lo percibe como desfavorable. El 49% de los encuestados proyecta que la situación se mantendrá igual en los próximos 12 meses, el 37,2% aguarda una mejora y el 13,8% prevé un retroceso.
El Foro Economía y Trabajo, en un documento publicado el 4 de mayo de 2026, contextualizó este escenario en el marco del ajuste fiscal pactado con el FMI: el gasto primario cayó un 31% en términos reales desde 2023, los programas sociales se redujeron un 61% y las transferencias a provincias un 66%, en un esquema que, según el colectivo de economistas que lo suscribe, recae proporcionalmente con más fuerza sobre los sectores de menores ingresos y reproduce la regresividad estructural del sistema impositivo argentino.
Puntos clave:
- Las ventas minoristas pyme cayeron 3,2% interanual en abril, sumando 12 meses consecutivos de retroceso.
- El consumo acumula una caída del 3,5% en el primer cuatrimestre de 2026.
- Seis de siete rubros registraron variaciones negativas; solo Farmacia creció (6,1%).
- El comercio online subió 8% interanual pero no compensó la contracción general.
- El 58,7% de los comerciantes considera que el contexto no es propicio para invertir.
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