Opinión
Gasoducto Comodoro Rivadavia- Buenos Aires, una gesta popular
Por Leo Napoli.
Por Leo Napoli
El 5 de marzo de 1945 el «Servicio de Gas de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales» se hace cargo de los servicios que hasta ese momento prestaba la inglesa «Compañía Primitiva de Gas». Después de la firma del decreto, hubo una reunión en la sede de la calle Alsina 1169.
En esta reunión Perón le dedicó bastante tiempo a charlar con ingenieros y funcionarios entre los que se encontraba el Ingeniero Canessa. Al retirarse, Perón se acercó a Julio Canessa – según lo afirmara el periodista Hugo Gambini – y le dijo: “Cuando necesite algo, no dude en venir a verme”.
Sin dudar aceptó el convite y quince días más tarde, pidió una audiencia con Perón a la cual fue acompañado por un funcionario de YPF, el ingeniero Teófilo Tabanera.
La entrevista se celebró en el despacho que como ministro de guerra ocupaba Perón en Callao y Viamonte. Diez minutos fue el plazo concedido para expresar sus inquietudes y, palabra más o menos, los visitantes afirmaron que era imprescindible crear un organismo nacional y autónomo para desarrollar y explotar el servicio de gas en todo el país.
Perón escuchó atentamente la exposición y guardó en un cajón de su escritorio la carpeta que le entregaron. Pasaron tres meses de absoluto silencio oficial cuando, celebrando la llegada de un nuevo petrolero para YPF, Perón saludó, otra vez, uno por uno a los funcionarios que habían llegado para saludar el arribo.
Al acercarse a Canessa, le susurró: “Quédese tranquilo ingeniero, su proyecto está por salir” Cuarenta y ochos horas después se enteró por los diarios que se había creado la Dirección Nacional de Gas del Estado y que la misma estaría en funciones a partir del primero de enero de 1946 a su cargo.
El 24 de febrero Perón es elegido presidente de la nación y treinta días después, se realiza el encuentro con Perón. Hora y media necesitó Canessa, esta vez, para explicarle que lo hecho no bastaba y que se debía seguir adelante. Ahí, Perón comprendió la conveniencia de contar con un gasoducto de Buenos Aires a Comodoro Rivadavia. De la reunión participaron además el Ministro de Industria y Comercio Rolando Lagomarsino.
Perón dijo: “Ahora se lo ordeno, vaya y hágalo” Así quedó formalizado en un cruce de correspondencias días después. “Señor Presidente de la Nación, hoy vengo a solicitar la autorización al gobierno de la Nación para la construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia – Lavallol, provincia de Buenos Aires, que le permitirá a nuestra patria lograr su independencia energética.
Apreciando una valorable economía de combustibles, poner en movimientos ingentes reservas no aprovechadas y acrecentar el bienestar de la población. Lo haremos con ingenieros, técnicos y obreros argentinos. Tendremos muchas dificultades, pero las venceremos porque tenemos claro el objetivo. No faltarán, señor presidente, quienes digan que empresas de estas características son impracticables desde el punto de vista técnico, que es más conveniente seguir importando carbón desde Europa, pues caso contrario no nos comprarán más nuestros productos primarios; en fin, se escucharán todos los argumentos que desde años esgrimen, llevándonos al convencimiento de que somos una colonia y no un país económicamente independiente”
Por lo que el presidente Perón respondió: “Señor Presidente de la Administración General de Gas del Estado, Ingeniero Julio Canessa: Yo sé que este es el sueño de su vida. Estoy persuadido, como presidente de la república, que bajo la dirección de hombres de su temple, el gasoducto, una vez finalizado, dará paso a una nueva era para la Nación en materia de combustibles. Yo no considero riquezas las que están debajo de la tierra si no la que se ha extraído. Por eso Ingeniero Julio Canessa ¡ Vaya y Haga!”
La obra se licita en 1947
El tramo Valcheta (Río Negro)-Comodoro Rivadavia (Chubut) es adjudicado a la empresa Techint, en tanto que el que une Buenos Aires con Valcheta, queda en manos del Estado Argentino.
La ingeniería y el diseño de la construcción, en todos sus tramos, fue dirigida por el propio Canessa. Tras su desembarco en los puertos de Ensenada, Mar del Plata y Bahía Blanca, las cañerías fueron cargadas en camiones y llevadas hasta el campo donde las excavadoras, que funcionaban día y noche, hora tras horas, acortaban las distancias entre la pampa bonaerense y el sur patagónico.
Se atravesaron ríos, se dinamitaron suelos pedregosos, se atravesaron pantanos, se cruzaron montañas. Se utilizaron 63 millones de kilos de caños de acero de 10 y de 8 pulgadas, se revistieron caños con 175 mil litros de pintura asfáltica, 8 millones de kilos de asfalto, 2 millones de metros cuadrados de lana de vidrio y 2 millones de metros cuadrados de papel impregnados en asfalto. Todo esto se realizó con más de 5 mil hombres y mujeres argentinas en apenas 1041 días de trabajo, sin que la obra se viera detenida por un solo día.
En camiones del estado argentino se trasladaron, además de los caños, equipos de soldaduras, carpas, cocineros, cines móviles para esparcimiento del personal, material rodante, médicos y enfermeras y equipos sanitarios.
Se dispuso de técnicos geólogos, aviones y helicópteros para avistajes y fotografías aéreas. Tractores, desmalesadoras, hasta una brigada especial de perros adiestrados en detectar escapes de gas.
Con un estricto control se avanzó a razón unos 37 km al mes. Si estos promedios eran superados, el personal cobraba un extra en su jornal, cosa que se repitió más de una vez.
Los obreros de la nueva Argentina y del gasoducto dormían en los pueblos más cercanos. Trabajaban cuarenta horas a la semana. Cada dos meses se les daba ocho días de descanso con viáticos pagos. Preparados por médicos nutricionistas se elaboraban menús especiales para hacer frente a las condiciones del clima.
Carnes, locros, frutas y pastas con la única condición que la bebida alcohólica, fuera suministrada sólo los días de descanso.
El director adjunto fue el ingeniero Carlos Lucero Flores; el director técnico, Ingeniero Pedro Rodríguez, el sub director administrativo, ingeniero Esteban Pérez, el segundo sub director de obra administrativo Sr. Alberto Carrizo y el Sr. Arturo Cornella.
Cuando se terminó el gasoducto se realizó un desfile por las calles de Buenos Aires con todos los equipos utilizados en donde, miles de personas vieron pasar a los obreros, técnicos e ingenieros que habían realizado la hazaña. Meses después de terminado el gran gasoducto el ingeniero Canessa vuelve a solicitar una entrevista con Perón y esta vez se realiza en la Casa Rosada.
Acompañado por su plana mayor, el ingeniero Canessa le lleva al presidente decenas de carpetas con todos los gastos pormenorizados del costo de tamaña empresa.
Al terminar y ante la sorpresa del propio Perón, el director del proyecto le comunica que del presupuesto asignado había sobrado un dinero que estaba depositado en el Banco de la Nación.
Perón lo miró y le preguntó. “¿Y qué piensa hacer con eso dinero Canessa?” “No es mío general, es del pueblo argentino” respondió Canessa. “Pues bien, repártalo entre todos los trabajadores que lo hicieron posible” concluyó el presidente Perón.
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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