Opinión
Isabel Martínez de Perón: La impunidad de la responsable política de la Triple A
La Triple A: el prólogo del terrorismo de Estado más sistemático y brutal que conoció la Argentina.
Por Lois Pérez Leira
La historia argentina de los años setenta está marcada por la violencia, la represión y el dolor. Dentro de ese oscuro capítulo, el accionar terrorista de la organización parapolicial conocida como la Alianza Anticomunista Argentina, más temida como la Triple A, ocupa un lugar central. Sin embargo, aún hoy, décadas después, la máxima responsable política de ese aparato de exterminio goza de una impunidad que resulta inadmisible: Isabel Martínez de Perón.
Isabel Martínez no era solo la presidenta constitucional de la Nación; era la jefa del Estado y, como tal, la responsable última de las fuerzas de seguridad y de sus ministros.
Su relación política y personal con José López Rega, su confidente, su “brujo” y su ministro de Bienestar Social, no es un detalle menor, sino la clave para entender cómo funcionó la maquinaria criminal de la Triple A.
López Rega fue el arquitecto de la organización, pero operó con la venia, la pasividad o la complicidad activa de la entonces presidenta. Fue bajo su gobierno que la Triple A persiguió, amenazó y asesinó a centenares de militantes, intelectuales, artistas, religiosos y dirigentes sindicales.
Uno de sus principales ejecutores, el ex comisario Alberto Almirón, fue parte de la estructura operativa y directamente responsable de varios crímenes emblemáticos, entre ellos, el asesinato del Padre Carlos Mugica, un sacerdote comprometido con los pobres y las villas de emergencia, cuya prédica molesta le costó la vida.
Pero Mugica no fue la única víctima. La Triple A dejó un reguero de sangre que alcanzó a personalidades fundamentales para la vida cultural y política del país. Fueron asesinados el reconocido abogado y defensor de presos políticos Rodolfo Ortega Peña; el destacado intelectual y legislador Silvio Frondizi, hermano del ex presidente Arturo Frondizi; el profesor y decano Guillermo Dowling; el sacerdote Jorge Vernazza; el dirigente sindical Julio Troxler, sobreviviente de los fusilamientos de José León Suárez; y el escritor y militante peronista Marcelo Kurlat, entre muchos otros.
Julio Troxler, antes de ser asesinado en 1974, había advertido en una entrevista premonitoria:
«La represión no es un hecho aislado ni espontáneo. Hay un aparato armado que actúa desde el Estado y que está decidido a eliminar a cualquiera que piense diferente. Quieren aniquilar al adversario político. Y lo están haciendo con total impunidad.«
Sus palabras resuenan hoy con una fuerza dolorosa porque describieron con exactitud el modus operandi de la Triple A: listas negras, amenazas, persecuciones y asesinatos selectivos.
El tiempo y el exilio no borran las responsabilidades. Almirón fue hallado años después en Valencia, España, donde fue detenido a instancias del Movimiento Argentinos en el Exterior, organización que luchó por la memoria y la justicia desde fuera del país. Su arresto reabrió la causa de la Triple A en la Argentina, obligando a Isabel Martínez —por entonces residente en Madrid— a declarar, aunque por unas breves horas y sin mayores consecuencias.
Tuve la oportunidad de viajar desde España a Buenos Aires para declarar como testigo ante el juez Oyanarte cuando la reapertura de la causa comenzó a echar luz sobre estos crímenes que precedieron al genocidio perpetrado por la última dictadura militar. Porque eso fue la Triple A: el prólogo del terrorismo de Estado más sistemático y brutal que conoció la Argentina.
Almirón murió en prisión, cumpliendo condena, pero los niveles superiores de responsabilidad política nunca enfrentaron un verdadero proceso judicial. La figura de Isabel Martínez de Perón sigue intacta, protegida por una red de olvido y desinterés, viviendo con comodidad en las afueras de Madrid.
Esto no solo es una deuda con la historia, es una deuda con las víctimas y con el derecho internacional: los crímenes de la Triple A son delitos de lesa humanidad, imprescriptibles, y sus responsables, incluidos los políticos, deben ser juzgados.
La sociedad argentina no puede aceptar que la cabeza política de una organización terrorista que sembró el terror, que elaboró listas negras y que eliminó físicamente a quienes consideraba enemigos, continúe impune.
Es hora de que la justicia actúe con la firmeza que este capítulo merece. Isabel Martínez debe ser llamada a responder por su rol en uno de los períodos más siniestros de nuestra historia. La impunidad no puede ser el cierre de esta página; debe ser la justicia. La Argentina con el gobierno de Milei y la Ministra Patricia Bulrich pueden repetir esta historia siniestra de la argentina.
Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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