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La Corte Suprema del odio, el desprecio y la arrogancia
Por Demetrio Iramain.

Por Demetrio Iramain
En la conservadora facultad de Derecho de la Universidad de Chile, el vicepresidente de la Corte Suprema argentina, Carlos Rosenkrantz, dijo que “no puede haber un derecho detrás de cada necesidad” y descalificó a las ideologías políticas que sostienen lo contrario, llamándolas “fe populista”.
Una provocación.
A Evita se le atribuye esa frase que, con los años, se convirtió en consigna de generaciones y generaciones de militantes populares: “Donde hay una necesidad hay un derecho”.
Miles y miles de compañeros y compañeras entregaron la vida por ese convencimiento, que es constitutivo de la praxis peronista y fundamentación ideológica de la doctrina en la que se han formado miles de militantes populares, desde hace décadas.
Que estas posiciones rancias, oligárquicas, teñidas de liberalismo, constituyen el sustrato ideológico del Partido Judicial, y permean infinidad de fallos y dictámenes clasistas, se sabía ya, pero nunca había sido explicitado de modo tan visceral.
Quizás es lo único bueno de su declaración de principios: exime a sus críticos de tener que comentarla y argumenta mejor que nada y que nadie sobre la matriz ideológica del Poder Judicial hegemónico.
“Un mundo donde todas las necesidades son satisfechas es deseado por todos, pero no existe”, amplió el cortesano.
¿Existirá, acaso, el mundo ideal que imaginan las normas y leyes, y que otorgan a un miserable como Rosenkrantz el cargo más alto de eso que se hace llamar a sí mismo “La Justicia”?
¿Podrá serlo un enclave oligárquico atornillado a la institucionalidad democrática, con prerrogativas más propias de una casta que de una república de iguales, con privilegios de clase, formalismos y rigores típicos de las monarquías y los absolutismos? ¿De qué moral puede hablar un juez que fue durante muchísimos años patrocinante privado de mega grupos empresariales, a los que benefició una vez arribado a su altísimo cargo público?.
No contentos con privarles a los pobres satisfacer varias de sus necesidades, los jueces que trabajan para la alta burguesía pretenden hacerles creer que ya ni siquiera tienen derecho a cubrirlas. A hacerlas valer. A reclamar por ellas.
Para la dictadura de la oligarquía, los pobres están condenados a existir, y no disponen siquiera de la facultad de discutir la estructura social, hija de la distribución regresiva de la riqueza, que los sitúa debajo de todo, como si su pobreza material fuera una maldición de los dioses, o de la naturaleza.
Una especie de selección natural de las especies ad eternum. Atención, sin embargo. No es un chiste: negar el derecho a satisfacer necesidades incumplidas es el paso previo a criminalizar el intento de alcanzarlas. La conferencia de Rosenkrantz constituye una velada amenaza.
Por lo demás, no hay “olvido sistemático de que detrás de cada derecho hay un costo” en las “proclamas populistas”, como dijo Rosenkrantz. Es justamente lo contrario.
Son los “populistas”, como los destrata Rosenkrantz, quienes más claro tienen el costo que demanda ejercer derechos, por eso luchan contra la inequidad, para que el costo del sueño igualitario lo paguen quienes más riquezas concentran.
Que los recursos no son infinitos, se sabe. Pero si se repartieran mejor, seguramente alcanzarían para mejorarles la vida a muchísimas más personas, hoy condenadas a rumiar su pobreza, su tristeza, su desazón.
Un sistema profundamente desigual, intrínsecamente injusto, le hizo creer a Rosenkrantz que su trabajo es mucho más importante que el del albañil que construye las mansiones donde viven los de su clase o el de la modista que le cose los botones a su traje negro como la noche.
Que la famosa «independencia judicial» vale para todo; que la autonomía funcional que le concede la Constitución le permite agraviar a diestra y siniestra. Qué error.
Los jueces tienen el poder, pero carecen de razón. Ejercen altísimos cargos en el Poder Judicial, pero la justicia está en otro lado.
El cortesano habla con el desprecio, la soberbia y la arrogancia propias de quien sabe que las normas de la Constitución no permiten apelación a sus palabras y juicios.
Y sin embargo, se equivoca: existe un último recurso de alzada a sus sentencias. Y lo resuelve la historia, que la escribe al pueblo.
Y ojo: no estamos hablando del cielo, sino de la Tierra. De aquí nomás, del suelo más profundo y del presente más lacerante.
Allí está desnudo Rosenkrantz. Allí es mano a mano. El pueblo y el doctor. La toga a un lado, y al otro el dolor, la tristeza y la esperanza de millones que padecen necesidades que el juez no admite ingresar a la categoría de derechos siquiera. Esto no va a quedar así.
Por Stella Calloni
En un comunicado enviado a sus operadores de turismo este 24 de abril la Empresa Cubana de Aviación, línea aérea de la República de Cuba informa a sus operadores de turismo que debió cancelar vuelos a Buenos Aires porque las empresa proveedoras de combustibles se niegan a proveerla.
“Ante la abrupta negativa de las empresas proveedoras de combustible de aviación en la República Argentina de prestar servicio a la aerolínea Cubana de Aviación, SA y a sus vuelos autorizados por la Administración Nacional de aviación Civil de Argentina (Anac) invocando disposiciones de las medidas de bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”, señala el comunicado de esa empresa.

Por esta razón se informa que los vuelos de Cubana “que debían salir entre el 23 y 24 de abril fueron cancelados y la negativa alcanza a otras líneas aéreas contratadas por la empresa para tratar trasladar a los pasajeros afectados impidiendo con ello cumplir los compromisos asumidos por la aerolínea con éstos».
En estos momentos está tratando de lograr cupos en otras líneas aéreas que llegan a Cuba, para trasladar a los pasajeros que tenían previsto retornar a su país el 24 de abril que serán protegidos en la medida en que existan asientos disponibles en otras aerolíneas que poseen rutas aéreas desde Cuba hacia Argentina.
En otro orden se informa que los pasajeros que no hayan iniciado el viaje podrán recibir el cien por ciento del reembolso de su boleto aéreo. Finalmente señalan que las acciones de los proveedores argentinos escapan a toda decisión de Cubana de Aviación.
Resulta imposible no analizar que esto indicaría que el gobierno argentino, que suspendió los vuelos de Aerolíneas Argentinas a la Habana, no permite que Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) provea de combustible a los aviones de Cubana de aviación y toma la decisión de unirse al bloqueo de Estados Unidos de 63 años contra Cuba, un récord de un sitio medieval en la historia de la humanidad, que fue reforzado en 1996 con la Ley Helms Burton de 1996 y profundizado hasta la asfixia con nuevas más de 250 nuevas medidas que fueron decididas durante el gobierno del republicano Donald Trump y sostenidas por el actual gobierno demócrata de Joe Biden.
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