Tecnología & Ciencia 📡
Se viene el contador con ChatGPT: evento sobre tecnología aplicada a las Ciencias Económicas
Más de 500 asistentes se reunieron en «El futuro está entre nosotros,» evento sobre tecnología y Ciencias Económicas con 20 speakers destacados. La Dra. Gabriela Russo, presidenta del Consejo CABA, enfatizó la colaboración entre tecnología y profesiones para el éxito.
En el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, se llevó a cabo la segunda edición de «El futuro está entre nosotros», un evento que congregó a más de 500 profesionales y estudiantes de Ciencias Económicas en busca de las últimas tendencias tecnológicas globales y su influencia en sus campos.
La jornada contó con 20 speakers nacionales e internacionales que exploraron una amplia gama de temas, desde tecnologías emergentes y inteligencia artificial hasta el impacto de la automatización en las profesiones, criptomonedas, blockchain y más. Entre los destacados oradores se encontraban Natalia Scaliter de Google Cloud Argentina, Mariano Filarent y Ignacio Bondoni de Meta, Martín Sciarrillo de Microsoft Sudamérica Hispana, y Melina Masnatta, emprendedora social en Educación y Tecnología.
El evento también albergó 30 workshops presentados por las principales empresas y líderes del sector tecnológico en Argentina, donde los asistentes pudieron interactuar con las firmas y explorar servicios innovadores. Entre las experiencias más notables se incluyeron 25 demostraciones inmersivas relacionadas con la Inteligencia Artificial, la robótica y el gaming.
La clausura del evento estuvo a cargo de la Dra. Gabriela Russo, presidenta del Consejo CABA, quien destacó la importancia de adoptar la tecnología como una aliada en el desarrollo profesional, subrayando que la tecnología no está destinada a reemplazar a las personas, sino a ser utilizada para mejorar sus habilidades y proyectos.
Fintech
El mayor misterio del siglo XXI: quién es Satoshi Nakamoto
A 17 años de la creación del Bitcoin, la identidad de su inventor sigue siendo el enigma más fascinante del mundo tecnológico y financiero. Una investigación del The New York Times señaló en 2026 al criptógrafo británico Adam Back como el candidato más probable, pero ninguna prueba definitiva cerró el caso. Mientras tanto, 1,1 millones de BTC permanecen intactos en billeteras que nadie movió desde 2009.
En plena crisis financiera global de 2008, mientras la confianza en los bancos y los gobiernos tocaba fondo, apareció en una lista de correo de criptografía un documento titulado Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System, firmado por un nombre desconocido: Satoshi Nakamoto. La propuesta era radical: una moneda digital descentralizada que funcionara sin autoridades centrales ni intermediarios financieros.
El 3 de enero de 2009, Nakamoto minó el primer bloque de la cadena, conocido como el «bloque génesis», incrustando en él el mensaje «The Times 03/Jan/2009 Chancellor on brink of second bailout for banks», una referencia directa al fracaso del sistema financiero que pretendía reemplazar. Ese gesto inaugural no fue casual: era una declaración política y filosófica disfrazada de código.

Nakamoto continuó participando activamente en el proyecto hasta fines de 2010: lanzó la primera versión del software de Bitcoin, se comunicó con los primeros adoptantes vía foros y correos electrónicos, revisó contribuciones de código y gestionó los dominios del proyecto. Era técnico, educado y obsesivamente enfocado en la misión. Pero nunca reveló nada personal. Sin cara. Sin voz. Sin nombre real.
Los principales sospechosos a lo largo de los años
Durante más de una década, periodistas, criptógrafos y entusiastas del mundo cripto intentaron develar la identidad detrás del seudónimo. Los principales candidatos que emergieron de esas investigaciones son:
Nick Szabo, científico informático conocido por desarrollar BitGold, un precursor directo de Bitcoin. El periodista Nathaniel Popper, quien investigó el tema para el The New York Times, señaló que Szabo cumple varios criterios identificatorios, desde su experiencia técnica hasta su estilo de escritura. Szabo siempre lo negó.
Hal Finney, el primer ser humano en recibir una transacción de Bitcoin, fue considerado durante años el sospechoso más plausible. Como pionero en criptografía y vecino físico de un hombre llamado Dorian Satoshi Nakamoto, muchos concluyeron que Finney era el cerebro principal, o parte de un colectivo. Falleció el 28 de agosto de 2014, agotado por la Esclerosis Lateral Amiotrófica que le fue diagnosticada en 2009. Su cuerpo fue criopreservado en la Fundación Alcor Life Extension.
Dorian Nakamoto, un físico e ingeniero de sistemas estadounidense, fue señalado por la prensa en 2014 por coincidencia nominal. Se trató de un caso de identidad equivocada.
Craig Wright, informático australiano, afirmó públicamente durante años ser Satoshi. Un tribunal de Londres lo declaró fraude en 2024, cerrando definitivamente esa línea de investigación.
Adam Back: el sospechoso de 2026
En abril de 2026, el The New York Times dedicó una extensa investigación a la identidad de Nakamoto y señaló al criptógrafo británico Adam Back como el candidato más probable hasta la fecha. La investigación partió de dos hipótesis de trabajo: que Satoshi sería de origen británico y que formaba parte del universo cypherpunk. El equipo periodístico analizó meses de corpus textual producido por Nakamoto, rastreando palabras y expresiones distintivas como «human friendly», «on principle», «abandonware», «burning the money» y «a menace to the network». De todos los sospechosos analizados, Back fue el que más coincidencias acumuló en lenguaje, formación técnica e historia personal.
Back es en la actualidad CEO de Blockstream, una de las empresas más influyentes del ecosistema Bitcoin. Nunca admitió ser Satoshi. Como señalaron fuentes del propio universo criptográfico, «solo Satoshi podría probar su identidad de manera definitiva moviendo algunas de sus monedas; cualquier otra prueba sería circunstancial».
El silencio de las billeteras como único dato objetivo
Las billeteras atribuidas a Nakamoto concentran aproximadamente 1,1 millones de BTC, distribuidas entre miles de direcciones generadas en los primeros meses de la red. Esas monedas no registraron ningún movimiento saliente desde 2009. La comunidad cripto utiliza esa inactividad como el único indicador empírico disponible sobre el estado vital del creador.
En febrero de 2026, una dirección del bloque génesis recibió una transferencia entrante de 2,56 BTC, enviada por un usuario desconocido como gesto simbólico. Ninguna moneda salió. En mayo de 2026, una billetera inactiva desde agosto de 2010 movió 20 BTC valuados en aproximadamente 1,47 millones de dólares, lo que generó especulación inmediata. Sin embargo, Alex Thorn, jefe de investigación de Galaxy, descartó el vínculo: las monedas de la era Satoshi se movieron, pero no se sospecha que fueran suyas. Galaxy distingue los posibles clústeres de Nakamoto de otras billeteras antiguas mediante análisis en cadena.
El silencio sostenido genera tres lecturas posibles, ninguna verificada: Nakamoto está vivo y eligió no actuar por disciplina filosófica o por miedo a consecuencias fiscales y de mercado; murió y nadie heredó las claves privadas; o se trata de un grupo cuyos integrantes acordaron tácitamente no moverse. En todos los escenarios, el incentivo para revelar la identidad es mínimo: cualquier movimiento de esas monedas provocaría una volatilidad catastrófica en el mercado global y abriría la puerta a reclamaciones impositivas y riesgos de seguridad personal de escala extraordinaria.
¿Una persona o un grupo?
El debate sobre si detrás de Nakamoto hay un individuo o un colectivo persiste entre los investigadores. La perfección técnica del código original, la profundidad económica del whitepaper y la habilidad comunicativa de los primeros foros apuntan a muchos especialistas hacia la hipótesis de un equipo. Sin embargo, la hipótesis del colectivo tropieza con la coherencia de estilo del código inicial, más fácilmente atribuible a una sola mente.
El documental de HBO Money Electric exploró la idea de que Nakamoto pudo haber sido un ente colectivo, o incluso un avatar de alguna entidad estatal secreta. El periodista Benjamin Wallace, en su libro The Mysterious Mr. Nakamoto (2025), admitió que «el misterio de Satoshi Nakamoto podría ser más fascinante que su resolución». Quizás eso sea exactamente lo que Satoshi quería.
Puntos clave
- Satoshi Nakamoto creó Bitcoin en 2008 y desapareció públicamente en 2010 sin revelar su identidad real.
- El The New York Times señaló en 2026 al criptógrafo británico Adam Back como el candidato más probable, basándose en análisis lingüístico e histórico.
- Las billeteras atribuidas a Nakamoto concentran 1,1 millones de BTC y no registraron ningún movimiento saliente desde 2009.
- Craig Wright, quien reclamó la autoría durante años, fue declarado fraude por un tribunal de Londres en 2024.
- El silencio de las billeteras es el único dato empírico disponible: no hay prueba de vida criptográfica verificada hasta la fecha.
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