Opinión
El viejo zorro del establishment: Cómo Asís blanquea la corrupción libertaria
Un ejercicio retórico, genial, pero perverso desde lo político.
Jorge Asís volvió a hacer de las suyas, ya no queda absolutamente nada del autor de Flores robadas en los jardines de Quilmes. En su última columna sobre el escándalo de las coimas en la ANDIS, publicada en La Capital y Perfil, el veterano periodista despliega todo su arsenal discursivo para construir una narrativa que, bajo la apariencia de crítica periodística, termina blindando a Eduardo “Lule” Menem y al gobierno de Javier Milei. Es Asís en estado puro: un viejo zorro del establishment que aparenta objetividad mientras blanquea al poder.
La operación de lavado discursivo
Desde el mismo título, «Cadena de la felicidad para quebrar», Asís está marcando la cancha. No presenta el escándalo como lo que realmente es – un caso de corrupción que involucra al círculo íntimo presidencial – sino como una operación externa diseñada para «quebrar» una supuesta racha exitosa del gobierno libertario.
El truco discursivo más sucio aparece en las primeras líneas: presenta todo como una «perversa operación de inteligencia» que «deja en silencio al Gobierno de Consultores». Con esa formulación, Asís no solo exime de responsabilidad al gobierno, sino que lo convierte en víctima de una maniobra ajena. El problema, según su lógica retorcida, no sería la corrupción sistemática, sino que «se la hicieron» desde afuera.
El cuestionamiento sospechoso a la justicia
Pero donde Asís muestra más claramente su verdadera intención es cuando cuestiona la eficiencia judicial. Dice que las denuncias de Gregorio Dalbón «difícilmente merecieron tanta consideración» y critica que el fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello actuaran con «celeridad».
¿Desde cuándo la eficiencia de la justicia es motivo de sospecha? Solo cuando no le conviene al poder de turno, parece ser la respuesta implícita de Asís. Con esa crítica a la «alta celeridad», está sembrando dudas sobre la legitimidad de la investigación, sugiriendo que todo está armado y que la justicia actúa con intencionalidad política.
Es genial desde lo discursivo pero perverso desde lo político: presenta la rapidez de la justicia como evidencia de una conspiración, cuando debería ser motivo de celebración que por una vez las instituciones funcionen sin dilaciones.
La nostalgia menemista como blanqueo
Asís rescata la expresión «cadena de la felicidad» de los años ’90 menemistas, cuando se usaba esa frase para referirse cínicamente a cómo circulaban las coimas y se repartían las tajadas entre los amigos del poder. Que use esa referencia mientras pondera la figura de Lule Menem no es casual, porque está equiparando al menemismo con el gobierno libertario, pero sin condenarlo realmente.
Al contrario, hay una suerte de nostalgia implícita en su descripción de aquellos años, cuando Lule Menem era «el asesor cordial y eficiente» de su tío Eduardo, el senador. Es como si dijera: «bueno, ya pasó antes, es parte del juego político normal». Una normalización obscena de la corrupción estructural.
El silencio como táctica, no como culpa
Cuando Asís describe el silencio oficial del gobierno, lo presenta como una «táctica de conveniencia», no como lo que realmente es: que no tienen cómo defenderse porque los agarraron con las manos en la masa.
Escribe: «en las alturas, optan por la táctica conveniencia del silencio, que los torna aún más sospechosos». Pero inmediatamente justifica esa decisión al sugerir que es producto de una operación montada en su contra. De nuevo, el problema no sería la corrupción sino la conspiración externa.
La victimización del poder
El ejercicio más perverso de la columna es presentar a Milei y su entorno como víctimas de una maniobra. Asís habla de una operación «plantada al mileísmo para quebrarlo en el momento exacto», como si se tratara de un gobierno honesto atacado injustamente por fuerzas oscuras.
Esa victimización del poder es típica del periodismo cortesano disfrazado de crítica. Asís aparenta dureza cuando describe la «oquedad legislativa» o la «prepotencia del vacío» del gobierno, pero inmediatamente los exculpa al sugerir que son víctimas de una operación de inteligencia.
La falsa cadena de la felicidad
La ironía más amarga es que Asís habla de una «cadena de la felicidad para quebrar» cuando en realidad nunca hubo tal cadena. Los únicos indicadores que le dieron «bien» al gobierno libertario en algún momento fueron los del superávit comercial y fiscal, pero a un costo altísimo para el país y sus habitantes.
El ajuste feroz que hundió a millones de argentinos, cortó medicamentos a jubilados, desfinanció universidades y hospitales, y destruyó el poder adquisitivo no puede llamarse «felicidad» ni siquiera metafóricamente. Es maquillaje fiscal a costa del sufrimiento popular.
Un viejo conocido del poder
Jorge Asís lleva décadas perfeccionando este estilo: aparentar independencia crítica mientras construye narrativas funcionales al poder de turno. Su columna sobre el escándalo de las coimas es un manual de cómo hacer periodismo cortesano disfrazado de objetividad.
Con su prosa barroca y sus apodos ingeniosos («El Parlanchín», «La Repostera», «El Fenómeno»), Asís seduce al lector mientras lo conduce hacia conclusiones que blanquean la corrupción y criminalizan la investigación judicial, ¿quizá a cambio de una embajada? Aunque esa es una suposición, en tal caso, habría que preguntarle a Lule que es lo que está negociando con su “escribas”.
La verdadera cadena que hay que quebrar
La verdadera «cadena de la felicidad» que hay que quebrar no es ninguna racha exitosa del gobierno libertario – que nunca existió más allá de algunos números fiscales conseguidos a costa del hambre popular – sino la cadena de complicidad mediática que permite que operaciones como la de Asís se presenten como periodismo independiente.
Porque cuando un veterano periodista usa su pluma para sembrar dudas sobre la eficiencia de la justicia, para victimizar a los corruptos y para normalizar la banalidad del poder, no está haciendo periodismo: está haciendo política encubierta.
La investigación judicial tendrá que hacer su trabajo sin presiones políticas para desentrañar toda esta trama. Porque si hay algo que caracteriza a este gobierno es la opacidad y los vínculos espurios con empresarios amigos, no la transparencia que prometían en campaña.
El «silencio» del que habla Asís no es producto de una operación externa, sino de que se les cayó la careta. Y ningún ejercicio retórico, por brillante que sea, va a poder recomponerla.
Elecciones
¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia
A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.
El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.
No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.
Una lealtad que se conjuga en presente
Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.
El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.
Un Gobierno que no respeta la democracia
Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.
Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.
Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.
No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.


El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición
El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.
Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.
Las mujeres y disidencias van al centro del poder
Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.
La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.
Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.
Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.
2027: la lealtad es organizarse
Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.
Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.
-
CABA6 díasCarbón Blanco: vuelven a rematar un departamento decomisado en Villa Urquiza, 18% más barato
-
Investigación 🔎6 díasDel 3% de los audios a $7.833 millones en sobreprecios: la Justicia reconstruye el negocio de la ANDIS
-
Economía 💲7 díasInflación por provincia: Río Negro, Neuquén y Tucumán superaron el 1,9% nacional de septiembre
-
Fútbol & Goles!3 díasCristiano lidera el BOAT del Balón de Oro, una encuesta que se vota a un euro
-
Economía 💲6 díasSuperávit de $977.173 millones en septiembre, con recorte real en transferencias e inversión
-
Política 📢7 díasDiputados: la oposición no consiguió quórum y se cayó la sesión por el DNU 70/23 de Milei
-
Salud 🩺6 díasParitaria de Sanidad: 11,9% hasta enero y la suma fija baja de $80.000 a $60.000
-
Boxeo3 díasDe qué murió el “Roña” Castro: qué reveló la autopsia
