CABA
Riquelme cruzó a la justicia macrista de CABA
«De acá a diciembre van a tratar de ensuciar por todos lados», dijo el referente dirigencial de Boca en contra de los ataques judiciales del la justicia de CABA.
El vicepresidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, dijo hoy que «de acá a diciembre van a tratar de ensuciar por todos lados», en referencia a los allanamientos de la semana pasada en distintos lugares del club por parte de la justicia porteña.
El procedimiento había sido ordenado por la Fiscalía Especializada en Eventos Masivos del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, en la causa que investiga una presunta falsificación de entradas.
«Mi sensación es que la gente tiene claro lo que pasa. Todos los bosteros sabemos que esta señora (por la fiscal Celsa Ramírez) tiene un problema con los hinchas de Boca. Contra Platense fueron con armas largas, mandó a declarar a mi hijo en la pandemia, no sé si tiene un problema contra los Riquelme, ahora mandó a allanar la casa de mi hermano (Cristian)», dijo el ídolo «xeneize».
Con respecto a ese allanamiento en la vivienda de su hermano, Riquelme pidió que «esta señora (por la fiscal Ramírez) devuelva la computadora que se llevaron porque es la que usa mi sobrina, de 3 años. Si ella tiene hijos, que la devuelva, la nena pobrecita ahora no tiene con qué jugar», sostuvo Román en una entrevista con TyC Sports.
«No me extraña, de acá a diciembre (cuando serán las elecciones en Boca) van a tratar de ensuciar por todos lados. Lo hicieron durante mi carrera y lo hacen ahora. Gracias a Dios no soy un borracho, ni drogadicto, ni timbero, con todo respeto por la gente que tiene esos problemas. Y por suerte no me pueden acusar de nada, pero tengo dos vicios muy grandes: tomar mate y comer asados«, señaló.
Y después volvió a disparar contra la fiscal de eventos masivos Celsa Ramírez: «Esta señora tiene un problema con nuestra cancha y con los hinchas de Boca. Van a ensuciar por todos lados, como jugador me lo hicieron, me vendieron como un diablo, pero el tiempo pone las cosas en su lugar, soy una persona normal de Don Torcuato que defendí los colores de mi club de la mejor manera».
En cuanto a las elecciones de diciembre para elegir presidente de Boca Juniors, el histórico «10» boquense expresó: «Mejor que no haya elecciones, que esta gente no se presente y que vengan a alentar que el club está muy bien. Pero a ellos no les interesa el fútbol, a ellos les interesa el club por otro tema: el político».
Después se abocó a los futbolístico y al partido que su equipo igualó sin goles contra Racing por el encuentro de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores de América.
«Fue un lindo partido, siempre el partido de Copa Libertadores es especial. Es bueno que sean dos equipos argentinos porque quiere decir que uno va a estar en la semifinal. Vamos a enfrentar a un buen equipo, la cancha va a estar llena, ellos tienen mucha gente y son muy pasionales».
Consultado sobre el momento de Darío Benedetto, dijo que «hace 60 días decían ‘Boca tiene que traer un delantero’, estando Benedetto… Los integrantes del Consejo de Fútbol se reían, y ahora que está (Edinson) Cavani dicen que Darío se tiene que ir. Yo no lo podía creer».
Con respecto al nivel de juego del equipo que dirige Jorge Almirón, indicó que «el fútbol no tiene secretos, gana casi siempre el que juega mejor. Lo de los cambios deben preguntarle al técnico. Estamos con toda la ilusión del mundo de que el domingo contra Sarmiento lo haremos bien y después pensaremos en el miércoles».
«Cambió mucho el fútbol desde que en 1998-99 estuvimos 40 partidos sin perder (con Carlos Bianchi como entrenador) y jugaban casi siempre los mismos, no hay mucho secreto juegue quien juegue», analizó.
Sobre la llegada del delantero uruguayo Cavani dijo: «Yo soy de vivir de una manera muy simple. Desde el primer momento que llegamos al club siempre tuvimos la ilusión de contar con él. Lo de Cavani fue un sueño».
«Para muchos era un locura, por ahí para nosotros también, y tenemos la suerte de tenerlo acá. Es un placer muy grande verlo jugar. Verlo controlar, cómo rebota la pelota, los movimientos que hace… Es perfecto. Es un lujo para nosotros y para el fútbol argentino», añadió.
Después hizo un balance de sus tres años y medios de gestión en el fútbol del club: «Llevamos más de tres años y medio, un poquito más. Pensamos que íbamos a ir cumpliendo con las cosas que teníamos claras. Nunca pensamos que en este tiempo íbamos a tener tanta felicidad, somos el club que más títulos ganó en estos años y debutaron más de 30 chicos, nunca pasó en la historia de Boca».
«Hace 60 días decían que teníamos que romper el chanchito y no hay que olvidarse de que tuvimos dos años de pandemia. No sólo el fútbol argentino, todos los clubes le reducían el sueldo a los jugadores, y nosotros no lo hicimos nunca. Hicimos las cosas lo mejor posible para no sacarle nada a los jugadores», explicó.
Después habló de los juveniles que se criaron en el Predio de Ezeiza: «(Valentín) Barco es un caradura. Él, (Exequiel) Zeballos, (Cristian) Medina, el «Equi» (Ezequiel) Fernández… Estamos felices. (Alan) Varela, que es otro chico del club, tiene la suerte ahora de estar en Europa».
«Estamos para acompañarlos y verlos crecer. Para ellos es un sueño entrenar con «Chiquito» Romero, con Marcos (Rojo), con (Lucas) Janson, con (Frank) Fabra, con Benedetto… Tienen que estar pendientes de lo que hacen los más grandes», añadió.
También destacó Riquelme el mejoramiento del campo de juego: «El otro día llovió mucho, torrencialmente el día previo a jugar con Platense y al día siguiente la Bombonera estaba impecable. Mando un beso grande a los cancheros. Los ‘maestros’ (por la oposición), que estaban preparados, en 25 años no hicieron nada para que no se inundara».
Para el final, dejó la renovación hasta 2025 de Marcos Rojo: «Está contento. Estamos muy felices, se le renovó a Medina hace poquito, ahora Marcos que es muy importante para el grupo. Y confiamos mucho en (Nicolás) Valentini, cuando decían que había que traer a otro. Que tengan las ganas de seguir todos ellos me pone muy contento», cerró Juan Román Riquelme.
CABA
La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad
Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.
Qué se transfiere y qué queda en la Nación
El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.
Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.
Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo
El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.
La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.
La abstención peronista: una señal política
La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.
El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.
Puntos clave
- La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
- Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
- Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
- La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
- El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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