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Reducción de la jornada laboral
¿Se trata de un debate sólo permitido a los países desarrollados?
Por Hugo Yasky*
Ahora que el caso de Bélgica volvió a poner el tema en el tapete, ¿es una locura discutir la reducción de la jornada laboral en Argentina? ¿Se trata de un debate sólo permitido a los países desarrollados? ¿Sería descabellado discutirlo en nuestro país, con un mapa laboral partido entre trabajadores con convenio e informales y una desocupación que afecta particularmente a jóvenes y mujeres?
Cuando presenté un proyecto para reducir de 48 a 40 horas semanales de la jornada legal en Argentina que rige de 1919, Guillermo, un obrero metalúrgico bonaerense, me escribió para contarme que trabajaba 9 horas y viajaba 3 entre su casa y la fábrica y que los sentía como una especie de “esclavitud”. Al final me decía: “Creo igual que todo el empresariado va a poner trabas para que esto no suceda ya que ellos no ponen el cuerpo (…) pero quisiera tener un poco de esperanza aún”. No le erraba al vizcachazo Guillermo con su mezcla de escepticismo y esperanza. El discurso dominante pretende convencernos de que no podemos ni pensar que la incorporación de tecnología deba ser aprovechada para beneficio de toda la comunidad. Es la misma cantinela de los que hace 150 años abominaban de las 8 horas diarias y el descanso dominical.
Sin embargo, las revoluciones tecnológicas aplicadas a la producción hicieron que el tiempo de trabajo sea cuatro veces más productivo que hace un siglo. Es decir, con dos horas de trabajo se produce lo mismo que antes con ocho. ¿Por qué debemos conformarnos a que los avances científicos sean sólo un recurso para elevar los márgenes de ganancias? ¿Por qué no buscar una ecuación armónica acorde a los nuevos tiempos entre innovación tecnológica, productividad, margen de utilidad empresaria y derecho a una vida mejor de quienes trabajan?
Reducir la jornada sin pérdida de salario permite, además de repartir más equitativamente el empleo, una mejor distribución de las tareas de cuidado, una vida menos agobiante y, al mismo tiempo, reducción de la combustión, del gasto de energía, de la circulación en las grandes urbes. Y demostró una mejora en la productividad, reducción del ausentismo y los accidentes laborales.
Lo fundamental es no vincular la reducción de la jornada a la pérdida de ningún derecho laboral, bajo la excusa, largamente desmentida por la realidad, de que la desregulación generaría más empleo. La inversión productiva no va donde hay menos regulaciones sino donde hay más crecimiento económico. Y eso depende de que haya asalariados con ingresos suficientes para robustecer el consumo interno.
*Hugo Yasky es diputado nacional y secretario general de la CTA de los Trabajadores
Por Stella Calloni
En un comunicado enviado a sus operadores de turismo este 24 de abril la Empresa Cubana de Aviación, línea aérea de la República de Cuba informa a sus operadores de turismo que debió cancelar vuelos a Buenos Aires porque las empresa proveedoras de combustibles se niegan a proveerla.
“Ante la abrupta negativa de las empresas proveedoras de combustible de aviación en la República Argentina de prestar servicio a la aerolínea Cubana de Aviación, SA y a sus vuelos autorizados por la Administración Nacional de aviación Civil de Argentina (Anac) invocando disposiciones de las medidas de bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”, señala el comunicado de esa empresa.

Por esta razón se informa que los vuelos de Cubana “que debían salir entre el 23 y 24 de abril fueron cancelados y la negativa alcanza a otras líneas aéreas contratadas por la empresa para tratar trasladar a los pasajeros afectados impidiendo con ello cumplir los compromisos asumidos por la aerolínea con éstos».
En estos momentos está tratando de lograr cupos en otras líneas aéreas que llegan a Cuba, para trasladar a los pasajeros que tenían previsto retornar a su país el 24 de abril que serán protegidos en la medida en que existan asientos disponibles en otras aerolíneas que poseen rutas aéreas desde Cuba hacia Argentina.
En otro orden se informa que los pasajeros que no hayan iniciado el viaje podrán recibir el cien por ciento del reembolso de su boleto aéreo. Finalmente señalan que las acciones de los proveedores argentinos escapan a toda decisión de Cubana de Aviación.
Resulta imposible no analizar que esto indicaría que el gobierno argentino, que suspendió los vuelos de Aerolíneas Argentinas a la Habana, no permite que Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) provea de combustible a los aviones de Cubana de aviación y toma la decisión de unirse al bloqueo de Estados Unidos de 63 años contra Cuba, un récord de un sitio medieval en la historia de la humanidad, que fue reforzado en 1996 con la Ley Helms Burton de 1996 y profundizado hasta la asfixia con nuevas más de 250 nuevas medidas que fueron decididas durante el gobierno del republicano Donald Trump y sostenidas por el actual gobierno demócrata de Joe Biden.
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