Fútbol & Goles!
Sin festejos: el Gobierno prepara una recepción protocolar para la Selección en Ezeiza
El plantel dirigido por Lionel Scaloni pidió no celebrar tras la derrota ante España en la final del Mundial 2026. Milei había anticipado un posible feriado nacional que quedó suspendido. Messi viajó directo a Miami.
El Gobierno nacional confirmó que no habrá celebraciones masivas ni feriado nacional tras el regreso de la Selección Argentina, que este lunes aterriza en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza luego de perder 1 a 0 ante España en la final del Mundial 2026, disputada el domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. En su lugar, se organiza una recepción protocolar coordinada por el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, y por las autoridades de Aerolíneas Argentinas. Una guardia de Granaderos recibirá a los jugadores cuando desciendan del avión.
Los jugadores pidieron no celebrar
Según fuentes oficiales, la decisión de desactivar los festejos partió del propio plantel. «La determinación es de los jugadores. No hay ánimo de celebración, según trasladaron», precisó una fuente del Ejecutivo. El presidente Javier Milei había anticipado públicamente la posibilidad de decretar un feriado nacional para habilitar la celebración con la ciudadanía, pero la administración libertaria debió ajustar sus planes al pedido de los dirigidos por Lionel Scaloni. El capitán Lionel Messi fue el primero en marcar el tono: decidió viajar directamente a Miami sin hacer escala en el país.

Karina Milei, canal con la AFA
Fuentes oficiales indicaron que el punto de contacto entre el Gobierno y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se canaliza a través del titular del organismo, Claudio «Chiqui» Tapia, con un interlocutor del entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, cuya identidad se mantiene en reserva. Hasta el cierre de esta nota, el feriado permanecía formalmente suspendido y el Ejecutivo no descartaba aguardar la llegada del vuelo, previsto para las 19 horas, antes de emitir un comunicado oficial. Sin embargo, fuentes del Gobierno descartaron que los festejos pudieran postergarse al martes.
Del predio de AFA a la disolución del plantel
«Probablemente vayan al predio de AFA, cenen y desarticulen», describió un funcionario consultado por la agencia oficial, sintetizando el horizonte más probable para una delegación que regresa en formato reducido y sin ánimo de exposición pública. La Casa Rosada amaneció este lunes vallada y con restricciones de tránsito en los accesos aledaños. Fuentes del Ministerio de Seguridad porteño indicaron que los cortes se mantendrían hasta el mediodía, tras completar una reunión de coordinación con Nación.
El contraste con Qatar 2022
La escena contrasta de manera elocuente con el regreso triunfal de diciembre de 2022, cuando millones de personas desbordaron las calles del país para celebrar el tercer título mundial. En aquella ocasión, el operativo debió ser abortado a mitad de camino ante la magnitud de la multitud, y el plantel fue trasladado en helicóptero. Esta vez, la derrota en la final impone otro registro: el Gobierno gestiona el regreso como un acto institucional antes que como una fiesta popular, y los propios jugadores son quienes fijan el límite de lo que están dispuestos a protagonizar.
Puntos clave
- El Gobierno suspendió el feriado nacional ante el pedido expreso de los jugadores de no celebrar.
- Lionel Messi viajó directamente a Miami sin regresar al país tras la final.
- Se organiza una recepción protocolar en Ezeiza con guardia de Granaderos.
- El canal entre el Gobierno y la AFA pasa por el entorno de Karina Milei y Claudio Tapia.
- El plantel regresa en formato reducido y se prevé que vaya al predio de AFA antes de dispersarse.
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La final más sombría: las estadísticas convierten a la derrota ante España en el peor partido de la historia de la Scaloneta
Las estadísticas oficiales de la FIFA confirman lo que el ojo vio con dolor: Argentina tuvo apenas el 32,5% de posesión, completó 375 pases con solo el 79% de efectividad y no registró ni un remate al arco en los 90 minutos reglamentarios. Los datos colocan a la final del Mundial 2026 como el encuentro más pobre del ciclo que ganó todo.
Hay derrotas que duelen y hay derrotas que, además, obligan a mirar de frente una incomodidad estadística sin atajos, pero, lo importante, es preguntarse por qué pasó esto en uno de los partidos más importantes de la historia de la Scaloneta. La final del Mundial 2026 que Argentina perdió ante España por 1 a 0, con el gol de Ferran Torres en el minuto 105 de la prórroga, no fue solo una caída en la cima: fue, según los datos oficiales de la FIFA, el partido más opaco a nivel estadístico de toda la era de Lionel Scaloni, medido en términos de control del juego y producción ofensiva.
El número que lo dice todo: 32,5%
Las métricas publicadas por FIFA Vercel, el sistema de estadísticas oficial del organismo, son terminantes. La Selección Argentina terminó el partido con apenas el 32,5% de posesión de pelota, completó 375 pases con un índice de precisión del 79% y generó 0,07 xG (goles esperados), una cifra extremadamente baja para cualquier partido mundialista y, directamente, inédita para la Argentina y mucho más para una final. España, en contraste, terminó con el 60,2% de posesión, completó 789 pases con un 90% de precisión y acumuló 2,52 xG. La distancia entre ambos equipos, en términos estadísticos, fue abismal.
Otros registros subrayan la misma historia: España remató 20 veces contra los apenas dos disparos de Argentina, ninguno dirigido al arco. Según datos de Opta, la Albiceleste tuvo un solo toque de balón dentro del área rival en los 90 minutos reglamentarios, mientras que el conjunto europeo acumuló 251 recepciones en el último tercio del campo.
Un récord negativo sin precedentes en finales mundiales
La dimensión histórica del dato es aún más reveladora. Según informó beIN Sports, Argentina registró en la final su porcentaje de posesión más bajo en un partido mundialista desde que este indicador comenzó a contabilizarse de manera sistemática en 1966. Pero el dato más brutal, el que ningún análisis puede suavizar, es otro: la Albiceleste se convirtió en la primera selección en la historia de las finales de la Copa del Mundo que no logró registrar un solo disparo al arco durante los 90 minutos reglamentarios. Es un récord negativo sin antecedentes en el certamen más importante del fútbol. Y todo esto es sin hablar del arbitraje, que, definitivamente, torció la balanza.
Para dimensionar la caída, alcanza con comparar con otros partidos del mismo ciclo. En la final de Qatar 2022 contra Francia, Argentina completó 635 pases con una precisión del 82%, remató 20 veces y controló el 55% de la posesión. Incluso en la semifinal de ese mismo torneo ante Croacia, donde el equipo cedió voluntariamente el balón (34,4% de posesión), Argentina igual generó situaciones de gol y convirtió tres veces. La diferencia con la final de 2026 es cualitativa: en aquellas instancias hubo planificación y criterio en el repliegue; en el MetLife, en cambio, hubo sometimiento.
Scaloni: «Han sido mejores, la verdad»
El propio Lionel Scaloni no esquivó el diagnóstico. En la conferencia de prensa posterior al partido, entre lágrimas y con la voz cortada, reconoció la superioridad española sin medias tintas: «Han sido mejores hoy, la verdad», admitió. También señaló que llegaron «en un momento justo» y que aun así lo dejaron todo. Luego puso en duda su continuidad al frente del equipo: «Para seguir se necesitan muchas cosas, resetearse y formar un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar. Me duele en el alma. Lo siento», declaró antes de abandonar la sala de prensa de manera prematura.
La frase «Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota» resume el intento del entrenador por encuadrar el resultado dentro de una narrativa de honor. Pero los números no admiten narrativa: el equipo que en sus 104 partidos previos bajo este ciclo acumuló 76 victorias y ganó dos Copas América, un Mundial y una Finalísima, cerró esa era con su peor actuación estadística documentada.
Las circunstancias que explican, pero no excusan
El partido no estuvo exento de condicionantes. A los 41 minutos del primer tiempo, Lisandro Martínez sufrió una molestia muscular y debió ser reemplazado por Nicolás Otamendi, lo que obligó a Scaloni a reorganizar la última línea defensiva de emergencia. Luego, sobre el final del tiempo reglamentario, la expulsión innecesaria e inexplicable de un futbolista de élite como Enzo Fernández, que sabe exactamente lo que hace y como lo hace, dejó al equipo con diez hombres durante la totalidad de la prórroga, período en el que llegó el gol que definió el campeonato. Estos factores explican, al menos en parte, el derrumbe estadístico en la segunda mitad y el tiempo suplementario.
Sin embargo, los datos del primer tiempo ya anticipaban el desastre: con once jugadores en cancha y el marcador en cero, Argentina soportó 15 remates de España (9 al arco) y solo logró un 35% de tenencia, sin inquietar al arquero rival. El desequilibrio no fue solo circunstancial; fue constitutivo del partido y no por virtud del equipo contrario.
El debate que viene: ¿fracaso o cumbre del ciclo más exitoso?
La derrota abre un debate que excede lo estadístico. El ciclo Scaloni fue el más exitoso en la historia reciente del fútbol argentino: ningún técnico antes había acumulado tantos títulos en tan poco tiempo. Pero la imagen de una Selección Argentina que en la final del mundo no pudo ni siquiera ensayar un remate al arco durante los 90 minutos reglamentarios es, también, parte del legado. ¿Qué pasó?¿Tantas cosas salieron mal? La pregunta que quedó flotando en el estadio MetLife, y que tardará años en responderse, es si el equipo llegó a su límite exactamente en el peor momento posible, o si hubo decisiones técnicas y físicas que aceleraron ese desenlace. Pero la verdad es que el banco estaba lleno de futbolistas de excelencia que no entraron ni un minuto a la cancha… ¿Por qué?
Más allá de las preguntas y las especulaciones, lo que no admite discusión es el dato duro: basándose estrictamente en la posesión de pelota y la precisión en los pases, la final del Mundial 2026 ante España es el partido más pobre que registra la estadística en ocho años de gestión de Lionel Scaloni al frente de la Albiceleste.
Puntos clave
- Argentina terminó la final con el 32,5% de posesión y solo el 79% de precisión en los pases, ambos mínimos históricos del ciclo Scaloni.
- La Selección no registró ningún remate al arco durante los 90 minutos reglamentarios, una primera vez en la historia de las finales mundiales.
- España completó 789 pases con 90% de efectividad y acumuló 2,52 xG frente a los 0,07 xG de Argentina.
- Las lesiones de Lisandro Martínez y la expulsión de Enzo Fernández condicionaron el desarrollo, pero el desequilibrio fue visible desde el comienzo.
- Scaloni reconoció la superioridad española y puso en duda su continuidad: «Hasta diciembre estoy acá, después va a ser complicado», declaró.
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