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Vicentin presentó propuesta concursal «abusiva» según el Banco Nación
Y será impugnada por el organismo, que es el principal acreedor del concurso.
El Banco de la Nación Argentina (BNA) anunció este martes que impugnará “por abusiva y contraria a los intereses” de la entidad una eventual decisión judicial que avale la propuesta de pago presentada por Vicentin a un grupo de acreedores en su concurso preventivo.
“El acuerdo preventivo de Vicentin es, desde lo económico, extremadamente desfavorable para el banco y, desde la óptica jurídica, es palmariamente contrario al principio de igualdad de los acreedores que prima en este tipo de procesos”, sostuvo el BNA en un breve comunicado difundido hoy.
La entidad hizo pública su posición un día después de que el juez del concurso de la agroexportadora, Fabián Lorenzini, certificara la existencia de las conformidades –tanto de capital como de número de acreedores- a la propuesta elaborada por la compañía para salir del concurso preventivo dictado en marzo de 2020.
Tras certificar las conformidades, el juez abrió un plazo de 10 días para posibles impugnaciones del acuerdo presentado por Vicentin. El principal acreedor individual del concurso, el Banco Nación con U$S 300 millones, adelantó hoy que impugnará el acuerdo que pretende la compañía, por considerar la propuesta como “abusiva”.
La propuesta de Vicentin “no representa ni siquiera un cuarto del dinero que la empresa le adeuda al Banco Nación”, sostuvo la entidad en el comunicado difundido hoy.
El BNA recordó que es un “acreedor privilegiado” en el concurso e insistió en que la propuesta es “discriminatoria, abusiva y en fraude a la ley, considerando que contempla cláusulas de similar naturaleza para acreedores de diversa cuantía, sin contemplar diferencias entre los interesas y características propias de los distintos afectados”.
Fuentes del expediente dijeron que transcurridos los 10 días y presentadas las impugnaciones, el juez puede homologar el acuerdo presentado por Vicentin o rechazarlo.
“Alcanzar la mayoría de capital y de acreedores que establece la ley es una condición necesaria pero no suficiente para la homologación del acuerdo”, dijo a esta agencia el abogado Gustavo Feldman, representante de un acreedor.
“Esta (propuesta) es peor que la que ya rechazó Lorenzini, porque tiene parámetros objetivos de irregularidades desde el punto de vista normativo y del perjuicio económico y disparidad de trato”, abundó el abogado.
Según su criterio, “más allá de que estén las mayorías, es insanablemente nula”.
El junio del año pasado, el acreedor granario de Vicentin, la firma Grassi SA, pidió el avocamiento –una suerte de per saltum- de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe por considerar que la propuesta de pago efectuada por Vicentin era “abusiva”.
Según planeó ante el máximo tribunal, en algunos casos supone una quita del 80% de las acreencias verificadas en el concurso.
Vicentin propuso el pago este año, en efectivo, de U$S 30.000 a cada acreedor y un 10% del monto verificado convertido a dólares también en 2023, para efectuar un pago del mismo porcentaje al año siguiente.
La propuesta que debe analizar el juez Lorenzini contempla luego la conformación de un fideicomiso con los créditos y la administración de la empresa a través de tres “interesados estratégicos” que son Viterra, Bunge Argentina y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), quienes se quedarían al final de ese plazo con el 95% de la compañía.
Para el abogado Feldman, quien solicitó un jury al juez Lorenzini, la propuesta “paga un 400 o 500 por ciento de las acreencias, a través de los 30 mil dólares, a acreedores que tienen verificados 7 y 8 mil dólares”.
Consideró que “es una compra de votos encubierta para llegar a la mayoría numérica de acreedores”.
Al rechazar el avocamiento solicitado por Grassi SA, en noviembre pasado, dos jueces de la Corte de Santa Fe realizaron advertencias al juez Lorenzini sobre la continuidad del proceso.
El actual presidente de la Corte, Daniel Erbetta, se refirió en su voto, de un modo velado, a la quita de 80% que representa para algunos acreedores la propuesta de pago de Vicentin en su concurso por US$ 1.500 millones.
“En el análisis del abuso del derecho relacionado con la admisibilidad de una propuesta de acuerdo preventivo, el juez debe apreciar objetivamente si el deudor, en el ejercicio de su derecho, ha contrariado la finalidad económico social del mismo”, sostuvo.
Para agregar que “no está solamente dada por la conservación de la empresa como fuente de producción y trabajo, sino que también está definida por el logro de una finalidad satisfactiva del derecho de los acreedores, la cual naturalmente resulta negada cuando la pérdida que se les impone a ellos resulta claramente excesiva”.
El juez Rafael Gutiérrez, por su parte, indicó en su voto que el juez debe tener en cuenta “la situación general de todos los acreedores verificados, pero también la situación particular de los que no acepten la propuesta de acuerdo”, como el BNA.
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El sistema impositivo argentino es regresivo por diseño: quién paga más y por qué
El sistema impositivo vigente extrae recursos principalmente de quienes menos tienen, protege la renta concentrada. En ese contexto, el *Foro de Economía y Trabajo* analiza el actual escenario y avanza en una propuesta de cuál es la reforma tributaria que Argentina necesita y plantea siete ejes para avanzar hacia un sistema más justo y progresivo. Los detalles.
El sistema tributario argentino: regresivo por diseño y funcional al poder concentrado
Un estudio del Foro Economía y Trabajo* señala que el esquema impositivo vigente extrae recursos principalmente de quienes menos tienen, protege la renta concentrada y debilita la capacidad del Estado para responder ante las crisis. Asimismo, el documento avanza en una propuesta de reforma integral de siete capítulos busca revertir esa lógica y construir un sistema progresivo, redistributivo y soberano.
La estructura regresiva: quién paga y quién no
Aproximadamente el 70% de la recaudación fiscal argentina proviene de impuestos indirectos, que se trasladan a los precios de bienes y servicios y recaen proporcionalmente con más fuerza sobre los sectores de menores ingresos. Solo el 30% restante corresponde a tributos directos. Esta arquitectura, lejos de gravar la riqueza acumulada, penaliza el consumo cotidiano.
El caso del IVA lo ilustra con precisión matemática: una persona que percibe $1.000.000 mensuales y debe consumirlo íntegramente para subsistir soporta una carga efectiva del 17,36% de su ingreso. Quien gana $10.000.000 y consume solo la mitad, paga en términos reales el 8,68%. La tasa nominal es idéntica; la carga real, radicalmente distinta. El sistema castiga la necesidad y premia la acumulación.
A eso se suma que el impuesto a las ganancias, que debería ser el instrumento directo por excelencia, conserva exenciones y tratamientos preferenciales para rentas financieras y ganancias de capital, mientras los salarios quedan gravados con mayor intensidad efectiva. El ingreso del trabajo tributa más, y con mayor facilidad, que la renta especulativa.
El mito de la «alta presión tributaria»
El discurso que instala a la Argentina como un país de «demasiados impuestos» no resiste un análisis comparado. En 2023, la presión tributaria bruta total argentina equivalía al 27,9% del PIB, por debajo de Francia (45,4%), Italia (41,5%), Alemania (40,1%), España (37,3%), el Reino Unido (35,3%), Canadá (34,8%) e incluso Brasil (33,3%). El problema, entonces, no es el nivel agregado de imposición, sino su composición regresiva, su sesgo procíclico y su incapacidad para gravar de manera suficiente las rentas concentradas y los beneficios extraordinarios.
El ajuste Milei: el Estado que se retira
Bajo la gestión de Javier Milei, iniciada en diciembre de 2023, la inequidad se profundizó. La reforma tributaria incorporada en la Ley Bases (27742) implicó reducción de alícuotas y mecanismos de adelantamiento de ingresos mediante regímenes especiales, mientras que durante 2025 se rebajaron derechos de exportación e impuestos a bienes suntuarios. La consecuencia directa fue un sistema aún más regresivo y un Estado con menor capacidad de respuesta fiscal.
Los recortes reales acumulados desde 2023 revelan la magnitud del desmantelamiento:
- Gasto primario total: -31%
- Gasto de capital: -86%
- Transferencias a provincias: -66%
- Programas sociales: -61%
- Transferencias a universidades: -20%
- Subsidios a la energía: -58%
- Salarios públicos: -29%
En el primer trimestre de 2026, el gasto primario cayó un 5,1% interanual adicional, en el marco del cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Una reforma en siete capítulos
Frente a ese diagnóstico, la propuesta del Foro Economía y Trabajo* plantea una transformación estructural organizada en siete ejes.
El primer capítulo es la reforma del impuesto a las ganancias. Los salarios deben quedar eximidos para los tramos medios y bajos; la imposición debe recaer sobre los niveles más elevados de ingreso; y la renta financiera y los dividendos deben tributar igual o más que el ingreso del trabajo. El principio es claro: a igual capacidad económica, igual o mayor tributación sobre el capital que sobre el trabajo.
El segundo capítulo apunta a reducir el peso regresivo del IVA mediante un sistema de devolución automática para jubilados, trabajadores de bajos ingresos y personas con discapacidad, combinado con una integración gradual con el impuesto a los ingresos brutos provinciales, para evitar superposiciones distorsivas.
El tercer capítulo propone gravar de manera progresiva la transmisión gratuita de riqueza: herencias, legados y donaciones de grandes patrimonios, activos en el exterior y tierras concentradas. La desigualdad no solo se reproduce por diferencias salariales, sino por la transmisión intergeneracional de privilegios que el sistema actual deja íntegramente intacta.
El cuarto capítulo plantea un gravamen sobre el consumo suntuario de personas de muy elevada capacidad contributiva: embarcaciones de recreo, aeronaves privadas, vehículos de lujo, residencias de alta gama. No se trata de ampliar la regresividad, sino de capturar manifestaciones evidentes de concentración patrimonial que hoy quedan al margen de cualquier carga adicional.
El quinto capítulo propone reformar el régimen simplificado para pequeños contribuyentes, reduciendo o eliminando el componente impositivo en las categorías más bajas del monotributo. Formalizar no puede significar expulsar del sistema; debe significar integrar con previsibilidad y derechos garantizados.
El sexto capítulo es central para la economía argentina: la reforma de los derechos de exportación y la creación de un impuesto a la renta extraordinaria. Los retornos excepcionales que no surgen de mayor productividad ni inversión genuina, sino de guerras, crisis internacionales, devaluaciones o marcos regulatorios favorables, no pueden quedar íntegramente privatizados. La base imponible se calcularía sobre el excedente por encima de una rentabilidad histórica normal del sector, con alícuotas progresivas activadas por disparadores objetivos. El Estado capturaría así una porción de rentas cuya causa es social, geopolítica o natural, y destinaría esos recursos a infraestructura, desarrollo científico-tecnológico y fortalecimiento del mercado interno.
El séptimo capítulo plantea una ofensiva integral contra la evasión, la elusión y la fuga de capitales, reconstruyendo la capacidad estatal de control y coordinación entre organismos tributarios, aduaneros y financieros. La propuesta incluye derogar las modificaciones en materia de regímenes de información incorporadas en la reforma conocida como «Inocencia fiscal», que vaciaron de datos al fisco y dejaron sin herramientas a la autoridad tributaria para cumplir su función.
El fondo político del debate
La propuesta explicita lo que el discurso oficial sistemáticamente omite: el sistema tributario no es neutral. En una economía atravesada por la desigualdad y la concentración, cada decisión impositiva define quién financia el Estado y quién queda al margen. Un sistema apoyado en impuestos indirectos, con exenciones para la renta financiera y recortes estructurales sobre el gasto social, no es una política de eficiencia, sino una elección política a favor de los sectores más concentrados.
La discusión, en ese marco, no puede reducirse a «bajar impuestos» o «subir impuestos». La pregunta decisiva es más precisa y más incómoda para el poder: ¿quién paga, sobre qué base, y para financiar qué proyecto de país?
SOBRE EL FORO ECONOMÍA Y TRABAJO
Se trata de un espacio de pensamiento y acción integrado por profesionales vinculados al Movimiento Sindical Argentino, la producción nacional y la economía popular. Los documentos del Foro buscan aportar a un programa soberano basado en la justicia social y el desarrollo estratégico.
Participan de este espacio: S. Arelovich, R. Aronskind, G. Barceló, N. Brenta, E. Codianni, J.P. Costa, N. Crovetto, R. Dellatorre, M. Di Ciano, M. Duarte, E. Dvorkin, R. Feletti, N. Forero, J.M. Fumagalli, A. García, C. Gutiérrez, R. Koss, N. Malinovsky, J. Marchini, A. Mezmezian, F. Miceli, A. Repar, H. Rovelli, J. Sbatella, N. Silva, J.C. Teso, R.P. Treber.
Coordinación: Eduardo Berrozpe | Contacto: foroeyt@gmail.com
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