Denuncia
Agustín Rossi y una denuncia por violencia de género
Hinchas de Flamengo rechazan la llegada del actual arquero de Boca.
La agrupación política Flamengo da Gente promovió anoche, en redes sociales, una campaña en rechazo a la posible llegada del arquero de Boca Juniors Agustín Rossi al club carioca por una denuncia por violencia de género realizada en contra suyo por una exnovia en 2016, señaló hoy la prensa brasileña.
«Una vez más, @Flamengo asocia su nombre a la posible contratación de un jugador con antecedentes de violencia contra la mujer. Esta vez, el portero argentino Agustín Rossi. Rossi fue acusado de agredir y amenazar de muerte a su exnovia», escribieron desde La agrupación Flamengo Da Gente en su Twitter.
Según Globo Esporte, las críticas se fundan en una acusación formulada en su contra en 2016, cuando aún era arquero de Estudiantes y, en ese momento, la mujer expuso conversaciones con amenazas y compartió fotos con moretones en redes sociales.
“Tuve miedo de morir cuando me encerró y me amenazó”, llegó a decir Segovia en una nota con Infobae.
«Tengo miedo de la Justicia que tiene este país, porque al haber hecho la denuncia en la comisaría de City Bell (La Plata), me respondieron: ‘Vos sabés que esto es difícil porque es jugador de acá'», recordó en esa entrevista.
Esta situación se plantea horas antes del viaje de los dirigentes del club brasileño, Marcos Braz (vicepresidente de fútbol) y Bruno Spindel (director ejecutivo) a la Argentina para intentar concretar la llegada del arquero de Boca al club de Río de Janeiro.
Este antecedente lo había condicionado también a Rossi en negociaciones que había tenido en 2019 con la franquicia Minnesota United, de la MLS de Estados Unidos.
Braz afirmó que Flamengo recién tomó conocimiento de la situación en las últimas horas e informó que el caso está siendo analizado, pero que el club sólo se pronunciará ed concretarse la transferencia.
Denuncia
El Banco Nación defiende los créditos millonarios a la casta libertaria mientras avanza la denuncia penal
El gerente zonal Mario Zagaglia y el presidente Darío Wasserman salieron a respaldar el esquema de préstamos hipotecarios millonarios que benefició a funcionarios, legisladores y militantes de La Libertad Avanza. La oposición impulsa pedidos de informes en el Congreso y se presentaron denuncias penales.
El BNA defiende los créditos a la casta hipotecaria de LLA mientras la oposición pide informes
★ Con el escándalo por los créditos millonarios del Banco de la Nación Argentina (BNA) todavía en ebullición, la cúpula de la entidad decidió salir a la cancha para hacer lo único que le quedaba por hacer: defenderse. Mario Zagaglia, gerente zonal y responsable de Banca Personas del banco estatal, afirmó que los préstamos hipotecarios otorgados a funcionarios y allegados a La Libertad Avanza (LLA) responden a «la transparencia y accesibilidad» propias del sistema, y negó categóricamente «cualquier trato preferencial o acomodo».
La declaración de Zagaglia llegó en medio de una tormenta política que este medio viene cubriendo en profundidad. Como informó El Argentino Diario el 1° de abril, el escándalo estalló cuando trascendió que el diputado nacional de LLA, Alejandro Bongiovanni, recibió un préstamo de 255 millones de pesos del BNA en enero de 2026; que el secretario de Finanzas, Federico Furiase, accedió a 367 millones de pesos; y que Felipe Núñez, director del BICE y asesor del ministro de Economía Luis Caputo, cobró 475 millones de pesos, el monto más alto identificado entre los beneficiarios del círculo oficialista. Dos días después, el 3 de abril, este medio reveló que los diputados Santiago Santurio (340 millones), Mariano Campero (322 millones) y Lorena Villaverde (225 millones) completaban una lista que ya superaba los 1.500 millones de pesos en total.
La línea de defensa del banco
Zagaglia sostuvo que todos los créditos están sujetos a «procesos de aprobación estandarizados» y que «cumplen con los requisitos de solvencia exigidos a cualquier cliente». Su argumento central fue la línea +Hogares, que ofrece tasas preferenciales del 4,5% para usuarios que perciban haberes en el banco, plazos de hasta 30 años y montos de hasta aproximadamente 390 millones de pesos, cubriendo hasta el 75% del valor de la propiedad. Según el funcionario, también existen líneas de hasta 50 millones de pesos para monotributistas y trabajadores, abiertas al público general.
El presidente del BNA, Darío Wasserman, fue más explícito: aseguró que «no hubo irregularidades ni tratos preferenciales» y que todos los préstamos pasaron por «evaluación crediticia y el scoring habitual». Wasserman añadió que el banco «gestiona cuentas sueldo del sector público», lo que, según su razonamiento, eleva automáticamente el número de empleados estatales elegibles para estos beneficios.
El argumento, sin embargo, no resiste demasiado escrutinio. La defensa oficial ignora la pregunta de fondo que plantean tanto la oposición como la ciudadanía: si los créditos son tan accesibles y transparentes, ¿por qué la concentración de beneficiarios recae sistemáticamente sobre funcionarios y legisladores que votan en línea con el Ejecutivo?
La coincidencia que el banco no explica
Como reveló este medio en su cobertura del 3 de abril, las coincidencias entre la adjudicación de los créditos y los posicionamientos políticos de los beneficiarios son llamativas. Alejandro Bongiovanni inició su trámite en junio de 2025, en pleno «boom de los créditos hipotecarios» según sus propias palabras en redes sociales, y recibió los fondos en enero de 2026, apenas meses después de su salto formal del bloque del PRO al de La Libertad Avanza. Mariano Campero, uno de los diputados radicales que garantizó el blindaje legislativo a los vetos presidenciales contra jubilados y universidades, recibió sus fondos en mayo de 2025, en un período que coincide con su alineamiento creciente con el oficialismo.
Los beneficiarios desestimaron cualquier vínculo entre sus decisiones políticas y el acceso a los préstamos. Ninguno de los consultados por este medio aportó documentación que acredite las condiciones específicas bajo las que se aprobaron sus carpetas.
La pregunta que nadie responde: ¿hubo dictámenes negativos?
El trasfondo más grave del caso no son los montos sino el proceso. El diputado opositor Esteban Paulón presentó pedidos de informes ante el Banco Nación, el Banco Central y el Poder Ejecutivo para determinar si el directorio del banco, conducido en su momento por Daniel Tillard, dictó resoluciones excepcionales para aprobar carpetas que tenían dictámenes técnicos desfavorables en las áreas de riesgo. Hasta el cierre de esta edición, esa pregunta no tuvo respuesta oficial.
La revelación de que tres de los beneficiarios más salientes, Juan Pedro Inchauspe (del BCRA), Felipe Núñez y Federico Furiase, pertenecen al círculo íntimo del Palacio de Hacienda refuerza las sospechas sobre la naturaleza de las aprobaciones. En paralelo, sectores de la oposición presentaron denuncias penales por estas operaciones, aunque aún no se confirmó formalmente ante qué juzgado ni con qué carátula.
El discurso anti-casta y el espejo roto
La paradoja política que envuelve al caso no es menor. El Gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su identidad política sobre la guerra declarada a «la casta», ese difuso pero efectivo concepto con el que bautizó a los políticos que, según su diagnóstico, viven a expensas del Estado. Mientras el Ejecutivo promueve recortes en áreas sociales, ajusta jubilaciones, reduce el presupuesto universitario y avanzó en su momento con la propuesta de privatizar el propio Banco Nación, sus representantes utilizan la estructura de esa misma banca pública para resolver sus necesidades habitacionales con montos que resultan inaccesibles para el grueso de la población trabajadora.
La Central de Deudores del Banco Central refleja estas obligaciones financieras que, en el contexto de un gobierno que predica la austeridad y ataca las instituciones públicas, adquieren una dimensión política que va mucho más allá de un simple trámite bancario.
Puntos clave
- El Banco Nación, a través de su gerente zonal Mario Zagaglia y su presidente Darío Wasserman, defendió el esquema de créditos hipotecarios otorgados a funcionarios y legisladores de La Libertad Avanza.
- El escándalo involucra a beneficiarios identificados por este medio: Felipe Núñez (475 millones de pesos), Federico Furiase (367 millones), Santiago Santurio (340 millones), Mariano Campero (322 millones), Alejandro Bongiovanni (255 millones) y Lorena Villaverde (225 millones), entre otros.
- El diputado opositor Esteban Paulón presentó pedidos de informes para determinar si hubo dictámenes técnicos desfavorables que fueron ignorados por el directorio del banco.
- Sectores de la oposición impulsaron denuncias penales por estas operaciones crediticias.
- Ninguno de los funcionarios consultados ni el Banco Nación respondieron sobre las condiciones específicas de aprobación de los préstamos.
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